Overlord – Volumen 3: Capítulo 2 (Parte 4)

Serie: Overlord.
Volumen 3: La Valquiria Sangrienta.
Capítulo 2: Vampiro real (Parte 4).
Autor: Kugane Maruyama (丸山くがね).
Ilustrador: So-bin.
Traducción al español: Erb.


Capítulo 2: Vampiro real

Parte 4

Shalltear saltó hacia adelante. Como un pájaro a través de la oscuridad, aterrizó en un pie sobre la barricada en la entrada de la cueva. Sus sirvientas, las dos novias vampiro, lentamente la siguieron de vuelta a la entrada.

Shalltear tenía una sonrisa mientras observaba a su objetivo.

Había avistado un grupo en una formación compacta.

Dirigiéndolo se encontraban tres hombres que parecían ser guerreros. Cada uno de sus equipos era diferente, pero incluso el más harapiento del grupo vestía una armadura forjada al sobreponer muchas escamas metálicas juntas, una armadura de escamas. Cada hombre sostenía un arma en una mano y cargaba un escudo en la espalda.

Detrás de ellos iba una guerrera vistiendo una armadura de bandas. En la parte posterior del grupo, protegidos por los que iban al frente, caminaban un hombre vestido de forma ligera sosteniendo un bastón, lo más seguro era que se trataba de un encantador mágico. A su lado, caminando lado a lado se encontraba un encantador mágico basado en fe vistiendo el atuendo de un obispo sobre su armadura. El hombre llevaba un pendiente alrededor de su cuello con la forma de una flama.

El grupo de seis, a pesar de sorprenderse con la súbita aparición de Shalltear desde dentro de la cueva, no cayó en el desorden y mantuvieron su guardia. Era una reacción nacida de la experiencia.

“Nooo esstáaaaaa maaaaal.”

No le importaba matar humanos que eran tan débiles como el tofu, pero tener oponentes que parecía que podían enfrentarse a ella era mucho más interesante.

Shalltear sonrió con entusiasmo al mismo tiempo que sus ojos carmesí brillaron por la anticipación.

“¡Esa cosa ha hablado…!”

Pudo verse una expresión de sorpresa en la cara del encantador mágico, pero fue sólo por un instante. Habiendo inmediatamente recobrado su compostura.

“¡El enemigo puede ser un vampiro! Sólo las armas mágicas y de plata son efectivas. ¡La victoria es imposible! ¡Retírense! ¡No la miren a los ojos!”

Había gritado con una voz tan fuerte que pudo ser oído en toda la cuenca.

Habiendo dicho solamente la información importante, el responsable por el resto del grupo había sido tanto acertado como rápido. Los tres guerreros al frente se equiparon sus grandes escudos y asumieron una postura defensiva. No miraban a la cara de Shalltear, en lugar de eso enfocaron sus ojos en su pecho o en su abdomen. La guerrera detrás de ellos tomó cada una de sus armas y comenzó a aplicar un recubrimiento. Un desagradable hedor llegó hasta la nariz de Shalltear.

Plata alquímica.

Un aceite especial hecho por alquimistas; cuando se usaba en las armas, formaba un recubrimiento mágico alrededor de la espada que le daba un efecto similar a la plata.

Las armas de plata eran caras. No sólo eso, se desgastaban mucho más rápido que las armas hechas de hierro por lo que no se podían usar por mucho tiempo. Era por eso que la mayoría de aventureros optaban por comprar la plata alquímica en su lugar, y usarla cuando fuera necesario.

Con las armas ahora imbuidas con las propiedades de la plata, el grupo comenzó su retirada.

Incluso la forma en que huían era impresionante. El grupo entero se movía como uno solo, con movimientos ordenados y en sincronía.

“Mi señor, Dios de las Flamas…”

“¡Es inútil! ¡Concéntrate en usar magia defensiva!”

Habiendo detenido al obispo de usar su pendiente, el encantador mágico concentró su magia al frente del grupo. El obispo lo siguió y comenzó sus encantamientos de nuevo.

Aunque variaba con la clase, en general, los obispos usaban el poder de Dios para suprimir, destruir y dominar seres como ángeles y demonios. Sin embargo, era un método efectivo solamente contra enemigos cuyas energías mágicas eran mucho menores que las del encantador. En otras palabras, el obispo había intentado usar algún hechizo para suprimir a la no-muerta justo ahora. El encantador mágico había entendido inmediatamente la diferencia en fuerza entre el monstruo y el obispo, y le dijo que no perdiera energía y la usara para algo más efectivo en su lugar.

Habiendo deducido quien era el líder por las interacciones dentro del grupo, Shalltear decidió seguir sus órdenes y capturarlos. Pero su corazón seguía nublado por el impulso de matarlos a todos y ver más sangre.

Quería matarlos, aplastarlos bajo sus pies, arrancar sus extremidades una a una, para cubrirlos de sangre. No podía resistirlo. Su respiración se dificultó y de su boca comenzó a salir espuma.

[Protección Anti Maldad]

[Protección de Mente Menor]

Uno a uno, los dos encantadores mágicos lanzaban hechizos defensivos sobre los guerreros al frente.

Shalltear, que estaba perdida en medio de su emoción, aunque levemente, sintió algo parecido a la admiración. Incluso si se trataban de los más básicos, del 1er nivel, los hechizos que usaban eran los más apropiados para la situación. Ellos eran diferentes a los mercenarios con sus imprudentes ataques, o del tonto guerrero que sin siquiera ser capaz de usar artes marciales había atacado solo.

Dicho eso, era un esfuerzo inútil, al final, sólo eso; inútil. Contra una fuerza tan superior, nada de lo que hacían tenía ningún valor.

Ante a una resistencia tan graciosa, el delgado hilo de autocontrol que mantenía a raya a Shalltear se rompió.

“No más… ¡No Puuuueeeeeeeeeedo espeeraaaaaaaaar máaaass!”

Con una voz descontrolada, Shalltear movió sus pies.

Fue un movimiento leve, casi un sólo paso. Pero para los que la vieron, pareció más rápida que un vendaval.

Y así como así, su mano apuñalo hacia adelante.

Penetró escudos, despedazó armaduras, ignoró las barreras mágicas y perforando a través de piel, carne y hueso, su mano se cerró sobre un corazón palpitante y en un instante… lo arrancó. Ignorando la figura del guerrero derrumbándose sobre el suelo, Shalltear mostró el bulto moviéndose en su mano para que el grupo pudiera verlo. La guerrera dio un pequeño grito, y la cara del obispo le decía que estaba observando una abominación.

Encantada porque había obtenido la reacción que buscaba, Shalltear rio emocionada y lanzó un hechizo.

[Animar Muerto]

El guerrero que había perdido el corazón lentamente se puso de pie. Se había convertido en un zombi, un no-muerto del nivel más bajo. Sin embargo, no terminó ahí.

Shalltear lamió el corazón en su mano y lo metió dentro del orbe de sangre flotando sobre su cabeza. Cuando lo sacó de vuelta, en su lugar se encontraba una masa pulsante de sangre, era como si estuviera imitando la forma del corazón de antes. Arrojó el bulto de sangre hacia el zombi.

Como un insecto, el bulto se retorció y se dio la vuelta, ingresando dentro del cuerpo del zombi. Thump. Por un instante, el cuerpo tembló. Luego de varias convulsiones, el zombi lentamente comenzó a transformarse.

Como si toda la humedad de su cuerpo se hubiera evaporado, su piel se secó y se partió. Sus uñas crecieron a varias veces su tamaño, y unos caninos agudos se formaron de sus dientes. El no-muerto ya no era más un zombi.

Habiendo presenciado el nacimiento de un vampiro menor, las estupefactas voces de los aventureros gritaron al unísono.

“¡Eso es imposible! ¡Nunca he oído de un vampiro que pudiera usar libremente magia de un nivel tan alto como ese!”

“¡Estás ante uno es éste momento! ¡Cálmate! ¡Mantén la cabeza fría!”

“¡Pero!”

“…¡Es imposible retirarnos! ¡Debemos luchar!”

“¡Entendido!”

Mientras el obispo se encontraba confundido, uno de los guerreros levantó su arma y se lanzó hacia Shalltear. Los guerreros restantes atacaron al vampiro menor, que había sido su aliado en el pasado.

“Mi señor, Dios de las Flamas. ¡Destruye a este repugnante ser ante ti!”

Un poder divino invisible irradió desde el pendiente del obispo en todas las direcciones. Por demás está decirlo, Shalltear no se vio afectada.

“¡Ajajajajajajajaja!”

Uno de los guerreros logró atravesar al vampiro menor. Sus movimientos habían sido afectados por la energía sagrada del obispo. Ya que no se había transformado completamente, seguía siendo en parte zombi y era por eso que el ataque del obispo había sido efectivo. A pesar de saber esto, el hecho de que su criatura hubiera perdido ante el poder trivial de un Dios fue suficiente para ofender a Shalltear.

Mientras bloqueaba la espada que se dirigía hacia ella con su dedo meñique, Shalltear miró con molestia al obispo que se encontraba en la retaguardia del grupo.

“¡Apaaaaarrrtaaaateeeeeeeeee!”

Perezosamente movió su mano derecha. Éste simple movimiento cortó el cuello del guerrero y éste cayó al suelo, derramando sangre de la herida.

“[Incremento de Fuerza Menor].”

Un poderoso hechizo fue usado sobre el último guerrero. Un vampiro menor con los movimientos entorpecidos contra un guerrero con la fuerza incrementada por magia. El rumbo de la batalla entre ellos estaba lentamente poniéndose en favor del guerrero.

Bueno, parecía que estaban disfrutándolo, así que sería desconsiderado interrumpirlos. Después de todo, todavía había muchas otras presas.

Con su sed de sangre desatada, Shalltear pensó esto en su cabeza y se volvió a mirar al obispo.

Como si pretendiera bloquear su línea de visión, la guerrera se puso en su camino, no obstante con un arma de hierro.

Era casi adorable, en cierta forma. Incluso estando obviamente aterrada, tenía una apariencia determinada mientras sostenía la espada. Era como la patética resistencia de un animal pequeño. Shalltear sintió su abdomen bajo acalorarse al tiempo que se sentía cautivada por los placeres de la carne.

¿Qué sonidos hará si me como sus dedos? ¿Debería cortar sus orejas y hacérselas comer? No, antes de hacer nada, beberé su sangre. Es la primera presa femenina desde que me aventuré fuera, después de todo.

“Pooooossstreeee, encooooontrraaaadooo.”

Luego de proclamar esto con la boca bien abierta, ella saltó.

Shalltear fácilmente pasó sobre la mujer, y aterrizó directamente en frente del obispo y del encantador mágico.

Antes de que el obispo pudiera siquiera moverse, Shalltear gentilmente cerró su mano sobre la de él que se disponía a agarrar el pendiente y la aplastó instantáneamente. Aplanada por el abrumador apretón, los huesos de su mano se quebraron completamente. Sin tener ningún lugar a donde ir, la piel y carne estallaron de la palma de Shalltear.

“¡¡GAAAAAAHHHH!!”

Satisfecha con los gritos del obispo, Shalltear amablemente le dio un regalo, lo liberó de su dolor.

Con un movimiento de su mano, la sangre brotó del cuello sin cabeza. La joven asintió con felicidad mientras veía la sangre ser absorbida dentro del orbe sobre su cabeza.

De pronto, una espada interrumpió la escena, penetrando a Shalltear por detrás. Pero como si fuera un árbol gigante, ella ni se inmutó. Era como si la espada que salía a través de su pecho fuera sólo un inconveniente sin importancia.

“No puede ser… ¡no está funcionando! ¡¿Incluso tratándose de plata?!”

Viendo que Shalltear no había sido afectada por la espada que claramente la había atravesado por el pecho, justo a través de su corazón, la mujer gritó.

Hace un minuto atrás, la guerrera no tenía un arma de plata. Debía de haber recogido una de las espadas de uno de los guerreros muertos.

La información que había gritado el encantador mágico inicialmente no era del todo equivocada, sin embargo, tampoco era completamente correcta. Un arma de plata por si misma era inútil contra Shalltear. A parte de ser forjada con plata, debía ser imbuida con magia poderosa, o ser hecha con metales especiales.

Ignorando a la mujer detrás de ella, Shalltear miró al encantador mágico que seguía estando estupefacto.

Su boca se movió rápidamente.

“[Flecha Mágica]”

En el momento que el hechizo fue lanzado, dos flechas de luz volaron hacia Shalltear y se desvanecieron en un instante.

La habilidad de Shalltear —Invalidación Mágica— se activó. No era perfecta, y podía ser suprimida por aquellos con magia más poderosa. Pero con tanta diferencia de poder entre ellos, el hechizo fue fácilmente anulado.

En otras palabras, lo eso significaba era que el encantador mágico no tenía una sola forma de enfrentarse a Shalltear.

“¡Abuuurriiiiiiiidooo!”

Habiendo perdido el interés, Shalltear movió su mano e instantáneamente cortó su cabeza.

Volviéndose, el vampiro menor y el guerrero todavía seguían enfrascados en una ardua batalla.

Shalltear extendió las manos hacia las dos cabezas en el suelo. Tomando a ambas de los pelos, tenía una expresión de aburrimiento. Con una masa de alrededor de seis kilogramos, arrojadas a una increíble velocidad, el resultado era obvio. Ambos lentamente cayeron al suelo.

Todo este tiempo Shalltear había ignorado a su postre, la guerrera mujer que cortaba y atravesaba implacablemente su cuerpo.

Pero era inútil.

Contra Shalltear, que ni siquiera sentía cosquillas, ni que decir dolor por sus ataques, era una acción carente de sentido. Lo único que hacía era llenar de huecos su vestido. Pero incluso eso, ya que su vestido tenía cualidades mágicas, sería reparado en tanto Shalltear se encontrara bien.

“¡Entooooonceeeeeessss! ¡Poooosstreeee! ¡Tieeeeempoooo de comeeeeer!”

Con una risa como de una niña que había guardado su postre para el final —incluso así— era un sonido asqueroso y malvado, Shalltear se volvió hacia la mujer que atacaba su espalda y cruzaron miradas.

En el momento en que su visión cruzó los ojos rojos de Shalltear, la guerrera se dio cuenta que era la única que quedaba. Con lágrimas cayendo de sus ojos, retrocedió un paso, luego otro. Entonces, buscó algo fervientemente en la bolsa de su cinturón.

Con su mundo teñido de rojo, Shalltear observaba con una expresión relajada como se esforzaba la mujer. Sintió una leve curiosidad sobre lo que la mujer intentaba hacer.

Ella rápidamente tomó una botella y la arrojó.

Shalltear observó la botella que rodaba en el aire en dirección a ella y sonrió.

Aunque la mujer la había arrojado con todas sus fuerzas, ante los ojos de Shalltear, era demasiado lenta. Podía esquivarla fácilmente. Sin embargo, la arrogancia de los fuertes se lo impidió. Y también, Shalltear quería verla; la expresión en el rostro de la mujer en el momento en que su última, arma secreta era destruida.

El deseo de matar era sobrecogedor.

Pero Shalltear se contuvo. Mientras más aguardara, mayor sería el placer que sentiría cuando finalmente la probara.

Mientras Shalltear miraba la botella acercase a ella, pensó distraídamente.

¿Agua bendita? ¿O es fuego líquido? Sea lo que sea, es inútil. Qué resistencia tan patética. Como pensaba, primero beberé lentamente su sangre, sólo lo suficiente como para que no muera. Si es virgen, estará bien si bebo hasta que muera. Si no, jugaré con ella un poco, preferiblemente sin derramar su sangre.

Habiéndolo decidido, Shalltear ociosamente hecho a un lado la botella con una mano. El impacto causó que el líquido rojo escapara de la boca de la botella, derramándose sobre su piel.

Y entonces… un ligero dolor.

El interior de la cabeza de Shalltear se volvió blanco instantáneamente. La sed de sangre que se agitaba violentamente dentro de su cuerpo había desaparecido.

Miró fijamente la fuente del dolor; su mano que había bloqueado la botella. Un fuerte aroma venía del lugar donde el líquido la había tocado, y también un tenue humo.

Shalltear movió su vista hacia el suelo. La botella se encontraba ahí con la tapa abierta, liberando la aromática fragancia. Era un olor que ella conocía muy bien.

Era una botella de pociones comúnmente usada en la Gran Tumba de Nazarick.

El líquido en si era probablemente una Poción de Curación Menor. Los no-muertos eran dañados por ítems curativos, era esa la razón de que la piel de Shalltear se había derretido ligeramente.

“¡Imposible!”

Una voz irritada pareció sacudir el aire mismo.

“¡Tráiganme a esa mujer viva!”

En respuesta a su orden, las novias vampiro que habían permanecido a un lado hasta ahora se movieron. Mientras Shalltear estaba perdida en sus pensamientos, la mujer había usado la oportunidad para volverse y escapar. Las dos novias vampiro rápidamente acortaron la distancia y la tomaron por los brazos de ambos lados.

Aunque la mujer luchaba violentamente, la diferencia en fuerza entre un humano y un vampiro era demasiada. Fue arrastrada muy fácilmente ante Shalltear.

“¡Mírame a los ojos!”

Shalltear tomó la barbilla de la mujer y a la fuerza cruzaron las miradas. No hace falta decirlo, tuvo cuidado con su fuerza, de otro modo hubiera arrancando accidentalmente su barbilla y terminado con una situación incómoda. Aunque Shalltear sabía usar magia de fe, siendo no-muerta, no podía usar los hechizos de curación normales.

Forzada a mirarla, los ojos de la mujer se nublaron rápidamente, y la aterrada expresión en su cara fue reemplazada por una expresión amigable. Era el efecto de encantamiento de los [Ojos Demoniacos de la Atracción]. Sintiendo que la tenía bajo su poder, Shalltear liberó a la guerrera.

Tenía varias preguntas que hacerle.

Pero sólo había una que debía ser preguntada primero que nada.

Shalltear tomó la botella de poción que había caído al suelo y la sostuvo frente a la guerrera.

“¿De dónde obtuviste esta poción? ¡¿De quién?, ¿dónde?!”

“En una taberna, un hombre en armadura negra me la dio.”

Oyendo las palabras que habían sido dichas como si no fuera nada importante, el cuerpo entero de Shalltear se congeló.

“…Espera… No, eso es imposible… pero… cuál… ¿cuál era la ciudad?”

“Era una taberna en E-Rantel.”

Shalltear estaba atónita, como si el mundo estuviera temblando. Ya que aquel hombre en armadura negra, ella tenía el presentimiento de que sabía de quien se trataba.

Si ese era el caso, el mayor problema era, por qué razón esta mujer tenía posesión de la poción. Era difícil de imaginar que él se la daría sin ninguna razón.

“No puede ser…”

¿Acaso le había entregado esto a esta mujer con alguna instrucción desconocida? O tal vez le había dado la poción para formar algún tipo de conexión, o tal vez para fortalecer su amistad.

La digna apariencia de Ainz Ooal Gown, el gobernante absoluto de la Gran Tumba de Nazarick, apareció en su mente. La posibilidad de que ella hubiera arruinado algún tipo de plan que se le hubiera ocurrido a él le quemaba en el corazón.

“¡¿Por qué vinieron aquí?! ¡¿Cuál era su objetivo?!”

Ya no podía darse el lujo de fingir delicadeza con sus palabras. Ahora reunir tanta información como le fuera posible era su primera prioridad, Shalltear miró a la mujer con los ojos inyectados con sangre, con un sentimiento completamente diferente al de antes.
(Shalltear usualmente habla como una geisha, algo que no se puede traducir al español. En este punto deja de hacerlo.)

“Sí. Nuestra tarea principal era patrullar los caminos. Pero cuando oímos que el escondite de un grupo de bandidos se encontraba cerca, vinimos a investigar. Parecía que algo había pasado, así que nos dividimos en dos grupos y vinimos en una misión de reconocimiento.”

“¿Dividieron su equipo en dos?”

“Sí. Ya que no sabíamos cuántos bandidos encontraríamos, nuestro trabajo era llamar su atención y atraerlos hacia la trampa que los otros estaban preparando.”

“Entonces hay otro equipo.”

Pensando que otra molestia se había presentado, Shalltear chasqueó la lengua.

“Entonces, ¿cuántos de ustedes hay en total?”

“Incluyéndome a mí, los que vinimos fuimos siete, y—”

“¿Qué? Espera, ¿siete? ¿No seis?”

La vista de Shalltear se movió hacia los cuerpos en el suelo. Tres guerreros, un obispo, un encantador mágico… y esta mujer; los números no concordaban.

Ante los ojos repletos de preguntas hasta el tope, la mujer guerrera respondió sin darle importancia.

“Sí. En caso de una emergencia, teníamos a un ranger que iría a E-Rantel en busca de refuerzos.”

“¿Qué…?”

La voz del encantador mágico de antes fue extrañamente fuerte. Es cierto, tan fuerte que la cuenca completa hubiera podido oírlo.

“¡Kuh!”

Los ojos de Shalltear se abrieron de par en par mientras saltó de la cuenca con una velocidad más rápida que el viento. Aunque había subido hacia la sima y estudiado los alrededores, incluso sus ojos que podía ver en la oscuridad no podían atravesar los árboles. Incluso cuando enfocó sus oídos, el único sonido que pudo oír fue el movimiento de la vegetación causada por el viento.

Shalltear no poseía las habilidades necesarias para detección o para búsqueda. En la situación actual, encontrar a un humano en este bosque era imposible.

“¡Demonios!”

Shalltear gritó con rabia.

Lo había perdido. Honestamente se había confiado demasiado. Con esto, ya eran dos veces. Apretó fuertemente los dientes.

“¡Vengan, familiares!”

Bajo los pies de Shalltear, su sombra se retorció, y varios lobos salieron de ella. No eran lobos normales. Su pelaje oscuro era tan negro como la noche y sus ojos rojos brillaban con una astucia cruel.

Eran monstruos de nivel 7, Lobos Vampiro.

Aunque Shalltear podía invocar a numerosos monstruos con su habilidad, [Levantar Familiares], sólo estos lobos podían rastrear a su enemigo.

“Síganlo. ¡Maten a cualquier humano en este bosque!”

Dando una orden como un rugido, los diez lobos vampiro corrieron al mismo tiempo hacia el bosque.

Mientras los miraba desde atrás, Shalltear sintió que las oportunidades de que lo lograran eran bajas. Una imagen de Aura le vino a la mente. Aunque probablemente no estaba a su nivel, un ranger seguramente tendría algunos trucos bajo la manga cuando se trataba de cubrir sus huellas.

En otras palabras, era necesario asumir que había logrado escapar para pensar en su siguiente movimiento. Shalltear se apresuró de vuelta al lugar original y le preguntó a la guerrera, como si fuera a atacarla.

“Primero, ¿hay alguien más además de ti que haya recibido una poción del hombre en armadura negra?”

“No, no hay nadie más.”

“¡Bien! La siguiente pregunta. ¿Hay alguna posibilidad de que el ranger se vuelva a reunir con el equipo sobrante?”

“Ninguna. En una situación donde nuestro equipo enfrentara la posibilidad de ser aniquilado, su trabajo era abandonar el equipo y regresar a la ciudad. Ese era el camino que ofrecía la mayor posibilidad de supervivencia.”

Era un preparativo que tomaba en cuenta tanto la posibilidad de su derrota como sus alrededores. Debido a esto, no sería una exageración decir que Shalltear estaba acorralada. Dándose cuenta, estalló en cólera.

“Débiles humanos, siempre con sus astutos trucos. Si alguna vez obtengo el permiso de subyugarlos, ¡me aseguraré de que sean tratados como los gusanos que son!”

Liberar su rabia no cambiaba la realidad de la situación actual.

Era casi seguro que la existencia de un vampiro llegaría a oídos de la ciudad.

Lo que no sabía era si el ranger había sido capaz de ver su apariencia. En medio de la noche, en una esquina de la cuenca… Era difícil imaginar que la vista de un humano pudiera ser capaz de percibir su apariencia bajo tales condiciones.

Incluso así…

“¡Demonios!”

Gritando maldiciones, Shalltear se sumió en sus pensamientos.

Las órdenes de Ainz…

Tus objetivos esta vez son criminales. Del tipo que no serán un inconveniente incluso si fueran a desaparecer.

Si alguno de los bandidos con los que te encuentres es capaz de usar artes marciales o magia, debes capturarlo a cualquier costo, incluso si tienes que succionar su sangre y esclavizarlo. Si encuentras criminales que tengan conocimientos sobre las guerras de este mundo, entonces también, debes capturarlos. Y no olvides, no causes una gran escena. Si los movimientos de Nazarick se hicieran conocidos, existe la posibilidad de que eso interferirá con nuestros planes futuros.

—eran esas.

Entonces ella había ido contra la mayoría de sus directivas.

Shalltear suprimió el creciente deseo de arrancarse el cabello.

“Todavía, está bien. Todavía, está bien. Todavía, está bien.”

Continuó repitiendo estas palabras como si tratara de hipnotizarse a sí misma.

Incluso si la información sobre un vampiro llegaba a la ciudad, eso no significaba que su nombre o algo relacionado a Nazarick también lo harían.

En otras palabras, no había nada que conectara al vampiro que había atacado este lugar con Nazarick. Las personas en la ciudad asumirían que los mercenarios de este escondite habían sido masacrados por un vampiro salvaje, si algo así siquiera existía.

De todas formas, la historia tenía varias inconsistencias, pero era imposible hacer ninguna otra suposición sin más información.

Una vez más, Shalltear cayó en un remolino de pensamientos.

El siguiente problema era, con sus suposiciones como premisas, como lidiar con esta mujer.

Incluso si fuera encantada, su memoria no desaparecería completamente. La opción más segura sería matarla. El problema con ese método era que ella no conocía las intenciones de su amo del porqué le había entregado la poción a la mujer.

Si se la había entregado con algún objetivo en mente, entonces matarla aquí crearía un problema para su amo. Eso era muy peligroso.

Si le perdonaba la vida, los otros se preguntarían por qué había sido la única. Entonces, todo tipo de información, especialmente sobre la apariencia de Shalltear, sería revelada. Aunque no era un inconveniente por el momento, no había forma de decir que pasaría en el futuro.

Lo mejor sería contactar a su amo, pero Shalltear no sabía cómo usar el hechizo de [Mensaje].

Entonces qué era lo que se suponía que debía hacer ahora…

“Ahhhhh… Ainz-sama me va a regañar…”

Murmurando con una voz tan baja que nadie pudo oírla, Shalltear puso su cabeza entre sus manos.

“Si sólo no tuviera el Frenesí de Sangre… No, eso es irrespetuoso con mi creador, Peroroncino-sama. Si sólo pudiera suprimirlo…”

Era ya muy tarde para lamentarlo. No importaba de qué modo se ocupara de la guerrera, ahora no importaba, una reprimenda era inevitable. Lo único que quedaba era decidir que sería lo mejor para mitigar el daño.

“Algo malo, en lugar de algo peor.”

Shalltear pensó sobre ello una y otra vez hasta que le salió humo de la cabeza, y tomó una decisión.

En lugar de matarla, perdonarle la vida crearía más opciones. Matarla sería irreversible, pero si la dejaba ir, alguna cosa podría hacerse.

Shalltear lo decidió así. No, no sería errado decir que se engañaba a sí misma.

“¿Tu nombre?”

“Es Brita.”

“Está bien… ¡no lo olvidaré!”

Shalltear hizo que la mujer llamada Brita se alejara un poco. Luego llamó a sus dos sirvientas, las novias vampiro.

“Vamos a recoger todo aquí y no retiraremos.”

Estaba preocupada sobre si habría suficiente tiempo como para el saqueo. Sin embargo, debía apostar a que engañaría a los otros y les haría pensar que este ataque tenía el objetivo de robar un botín. Ya que ya había fallado, lo menos que podía hacer era tratar de esparcir información falsa.

“Shalltear-sama, ¿qué debemos hacer con las mujeres?”

Shalltear fijó su mirada sobre la mujer que se encontraba de pie a cierta distancia.

“Déjenla así.”

“No, quiero decir con las otras mujeres.”

“…¿Qué? ¿Otras mujeres?”

“Sí, Shalltear-sama. Buscamos dentro de la cueva por sobrevivientes y encontramos a varias mujeres que parece eran usadas por los bandidos para saciar su lujuria. ¿Cómo quiere que nos encarguemos de ellas?”

Shalltear frunció el ceño.

Qué demonios.

Shalltear, se volvió y miró nuevamente.

Ya que no habían visto mi rostro, no debería importar que las dejara con vida. ¿Pero era esa la acción correcta? Es molesto así que ¿debería simplemente matarlas? No, entonces sería sospechoso que no haya matado a Brita también.

Incapaz de decidir que sería lo más ventajoso, Shalltear se mantuvo así.

“¿Qué deberíamos ha—?”

“¿Haaaaaa? ¡¿Cómo voy a saberlo?!”

Por qué tienes que preguntarme algo como eso, tonta.

Su cara decía lo mismo. Si no lo hubiera sabido, habría podido decir que lo ignoraba si llegaba a eso. Pero ignorarlo a propósito luego de que se lo habían informado era claramente una traición a su amo.

“Suficiente, ¡no lo sé! ¡No lo sé! ¡Déjenlas ahí! ¡Y lleven a Brita con esas mujeres también!”

“¿Eso estará bien?”

“No importa, no lo sé, ¡demonios! ¡Cállate por un minuto!”

“Lo siento, Shalltear-sama.”

“¡Nos vamos! ¡Muévete!”

Las vampiros agacharon las cabezas y comenzaron a cumplir sus órdenes. Mientras tanto Shalltear lentamente sostenía su cabeza mientras se agachaba.

“…Me van a regañar… qué debería hacer… pero… ¿huh?”

Shalltear levantó la cara y sus ojos observaron en dirección al bosque por donde los lobos vampiro habían desaparecido.

“…¿Encontraron algo?”

Sintió que sus familiares desaparecían en un abrir y cerrar de ojos. No habían sido dispersados con magia, en lugar de eso, alguien los había matado.

“¡Arrojen a esa mujer con el resto y síganme! ¡Dejaré una señal detrás!”

Su decisión fue rápida. Habiendo gritado estas palabras, Shalltear echó a correr con una velocidad que parecía cortar el viento.

Aunque era obstaculizada por el bosque, incluso un humano a caballo no hubiera sido capaz de escapar de la Shalltear actual.

Habiendo atravesado el bosque en un suspiro, Shalltear corrió hacia el lugar donde había sentido por última vez a sus familiares.

En el lugar se encontraban doce humanos.

Cada uno tenía un conjunto diferente de armadura.

Su equipamiento no tenía una apariencia simple, tenían un aspecto único. Para efectos de comparación, eran similares a lo que Shalltear llevaba. Emanaban un gran poder. Pero ya que Shalltear no tenía ninguna habilidad que pudiera identificar ítems, todo esto era basado en su intuición. De todas formas, el sentimiento que daban sus armas le recordaban a ítems de clase legendaria.

Shalltear ardía con preguntas sobre quiénes eran estas personas. Los doce hombres y una mujer tenían un aura que era muy diferente a los humanos que había encontrado hasta ahora en este mundo. Era como la diferencia entre un ratón y un león.

Mientras los ojos de Shalltear se movían de persona a persona, su vista se detuvo en cierto hombre.
Ese tipo… ¿es fuerte?

Aunque la sorprendida Shalltear quería estimar que tan poderoso era, ella no era de la clase guerrera y no pudo obtener una medición acertada de su fuerza. Sólo entendió que el hombre no sólo era más fuerte que las dos novias vampiro, sino que se encontraba por encima incluso de la Pléyades Solution.

Shalltear lo observó.

Lo había reconocido como un hombre debido a su equipamiento, pero su cara era andrógina.

No sabía si llamarlo hombre o mujer, parecía ambos y ninguno al mismo tiempo. De estatura corta y con una cara joven, probablemente todavía se encontraba en crecimiento, esto sólo hacía que fuera más difícil determinar su género.

Su pelo negro azabache era tan largo que llegaba al suelo. Sus agudos ojos, como rubíes, mostraban rasgos de precaución al mirar a Shalltear. Con su lanza que se veía común a comparación de su armadura, el hombre avanzó hacia ella.

“…Úsalo.”

Con una voz como un frío lago. Al oír su orden, un murmullo de inquietud recorrió a los que estaban alrededor de él. Shalltear no entendía lo que significaba, sólo que había ordenado usar un ítem de considerable poder. Tal vez uno que rivalizaba con el poder del ítem de clase divina que poseía Shalltear.

Aunque los humanos se movieron siguiendo la voz, Shalltear los ignoró completamente. Sólo le preocupaba una única persona y todos los demás no representaban mucho peligro.

Al centro de sus movimientos se encontraba una mujer vestida con ropas extrañas.

Parecía un vestido de una sola pieza para mujer con una gran abertura a un lado y un cuello redondo.

Era de un color blanco plateado, con la imagen de un dragón de cinco garras elevándose al cielo bordado en hilos de oro.

En el mundo de Ainz, era algo conocido como Cheongsam.

Sin embargo, la cara de la mujer en el vestido se encontraba arrugada por la edad. Sus piernas expuestas recordaban a papas secas. El vestido no concordaba con su apariencia. A tal punto que uno querría entrecerrar los ojos, a tal punto que Shalltear desvió la mirada.

Pero ésa sería la última sensación de incongruencia.

Todo podría haber sido diferente por el más pequeño de los caprichos.

Si Ainz no hubiera capturado a Nigun, si Ainz no hubiera contraatacado con tanta fuerza al hechizo de información de la Teocracia Slane, si la Teocracia no hubiera cometido el error de creer que el ‘Rey Dragón de la Ruina’ había resucitado, si Shalltear no se hubiera distraído todo hubiera sido diferente. Sin embargo, el hecho de que tantos ‘si hubiera’ habían coincidido, en otras palabras, significaba que fue algo inevitable.

El nombre del vestido era ‘Caída del Castillo y del País, Kei Seke Koku’

Un ítem dejado atrás por uno de los Dioses que salvó a la humanidad, uno de los sujetos de su adoración. Poseía un poder que incluso Shalltear no tenía.

Un escalofrío.

Incluso siendo la Guardián de Piso más poderosa en la Gran Tumba de Nazarick, el cuerpo de Shalltear tembló. Era una advertencia, casi como un sexto sentido.

Con sus instintos sonando campanas de advertencia, Shalltear movió su vista y la fijó sobre la vieja.

Éste era un humano al que tenía que matar, no importaba qué.

Al ser golpeada por este entendimiento, Shalltear comenzó a moverse hacia ella. El hombre con la lanza bloqueó su camino.

“¡Muévete!”

Shalltear lo golpeó con fuerza. El cuerpo débil de un humano normal hubiera sido despedazado, pero el hombre simplemente fue arrojado lejos y no murió. No sólo eso, todavía mantuvo su espíritu de pelea.

Shalltear se concentró en la vieja como el objetivo de su hechizo.

“[Inmovilizar Especies en Masa]”

Varios de ellos vieron sus movimientos restringidos. La razón era que Shalltear consideraba que ellos serían más que suficientes para compensar sus anteriores errores.

Mientras este pensamiento le cruzaba la mente, el corazón de Shalltear se vio inundado de blanco.

Sintiendo que una porción de su mente se desvanecía. Ella no sabía lo que era. Y entonces cayó en cuenta de lo que en verdad estaba pasándole, una enorme conmoción pasó a través de ella e incluso la no-muerta Shalltear tembló de miedo.

Control mental.

Ella, una no-muerta con inmunidad absoluta a efectos de control mental, estaba siendo dominada. Shalltear furiosamente llenó su corazón, ahora casi completamente teñido de blanco, con odio. Mientras su cabeza se inundaba con incontables pensamientos sobre el peor escenario.

“¡¡KUAAAAAAAHHHH!!”

Gritó y se resistió, con sangre cayéndole por los ojos. Este control mental intentaba ensuciarla a ella, la Guardián de Piso de la Gran Tumba Subterránea de Nazarick. Se resistió.

Pero como si ignorara la desesperada lucha de Shalltear, su conciencia continúo tiñéndose de blanco. Ya no podía darse el lujo de usar magia de teletransportación. Perder su concentración por siquiera un instante significaría caer completamente ante el efecto del hechizo.

Shalltear usó una de sus habilidades de clase y creó una ‘Jabalina Purificadora’.

Una enorme jabalina imbuida de energía sagrada que era capaz de hacer un daño significativo incluso si el usuario tenía un alineamiento malvado. Más importante aún, si la arrojaba usando MP adicional, le daba el efecto extra de nunca fallar en su objetivo.

Shalltear, mientras se resistía con toda la fuerza de su cuerpo, le lanzó una mirada asesina a la mujer que había lanzado el hechizo que la contaminaba.

Sus ojos ni siquiera reflejaron el enorme escudo con apariencia de espejo que uno de los hombres tenía al interponerse en su camino.

Entonces… la arrojó.

La jabalina voló de su mano cómo si tuviera voluntad propia.

Era un ataque reforzado por todas las habilidades que pudo permitirse con su conciencia desvaneciéndose.

Era un tiro certero, el ataque que parecía una ráfaga de luz penetró al hombre que bloqueaba su camino junto a su escudo y golpeó a la vieja.

Los dos humanos arrojando sangre y la conmoción del grupo. Ésta fue la última visión del mundo que vio Shalltear.

AnteriorÍndiceSiguiente

Publicado por

AKNovelas

Las novelas publicadas por este usuario son meras recopilaciones. Todos los agradecimientos a sus respectivos traductores. Gracias.

Deja un comentario