Overlord – Volumen 6: Capítulo 9 (Parte 1)

Serie: Overlord.
Volumen 6: Los Hombres en el Reino (Parte 2).
Capítulo 9: Jaldabaoth (Parte 1).
Autor: Kugane Maruyama (丸山くがね).
Ilustrador: So-bin.
Traducción al español: Erb.


Capítulo 9: Jaldabaoth

Parte 1

Mes de Fuego Bajo (9no mes), Día 4, 21:10

La mujer se despertó debido a la sed y abrió los ojos.

Se movió lentamente en una cama particularmente grande y extendió la mano hacia la jarra de agua colocada al lado, pero no logró encontrar nada.

Entonces recordó que hoy más temprano no había colocado ninguna jarra de agua, e involuntariamente chasqueó la lengua.

“Oooh” Bostezó. Al igual que una persona mayor, estaba acostumbrada a dormir y despertar temprano, por lo tanto haber dormido por sólo una hora ciertamente no era descanso suficiente.

Tragando, colocó la mano en su garganta, y al sentir la saliva descendiendo por ella, bajó lentamente de la cama. Tomó una gruesa bata de baño colocada a un lado del cubrecama, la enrolló sobre su cuerpo desnudo, se puso un par de pantuflas, y salió.

Esta mansión era la base principal al interior de la Capital y era propiedad de Hilma, la líder de los traficantes de drogas. Lógicamente, las más o menos diez personas apostadas al interior de la mansión deberían estar bastante ocupadas, pero todo estaba extrañamente silencioso, como si nadie estuviera cerca.

Hilma estaba sorprendida mientras caminaba por el corredor. Si todos los nobles se hubieran marchado, entonces tarde o temprano la mansión habría quedado en silencio. Aun así, ¿no estaba demasiado silencioso?

En esta mansión, llamar a los nobles definitivamente obtendría una respuesta.

Hablando de los nobles, incluso si se trataba de los hijos mayores que querían suceder en la dirección de sus familias, esto usualmente sucedería muy tarde en sus vidas, cuando tuvieran alrededor de treinta años.

Antes de esto, se les entregaba dinero para gastarlo como desearan; esto lo hacían sus padres, que eran las cabezas de sus familias. Debido a que ya eran adultos cazados y con hijos, eran invitados a esta mansión para su entretenimiento.

Vino, mujeres, drogas, cumplidos halagadores pronunciados en sus oídos. Al conversar con otros nobles en la misma situación, terminaban construyendo relaciones cercanas el uno al otro. Al hacer esto, se divertían y establecían conexiones al mismo tiempo.

Una vez que el noble tomara el control de su familia, sería el momento de la cosecha. Si el noble intentaba hacerles frente, lo castigarían. Por otro lado, si el noble estaba dispuesto a apoyarlos, lo premiarían. De esta forma, los círculos de la nobleza eran infiltrados lentamente.

Hilma caminaba por el silencioso corredor buscando algo de agua que beber.

De hecho, no le desagradaba el silencio, incluso lo prefería al ruido. La entretenida personalidad que mostraba cuando los nobles conversaban ruidosamente entre ellos era sólo una fachada. Sin embargo, la atmósfera en este momento era demasiado extraña. El silencio transmitía una sensación escalofriante, haciendo que sintiera como si fuera la única persona en la mansión.

“… ¿Qué ha sucedido?”

Los guardias no podían haber dejado el lugar sin decir una sola palabra. Si lo que había sucedido realmente fuera una situación anómala, gritar revelaría su posición actual, lo que verdaderamente sería un lamentable giro de los acontecimientos. Hipotéticamente, si ella fuese a regresar a su habitación y se escondiera bajo las sábanas, ¿qué pasaría entonces?

Hacer eso sería demasiado pasivo.

Era necesario pasar a la acción cuando la situación lo requería, de otro modo sería devorada como una presa. Esto era lo que ella creía, y desde sus inicios como prostituta de clase alta, había sido capaz de escalar hasta su posición actual porque se adhería fuertemente a esa forma de pensar.

Mirando alrededor del corredor, podía ver que no había nadie más presente, y rápidamente corrió para escapar del lugar.

Confiaba en su sexto sentido y el lugar hacia el que corría era el cuarto secreto que sólo ella conocía. Ese cuarto contenía muchos objetos mágicos, gemas preciosas y rutas de escape. Aunque esta mansión era su cuartel general al interior de la Capital, seguía habiendo otras bases distribuidas por toda la ciudad. Al parecer era el momento de huir a alguna de ellas.

Avanzando mientras hacía lo mejor que podía para guardar silencio, se percató de que algo estaba mal.

“¿Qué, qué es esto?”

Se le escapó un suave gemido al ver un fenómeno extraño al exterior de las ventanas.

El delgado cristal estaba cubierto de hiedra, bloqueando completamente la luz del exterior. Sin importar cuánto se esforzaba, le era imposible abrir siquiera un poco la ventana.

Miró desesperadamente hacia las otras ventanas en el corredor. Todas estaban cubiertas de hiedra gruesa.

“¿Q-qué demo…? Q-quién…”

Antes de dormir, la escena había sido definitivamente diferente. En el corto espacio de sólo una hora, se había transformado en esto. Tenía que ser el resultado de la magia de alguien.

Pero, ¿quién exactamente? ¿Cuál era su objetivo?

No tenía ninguna pista en absoluto, pero sabía que la situación en este momento era increíblemente peligrosa.

“¡Maldición!”

Jurando al mismo tiempo que reanudaba el trote, ni siquiera le preocupó que su bata de baño pudiera abrirse. Sin importar qué, era imperativo que llegara al interior del pequeño cuarto secreto.

Al llegar a las escaleras, miró hacia abajo. Había un silencio mortal.

Descendió cuidadosamente, haciendo uso de los rayos de luz que se filtraban por los pequeños espacios entre las hiedras. Gracias a las gruesas alfombras tendidas en las escaleras, fue capaz de descender sin hacer el menor ruido. Se sintió profundamente agradecida por esto.

“—!”

Fue sólo cuando llegó al piso de abajo que quedó atónita por la sorpresa.

Había una figura de pie en el corredor, mirándola. La figura misma parecía fundirse con la oscuridad, pero no de la forma en la que los ladrones se escondían en las sombras. Se debía a que la piel misma de la figura era de complexión oscura. Se trataba de un Elfo Oscuro de ojos heterocromáticos que brillaban en la oscuridad.

El Elfo Oscuro salió de las sombras. Vestía las ropas de una jovencita. En su mano sostenía un bastón oscuro, y sus ojos miraban directamente a Hilma.

La habitación secreta se encontraba detrás de esta misteriosa niña.

Hilma recordó el diseño de la mansión al mismo tiempo que tomaba una decisión, y se acercó temblando de miedo.

Algunos nobles debían de haber traído a esta Elfa como juguete; en ése caso lo que fuera que pasara no tendría importancia.

Sin embargo, descartó de inmediato este pensamiento optimista.

Había oído que Cocco Doll había sido capturado. Para evitar cualquier consecuencia desfavorable en las futuras pugnas de poder, ella hacía tiempo que había preparado rutas de escape hacia lugares seguros. En consecuencia, los subordinados de esta mansión nunca habrían dejado entrar a gente irrelevante sin haberlo reportado de alguna forma.

“Oye, niña…”

Al hablar, Hilma frunció el ceño por la sorpresa.

Como prostituta de clase alta, ella había conocido a todo tipo de gente. La experiencia le decía que lo que veía frente a ella no era una pequeña niña, sino un niño.

Sus ropas eran lujosas, de las del tipo que ella nunca podría poner las manos encima. Eran objetos de primera clase que ni siquiera Hilma era capaz de obtener.

Los Elfos Oscuros siempre habían vivido en los bosques, pero ahora, uno de ellos de género desconocido había aparecido en el Reino, vistiendo ropa inusualmente lujosa.

Si la atmosfera circundante no fuera así de anormal, ella habría asumido que estaba frente al esclavo de un noble, uno adecuado a sus particulares deseos.

“…Tú, ¿qué estás haciendo aquí?”

La otra persona estaba completamente relajada y se acercó lentamente a Hilma.

“S-señora, ¿es usted la persona más importante en esta mansión?”

Incluso si la llamaba señora, ella no estaba molesta en lo absoluto. Para un Elfo Oscuro tan joven, su edad ciertamente debía de estar en el punto en el que era adecuado que la llamaran señora.

“N—” Estaba por decir esto, pero de pronto tuvo un presentimiento extremadamente malo.

Confiaba inmensamente en su intuición. La confianza que tenía en ella era incluso mayor que la que tenía por su sentido común y era por eso que había sido capaz de sobrevivir hasta este punto. El sentido común podría traicionarla, pero su intuición nunca lo haría.

“Sí, así es. Soy la persona más importante en esta mansión.”

“Y-ya veo. Eso es genial.”

El chico sonrió. Incluso en tales circunstancias, el corazón de Hilma se encendió con un deseo salvaje, como si tuviera la necesidad de corromper algo hermoso. Era ese tipo de sonrisa pura.

“E-, esto, entonces, no fue un error preguntárselo a las personas de aquí, ¿no?”

Una de las puertas cercanas se abrió como en respuesta a las palabras del chico. En el lugar se encontraba una muchacha joven en un extraño atuendo de sirvienta, pero en lugar de perfume su cuerpo despedía un aroma a sangre.

Hilma se cubrió la boca con ambas manos, ahogando un grito de desesperación.

La sirvienta sostenía el brazo de un hombre en su adorable mano. Los músculos del hombro eran visibles en el brazo, como si hubiera sido arrancado de ese lugar.

“Q-qué es…”

“E-eh, esto…, parece que hay alguien que quiere atacar esta mansión. Tenemos que terminar rápido con todo antes de que lleguen aquí, así que la traje conmigo.”

“Por favor no te preocupes por mí. Hace mucho tiempo que no he estado así de llena, y ahora realmente estoy satisfecha.”

Emitía sonidos, pero su boca no se movía. Era muy extraño, sin embargo, había otras preguntas urgentes que Hilma quería hacer. Especialmente sobre qué era exactamente lo que la sirvienta había estado comiendo, que provocaba que su cuerpo temblara sin cesar. Esperando que fuera diferente a sus expectativas, Hilma preguntó:

“A-así que, ¿a mí también? ¿Vas a comerme a mí también?”

“¿Mm? Ah, no. Es diferente en tu caso.”

No era reconfortante. Su intuición le advertía que un destino peor aguardaba por ella.

“—D-dime, chico, ¿no te gustaría hacer algo divertido?”

La bata que la cubría se deslizó, revelando sus hombros.

Éste era el cuerpo del que se enorgullecía. Como prostituta de clase alta, todos a los que había servido eran grandes nobles. Por lo tanto, había dedicado todos sus esfuerzos a eliminar el exceso de grasa al mismo tiempo que mantenía su atractivo. Sin importar qué tan honesta fuera la persona, sería incapaz de apartar los ojos de ella. Incluso un niño pequeño se sentiría excitado. Tenía muchísima confianza en sí misma en ese aspecto.

Sin embargo, no podía ver ninguna emoción en los ojos del chico.

Admitía que su atractivo no era tan grande como el de la sirvienta de al lado. Pero aun si había cambiado de oficio, seguía siendo una profesional. Incluso si se trataba de una persona impasible seguía siendo posible inducir un deseo ardiente. Podía lograrlo.

Moviéndose sinuosamente como serpiente, expuso su elegante cuerpo al mismo tiempo que avanzaba lentamente, acercándose sin despertar sospechas.

Sin embargo, no podía detectar deseo en el chico.

Así que tendría que usar otros métodos. Su mano se movió lentamente, pasando el cuello del chico— y entonces activó un objeto mágico: el Tatuaje de Víbora.

El tatuaje de serpiente que tenía dibujado en ambas manos cobró vida de pronto, elevando los colmillos como hoces para morder el cuerpo del chico. Cualquiera que fuera mordido por esta poderosa serpiente neurotóxica, convulsionaría de inmediato antes de partir de este mundo. Para Hilma, que carecía de habilidades de combate, ésta era su carta del triunfo.

Sin embargo, el chico atrapó ágilmente y con una mano a la serpiente venenosa de velocidad increíble, y la aplastó sin dudarlo.

El tatuaje de serpiente regresó lentamente a la muñeca de Hilma. Debido a que la entidad materializada había muerto, le tomaría aproximadamente un día poder recuperarse. Durante este periodo sería imposible de activar nuevamente.

Después de haber pasado a la acción y sin embargo haber sido incapaz de alcanzar el objetivo previsto, Hilma se encontraba atrapada en la peor de las situaciones y no pudo evitar retroceder lentamente. Lo que más la aterraba era que, a pesar de la cadena de eventos transcurridos, la expresión del chico no había cambiado ni una sola vez. Incluso al ser atacado, no se podía apreciar ni ansiedad ni hostilidad.

“Eh, esto, entonces… vámonos.”

(¿A dónde?) En el momento en que Hilma tuvo esta duda, pudo sentir una oleada de dolor proveniente de su rodilla. Fue tan intenso que ni siquiera pudo permanecer de pie, y cayó impotente al suelo.

“¡¡Aaaaahhhhh!!”

Dejó escapar un grito de agonía, sudando profusamente por el dolor. Sin poder evitarlo miró su rodilla, e inmediatamente se arrepintió de haberlo hecho.

“¡Mi, mi, mi piernaaaa!”

La rodilla de su pierna izquierda estaba torcida en la dirección opuesta, con el hueso claramente expuesto atravesándole la carne.

Llorando, pensó en usar sus manos para presionar el área dolorosa, pero vaciló asustada.

El chico la agarró del cabello y la arrastró al exterior.

Alguien que observara esta escena sería incapaz de saber que estaba siendo arrastrada por una poderosa fuerza. Era inmensa, arrancándole muchos cabellos incluso, pero el chico no le prestó atención.

“¡No! ¡No! ¡Por favor para!”

Mientras Hilma lloraba, el chico le dio una rápida mirada, pero no detuvo el paso ni por un segundo.

“¡Rápido! ¡Nos meteremos en problemas si no nos apuramos!”

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Publicado por

AKNovelas

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