Overlord – Volumen 5: Capítulo 1 (Parte 4)

Serie: Overlord.
Volumen 5: Los Hombres en el Reino (Parte 1).
Capítulo 1: Los sentimientos de un chico (Parte 4).
Autor: Kugane Maruyama (丸山くがね).
Ilustrador: So-bin.
Traducción al español: Erb y Sebastian Santos.


Capítulo 1: Los sentimientos de un chico

Parte 4

Mes de Fuego Bajo (9no Mes), Día 3, 06:22

Habiéndose separado de Gazef, Climb se limpió el sudor con una toalla húmeda y se dirigió a un lugar que era completamente diferente a la sala principal.

La habitación en la que se encontraba actualmente era tan ancha como la sala en la que había estado antes. Estaba llena de muchas personas conversando y un delicioso aroma se mezclaba con el cálido ambiente, abriendo el apetito de las personas.

Era el comedor.

Climb caminó a través del bullicio de los ruidos y se colocó detrás de una fila de personas. Al igual que la persona delate de él, agarró uno de los platos apilados. En su bandeja, colocó un plato de madera, un tazón de sopa de madera, y una taza de madera.

Se sirvió la comida de manera ordenada.

Una papa grande al vapor, pan de cebada, estofado blanco con pequeños trozos de carne y verduras, encurtido de repollo en vinagre, y una sola salchicha. Desde el punto de vista de Climb, era una comida bastante lujosa.

Mientras colocaba la comida sobre su bandeja, Climb olió un delicioso aroma y sintió que le abría el apetito. Procedió a mirar alrededor del comedor.

Los bulliciosos soldados comían sus alimentos mientras participaban en conversaciones superficiales como por ejemplo sobre su siguiente día libre, sobre la comida de hoy, sobre sus familias, y sobre sus tareas triviales.

Climb encontró un asiento vacío y se dirigió allí a través del bullicio del ruido.

Se sentó en un espacio en una gran banca. Los soldados estaban sentados a cada lado de él, hablando alegremente entre sus amigos. Apenas le dieron una mirada desinteresada antes de alejarse para reanudar sus conversaciones.

El único silencio dentro del comedor estaba alrededor de Climb.

Una persona externa podría pensar que el ambiente era extraño.

A pesar de la conversación alegre de los alrededores, ni una sola persona trató de entablar una conversación con Climb. Por supuesto, la gente no suele hablar con extraños. Pero se trataba de compañeros soldados que, a veces, confiaban sus vidas el uno al otro. En efecto, tal actitud era bastante extraña.

Era como si la persona llamada Climb ni siquiera existiera.

El mismo Climb no hizo ningún esfuerzo para hablar con los demás, la razón era que él entendía claramente su propia posición.

Los que custodiaban el castillo no eran simples soldados. Un ‘soldado’ del Reino se refería a la milicia armada por los nobles que poseían territorios. Incluía a los reclutas cuyos salarios eran pagados por el gobernador y a los que servían como guardias de la ciudad. Lo que todos ellos tenían en común era que estaban formados por gente común.

Sin embargo, había muchos problemas por lo cual no podían permitir a cualquiera el trabajo de proteger el palacio, el centro de la información y las noticias importantes, y colocarlos tan cerca de la familia real.

Era por eso que se requería la recomendación de un noble para que alguien se convirtiese en un guardia del palacio. Si un guardia causaba problemas, el noble de quien recibió la recomendación sería hecho responsable. Como tal, sólo a aquellos con un historial limpio, y de cuerpo y mente sanos se les daba una recomendación.

Sin embargo, esto causó que se formaran facciones.

Dependiendo de a qué facción pertenecía el noble patrocinador, ese soldado también terminaría siendo incluido en su grupo. Un soldado que se negara nunca hubiera recibido una recomendación en primer lugar. Esto quería decir que no había excepción alguna a esta regla.

Podría parecer que esto no era más que problemas, pero por el contrario, verse envueltos en una lucha por el poder significaba que los soldados entrenaban diligentemente sus habilidades. Y aunque sus fuerzas no eran comparables a las de los caballeros del Imperio, aun así los soldados que custodiaban el palacio se jactaban de una habilidad considerable.

La fuerza de Climb estaba muchos niveles por encima de la de ellos, pero ésa también era una de las razones por las que los nobles estaban en su contra. No podían soportar el hecho de que él fuera más fuerte que los soldados que ellos mismos habían recomendado.

Por supuesto, también podría estar la excepción donde los nobles que patrocinaron a los soldados no pertenecían a ninguna facción. Sin embargo, con la actual lucha por el poder del Reino entre la facción de la realeza y la facción de la nobleza, sólo había un único noble que podía ir y venir entre ellos como un murciélago.

Y entre los soldados, sólo había un hombre que no se había alistado por la recomendación de los nobles.

Esa persona era Climb.

Normalmente, alguien con los antecedentes de Climb no sería capaz de servir a Renner. La protección de la familia real, era un deber de gran importancia que no era adecuado para una persona tan humilde. Era bien sabido que sólo los de cuna noble podían proteger a la realeza.

En cualquier caso, había excepciones a este caso, como los guerreros de élite del Reino, y también como su soldado más fuerte, Gazef Stronoff. Y si la princesa Renner lo deseaba fuertemente, eran pocos los que podrían oponerse abiertamente a ella. Incluso si los miembros de la familia real protestaran, simplemente ¿quién podría interferir cuando ella ya contaba con la aprobación del Rey?

El hecho de que a Climb le hubieran concedido aposentos privados podría ser llamado el resultado de una circunstancia muy complicada. Un simple soldado ni siquiera soñaría con una habitación propia y tendría que pasar su vida diaria en el área común. Aunque Renner lo había ordenado, otra razón para darle a Climb su propia habitación era para aislarlo. Como no pertenecía a ninguna facción, su existencia era problemática.

Teniendo en cuenta las circunstancias de Climb, era obvio que pertenecía a la facción de la realeza. Pero ellos eran nobles que prometieron su lealtad al rey. Desde su punto de vista, Climb, con su pasado incierto, era una molestia.

Como resultado, la facción de la realeza veía a Climb como a alguien problemático para reclutar, pero que, si lo dejaban solo trabajaría para su lado por voluntad propia. La facción de la nobleza veía el valor que tenía el llevárselo a su lado, pero al mismo tiempo, reconocían sus peligros.

Incluso si se les llamaba facciones, eso no quería decir que los muchos nobles que las conformaban tenían la misma opinión. Sin importar qué, una facción se reunía con el fin de alcanzar una meta o una forma de pensar. Si la facción de la realeza tenía a alguna persona que decidiera no darle la bienvenida a Climb —un plebeyo de origen desconocido que era el más cercano a una princesa tan hermosa que se le llamaba Dorada— entonces era seguro decir que la facción de la nobleza tendría alguien que quisiera traerlo a su lado.

En cualquier caso, de momento no había nadie en ninguno de los grupos, que fuera tan tonto como para acercarse Climb y dividir a su propia facción.

El resultado era que las dos facciones habían llegado a la conclusión de que cada una de ellas no quería entregar a Climb hacia el lado opuesto, pero al mismo tiempo, tampoco lo quería en el suyo.

Ésa era la razón por la que nadie le hablaba y por la que comía solo.

Simplemente moviendo la cuchara sin hablar con los demás, sin dar una mirada, no le tomó ni diez minutos terminar su desayuno.

“Debería irme.”

Posiblemente era un hábito formado por estar solo por tanto tiempo. Climb murmuró para sí mismo con satisfacción. A medida que se levantaba de su asiento, un soldado que pasaba chocó con él.

El codo del soldado tocó la herida que se hizo durante el entrenamiento con Gazef, causando que Climb, aún con un rostro inexpresivo, se detuviera.

El soldado siguió caminando sin una palabra. Y por supuesto, los soldados a su alrededor tampoco dijeron nada. Los pocos que vieron el incidente fruncieron el ceño ligeramente, pero no hablaron.

Con un largo suspiro, Climb cogió su plato vacío y siguió caminando.

Este tipo de incidente era algo cotidiano. Incluso se sintió afortunado de que no hubiese ocurrido mientras sostenía un plato de estofado caliente.

Poner un pie para hacerle tropezar o chocar con él a propósito y fingir que fue un accidente, tales comportamientos eran bastante comunes. Sin embargo…

¿Y qué?

Climb siguió caminando con calma. Esas personas no podían hacer nada peor, sobre todo porque se encontraba en un lugar con tanta gente como el comedor.

Climb enderezó su pecho, sus ojos apuntaban hacia adelante; absolutamente no podía agachar la mirada.

Si se viera mal, sería una ofensa contra su ama, Renner. La reputación de la mujer a la que le juró su lealtad absoluta estaba en juego.

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Publicado por

AKNovelas

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