Overlord – Volumen 3: Capítulo 3 (Parte 4)

Serie: Overlord.
Volumen 3: La Valquiria Sangrienta.
Capítulo 3: Confusión y control (Parte 4).
Autor: Kugane Maruyama (丸山くがね).
Ilustrador: So-bin.
Traducción al español: Erb.


Capítulo 3: Confusión y control

Parte 4

Ainz avanzaba a toda velocidad a través de las calles de E-Rantel.

Un aire cálido se filtraba por la rendija de su casco, soplando en el lugar donde deberían estar sus ojos. Si hubiera tenido ojos, tal vez estaría parpadeando sin parar, pero ya que Ainz no tenía órganos sólo sintió que ‘algo de viento soplaba’.

Mirando hacia abajo, el suelo parecía pasar tan rápido como una flecha. Tal vez era debido a que la distancia hacia el suelo era corta, o debido a otras razones, pero sentía que iba a una velocidad mayor a la que tenía realmente, aunque habiendo dicho esto no sentía temor en lo absoluto. Cada vez que su cuerpo saltaba hacia adelante, como reflejo había un aumento de fuerza ejercida debajo de sus pies.

A pesar del hecho de que Hamsuke era bastante capaz de mantener su balance, aparte de su gran tamaño, era básicamente un hámster. Era bastante difícil montarlo ya que Ainz tenía que abrir bastante las piernas, y tenía que mantener esa postura inestable sin la ayuda de una montura o de una armadura para caballos. Incluso Ainz, que poseía un balance superior a otras personas, tenía que tener cuidado para no caer.

(Sería bastante difícil usar la espada mientras monto a Hamsuke. Tal vez debería hacer una montura y estribos para él tan pronto como sea posible. Cuando esté listo a hacerlo, tal vez un herrero podría venir a ayudar con la preparación.)

Lo que hizo que Ainz pensara en esto, aparte del inestable viaje, se debía más a la figura que se movía a su lado.

Viajando en paralelo a él y montada en un caballo, se encontraba Narberal. Montaba un caballo gigante cubierto con armadura de metal pesado, que había invocado con el ítem ‘Estatua de Animal (Statue of Animal) – Caballo de Guerra (War Horse)’.

La heroica visión de Narberal hábilmente controlando al caballo gigante mientras corría a toda velocidad a través del camino era impresionante. Su postura recta, su cola de caballo moviéndose con el viento, y el manto marrón ondeando desde el frente, se veía justo como la escena de una película.

La diferencia era como la del cielo y la tierra al compararla consigo mismo, montando un hámster sobrealimentado. Sintiéndose deprimido, Ainz miró hacia adelante y vio a un grupo de hombres.

Era un grupo de cuatro hombres. Las armaduras que llevaban eran más completas que las de los miembros de las Espadas de la Oscuridad con los que Ainz había viajado antes.

Ainz empujó el incidente de las Espadas de la Oscuridad a lo profundo de su mente librándose de sus enmarañados pensamientos y miró como en trance a los cuatro hombres a caballo.

Eran caballos majestuosos.

Ainz no tenía mucho conocimiento sobre caballos, pero el pelaje de esos animales era de un hermoso color, y la forma de sus cuerpos se veía bastante fuerte. Debían de ser algún tipo de caballos famosos.

Los cuatro hombres a caballo avanzaban en una formación de triangulo isósceles, también como si se tratara de una película.

(Soy tan estúpido, me veo como un tonto montando a Hamsuke.)

Su estado de ánimo era sombrío, pero sólo Ainz sentía esto.

“El monstruo que montas es realmente sorprendente.”

Uno de los compañeros de Iguvaruji, que estaba cabalgando a su lado le dijo esto a Ainz. Su tono de voz era diferente del que había usado Iguvaruji, carecía de hostilidad. Tal vez debido a la naturaleza curiosa de un aventurero, su tono de voz estaba lleno de curiosidad y asombro.

“¿Cómo se llama ese monstruo? ¿Es famoso?”

“…Lo llaman Rey Virtuoso del Bosque.”

“¿Eh? ¿Qué? ¡Ese es el monstruo de las leyendas!”

El hombre gritó con los ojos abiertos de par en par.

(Todavía no puedo acostumbrarme a esta reacción. Realmente hay necesidad de hacer tanto alboroto por un simple hámster… ¿ah?)

En la esquina de su campo de visión, vio que Hamsuke orgullosamente movía sus bigotes de un lado al otro y sacudía las orejas. Una sacudida fue transmitida de su cintura. Hamsuke estaba centrando la mitad de su atención a la conversación entre Ainz y los otros.

Luego de usar su guantelete para golpear sin piedad la cabeza de Hamsuke, oyó una profunda voz llena de emoción.

“No, es sólo que Iguvaruji lo mencionó antes… entonces era así. Estaba celoso.”

“¿Cómo me describió? Ah, no importa. Está bien si no quieres hablar de ello. Puedo adivinarlo con sólo mirar tu expresión.”

“Jajaja, lo siento. Ese compañero… realmente no es tan malo. Es sólo que a veces codicia intereses inmediatos.”

“…Con ese tipo de compañero, tu grupo tiene suerte de no haber salió herido hasta ahora. ¿O es que tu grupo ha cambiado a muchos miembros?”

“No, desde que formamos este equipo no hemos descartado a ningún miembro. Pero la personalidad de ese hombre y su capacidad no están a la par, en realidad es un aventurero bastante excepcional.”

“Excepcional… eh.”

Ainz se volvió hacia Iguvaruji y encontró un par de ojos agudos, llenos de emociones hostiles.

“Debe ser duro.”

Luego de que Ainz sonriera mientras decía esto, ligeramente levantó la mano como señal para Narberal, ordenándole que suprima las emociones que gradualmente emergían hacia Iguvaruji. Ainz no deseaba ver una disputa en este lugar, ya que tenía asuntos más importantes de los que encargarse.

Hamsuke levantó la cabeza y miró hacia Ainz luego de que éste le hiciera la señal a Narberal.

“Amo… me duele la cabeza…”

Sus ojos negros estaban llenos de lágrimas.

Se sintió culpable. Tal vez usó demasiada fuerza en su golpe de hace un momento, pero de todas formas si fuera a caer a esta velocidad tampoco sería nada bueno.

Incluso si golpeara el suelo con fuerza al caer, Ainz no sufriría ningún daño. Había llevado a cabo experimentos usando sirvientes con poderes para mitigar el daño como los que él poseía, y no habían sentido dolor incluso luego de caer desde una altura de miles de metros.

El problema era que sus compañeros encontrarían sospechoso que Ainz fuera tan resistente. Ya que había permitido que lo acompañen hasta este punto, esperaba de igual forma ocuparse del asunto hasta el final. Éste era el deseo sincero de Ainz.

“Corre un poco más estable. No quiero apretar tu cuerpo fuertemente.”

“Entendido, ¡mi amo está preocupado por la condición del cuerpo de su subordinado, ¿cierto?!”

Esta vez brotaron lágrimas de gratitud de Hamsuke. En ese momento Ainz le ordenó que observara por donde estaba corriendo, y el compañero de Iguvaruji de antes, impresionado nuevamente dijo:

“Oh, increíble, incluso en esa posición mantienes el balance. Incluso si la contrarrestas de antemano, ¿no es algo peligrosa esa posición?”

“Es que ya estoy acostumbrado… de todas formas, luego planeo usar una montura.”

“Una montura… eso es algo un poco molesto… ¡por supuesto sólo estoy bromeando! ¡Si ese es el deseo de mi amo, Hamsuke obedecerá sin objeción!”

Bajo la mirada aguda de Narberal, Hamsuke desesperadamente trataba de parecer más leal. Ainz sintió un temblor en la cintura de Hamsuke, era una vibración diferente a la generada por estar corriendo.

Ainz frunció el ceño en su cara ilusoria bajo el casco.

(¿Acaso había necesidad de usar tal instinto asesino con un simple hámster? Este grado de lealtad era bastante gratificante, pero ¿no estaba exagerando? Discriminar contra los humanos estaba bien, pero era necesario estar consciente del lugar y del momento… ella realmente parecía no poder entender esto por completo… ¿será debido a sus ajustes? Si ese es el caso supongo que no se puede hacer nada, pero de todas formas…)

Simplemente al llevar a Hamsuke a su lado ya había hecho bien conocido el nombre del aventurero Momon, y la apariencia leal del Rey Virtuoso del Bosque entraba en conflicto con su comportamiento cuando se sentía aterrorizado dándole a los demás una impresión equivocada. La primera daba a entender que Ainz era un gran aventurero, lo que era bien recibido. Aunque en ambos casos estaba controlando a Hamsuke, mientras tuviera la oportunidad Ainz prefería que su reputación creciera en esa dirección. Esto era debido a que deseaba obtener rápidamente el título de héroe y no el de una persona despiadada.

Es más, obtener la lealtad de aquellos fuera de Nazarick definitivamente sería útil en el futuro.

Ainz reflexionó sobre sus propias acciones ligeramente. Tal vez había sido muy rudo en la forma en que había tratado a Hamsuke, por tanto acarició gentilmente el área donde había golpeado su cabeza anteriormente, con cuidado como si se tratara de un animal pequeño.

“Amo… eso es realmente vergonzoso…”

Ainz oyó claramente el cercano crujir de dientes, mezclados entre el galope de los caballos.

(…Es en parte tu culpa, ¿sabes? Hablando de ello eres muy dura, ah, ¿tal vez es debido a que sientes celos? ¿Sería mejor si hiciera algo por ella? Narberal también es muy leal, pero… ¿qué tipo de recompensa debería darle?)

Justo cuando Ainz se estaba preocupando sin saber si darle un anillo o algún otro tesoro, Iguvaruji dijo en un tono poco amistoso:

“Hey, Momon, ya hemos llegado al lugar.”

Luego de indicar que lo entendía, Hamsuke comenzó a reducir su velocidad. A diferencia de los caballos, poder comunicarse directamente con Hamsuke era su más grande fortaleza como montura. Si hubiera estado montando un caballo, Ainz, que no tenía experiencia, no hubiera tenido la confianza de manejarlo fácilmente.

(Montar a Hamsuke es ciertamente vergonzoso, pero también soy bastante afortunado, debido a esto no tengo que montar un caballo. Sin embargo, en el futuro tal vez tenga que hacerlo. Para enfrentar esa eventualidad, ¿tal vez sería mejor si aprendo a montar caballos?)

Ainz desmontó de un salto a Hamsuke. Luego de acariciarlo para mostrarle su gratitud, Ainz vio que Narberal convertía a su caballo de vuelta en una estatua, y a los hombres llevando a sus caballos a un lado.

“Entonces, comencemos. ¿Qué tipo de formación quieren usar al entrar al bosque?”

“Nosotros iremos al frente, ustedes nos seguirán por detrás.”

“No nos importa lo que planeen hacer, pero por favor tengan consideración con nosotros y sean cuidadosos en sus movimientos.”

Luego de oír la impaciente respuesta de Iguvaruji, Ainz se adentró junto a Narberal y a Hamsuke en el bosque.

Justo como en el bosque junto al pueblo de Carne, este bosque desierto era extremadamente difícil de atravesar. Sin embargo para Ainz que estaba equipado con varios tipos de ítems mágicos, era como si se tratara de terreno llano. También, debido a que estaba preocupado por Shalltear, sus pasos naturalmente incrementaban la velocidad constantemente, y a veces Iguvaruji tenía que pedirle que caminara más lento.

Incluso aunque sus pedidos tenían justificación, las obscenidades que usaba estaban llenas de hostilidad. Narberal que iba a su lado casi le grita de vuelta en varias oportunidades, pero era detenida por Ainz en cada ocasión.

“Ya casi llegamos. No actúes impulsivamente.”

Viendo la expresión de sorpresa de Narberal, Ainz sonrió debajo de su casco. En ese momento Hamsuke sintió que algo no estaba bien, y comenzó a mover continuamente las orejas tratando de identificar el origen de cierto sonido.

Ainz, que sabía la razón por la que Hamsuke mostraba esa reacción, le susurró al oído:

“…Deja de escuchar.”

“¿Qué? Amo, ¿qué es lo que dice?…”

“Si estás oyendo un sonido metálico, es sólo el sonido que estoy haciendo con mi mano. No le prestes atención.”

“S-sí, entonces era eso. Perdóneme amo.”

“Entonces, aparte de eso, ¿has visto alguna pista de que nos siguen?”

Había ordenado a Nigredo que los vigilara, y adicionalmente había tomado muchas otras precauciones, pero de todas formas sólo para asegurarse le preguntó para confirmarlo.

“Ninguna. Parece que nadie está siguiéndonos.”

“Hey… ¿ha pasado algo?”

El hombre que había cabalgado antes al lado de Ainz le hizo esta pregunta. No era el representante del grupo Iguvaruji quien había venido a preguntar, por obvias razones.

Ainz hizo un movimiento suave con la mano, indicándole que no pasaba nada.

“¿Es así?”

El hombre mostraba una expresión que decía que no aceptaba esa respuesta, se encogió de hombros y permaneció en silencio luego de darse cuenta de que Ainz no tenía intenciones de hablar.

(Incluso aunque no guardo rencor alguno contra ustedes…)

Ainz no dijo nada, sólo susurró en su corazón y silenciosamente avanzó a través del bosque.

Luego de viajar cierta distancia hacia el interior del bosque, el sonido de armas siendo desenfundadas pudo oírse de pronto desde atrás. Ainz dejó de caminar y sin preocupación se volvió.

“¿Qué pasa?”

“¿Todavía preguntas eso? Tú eres el que está al frente, al menos deberías estar un poco alerta.”

Por primera vez, los hombres mostraban una actitud similar a la de Iguvaruji, cargada de hostilidad.

“¡Hey! Las personas que se encuentran escondidas ahí. ¡Salgan lentamente!”

En dirección a donde Iguvaruji había gritado, se encontraba un árbol tan grande como para permitir que una persona se escondiera detrás.

En medio de esta tensa atmosfera, Ainz calmadamente caminó en dirección al árbol. Aunque pudo oír voces sobresaltadas llamándolo desde atrás, las ignoró completamente.

Narberal tenía una expresión que no mostraba ninguna preocupación. Aunque Hamsuke sentía algunas dudas, no se detuvo.

Como si actuara en respuesta al acercamiento de Ainz al árbol, una persona en una armadura del mismo color que la de Ainz se mostró por detrás del árbol. En sus manos, la figura sostenía una gran hacha de batalla que emitía un leve brillo verde.

La apariencia de este guerrero lleno de vigor envolvió los alrededores con una extraña atmósfera. No, sería más correcto decir que sólo parte del lugar había sido envuelto en esa extraña atmósfera.

Ainz suavemente levantó una mano, la sacudió y saludó:

“Gracias por tu arduo trabajo.”

“Muchas gracias, Ainz-sama.”

La persona que había aparecido, Albedo, respetuosamente hizo una reverencia.

“Entonces, Shalltear…”

“¿Quién diablos es ella? ¿Se trata de tu compañera? ¿Y qué es eso de ‘Ainz-sama’?”

Este ruidoso bombardeo de preguntas vino en sucesión desde atrás de Ainz.

Para Iguvaruji, y los otros, ésta era una reacción normal, pero para Albedo quien estaba manteniendo una elegante reverencia, era una ofensa que no podrían pagar incluso con la muerte. Una ira tan feroz que podría haber quemado los alrededores estalló.

Hamsuke comenzó a temblar, el pelaje de todo su cuerpo erizado, sobrepasando los niveles anteriores.

El otro grupo también mostró este tipo de reacción hacia el individuo encolerizado, por supuesto sus caras estaba pálidas, y sus frentes empapadas en sudor al mismo tiempo que sentían que en este momento sus vidas estaban en peligro.

“Permítanme presentarles a mi compañera…Albedo.”

“Ainz-sama, que me llame compañera… soy su fiel sirvienta.”

“Ahora que lo dices, sí. Retiro lo que dije anteriormente. Ella es mi subordinada. ¿Es esto suficiente para responder a tu pregunta? Entonces Albedo, procede de acuerdo a lo que acordamos anteriormente.”

Mientras los hombres se encontraban aturdidos, Albedo se puso de pie y caminó hacia ellos.

“Casi lo olvido, mi nombre no es Momon, mi nombre real es Ainz. No es que tengan que recordarlo.”

El que los hombres no dudaran en mostrar expresión llenas de confusión hizo que Albedo mostrara una bonita sonrisa. Sin embargo esa sonrisa estaba llena de una emoción fría.

“Entonces… Albedo, deshazte de ellos. Captura a un solo hombre… no, captura a uno más como respaldo. La interferencia ya ha sido activada, así que puedes estar segura de que no podrán usar comunicación mágica.”

Mientras la voz imparcial y calmada de Ainz hacía sentir un espanto inimaginable a los hombres de Iguvaruji, Ainz continuó ordenando:

“Lleva los cuerpos de vuelta a Nazarick. Si son fuertes podemos usarlos para hacer experimentos y como intermediarios para la creación de no-muertos de alto nivel.”

“Entendido.”

Albedo lenta y suavemente agitó el hacha gigante.

En sus movimientos no había ningún instinto asesino, tampoco había hostilidad u otras emociones negativas. Era un movimiento natural, ya que para Albedo, decapitar a tales seres era como cortar las hojas de las zanahorias.

Si no fuera por las órdenes de Ainz, tal vez ella ni siquiera hubiera usado su arma y todavía hubiera sido capaz de confirmar que no había sufrido ningún daño.

Los hombres de Iguvaruji que no podían entender la situación actual, pero sabían que enfrentaban una crisis, tomaron sus armas, listos para el combate.

Rodeado de miradas llenas de miedo, Ainz simplemente se encogió de hombros.

“Es mi culpa. Lo que dije en el Gremio fue incorrecto. En lugar de ‘Su muerte es segura si me siguen’, lo que en realidad quise decir era ‘Vengan y los mataré a todos’.”

Ainz pronunció la sentencia de muerte hacia el grupo de hombres.

“Se los advertí, pero no quisieron escuchar. Por tanto éste es el resultado de su propia elección. Por favor acepten de buena manera su destino.”

El grupo de Iguvaruji eligió retroceder.

La inmediata decisión de escapar sin discutirlo previamente o hacer algún tipo de gesto con las manos se debía a que todos entendían la diferencia de sus fuerzas. Es más, su elección había sido no escapar juntos, sino separarse y escapar para tener la mayor probabilidad de supervivencia.

Los movimientos de sus oponentes parecieron estar más allá de los cálculos de Albedo, así que comenzó a moverse luego de una pequeña demora. Incluso si su habilidad física excedía a la de Ainz por mucho, todavía le sería difícil derrotar a enemigos que habían escapado hacia el bosque con un sólo golpe.

Instantáneamente atrapó a su primer objetivo, usando una habilidad para hacer que su oponente se desmayara.

Albedo usó su gran sentido del oído para captar el sonido constante del metal mezclado en la distancia con los gritos de la persona que se había desmayado. Sin embargo, debido a que el bosque bloqueaba su visión, le era difícil confirma la ubicación. Adicionalmente, los hombres que no llevaban armadura de metal, como mucho, sólo harían ruido con sus pisadas sobre el pasto y la madera. Por tanto era mucho más difícil para Albedo que no poseía las habilidades de un guerrero de guerrillas o de profesiones similares a las de un ladrón.

Albedo sacudió la cabeza y suspiró. Luego ordenó:

“Mare, deshazte del cuerpo. Ah, cierto, acuérdate de deshacerte del tipo que fue irrespetuoso con Ainz-sama.”

◆◆◆

Iguvaruji corría desesperadamente.

En la reunión del Gremio, ya se había dado cuenta de que el hombre Momon era un aventurero más fuerte que él mismo, pero Iguvaruji no había querido admitir este hecho.

Pero entonces, al verlo montado en ese monstruo —la majestuosa apariencia del gran monstruo de las leyendas antiguas, el ‘Rey Virtuoso del Bosque’— tuvo que admitirlo aunque no le gustara. Si tenía la fuerza para domar a un monstruo como ése, ciertamente él se encontraba más allá de la fuerza de un aventurero de nivel mithril.

Luego de comprender que lo que todos en ese cuarto habían discutido era cierto, Iguvaruji se llenó de ira.

(No sé en qué país serás famoso, pero no te entrometas en nuestro camino. Si quieres información, te la daré. Sólo cállate y márchate.)

Su propio territorio había sido invadido —estos eran los verdaderos sentimientos de Iguvaruji.

El darse cuenta que sus propios sueños, por los que implacablemente había reforzado su cuerpo, experimentando innumerables aventuras donde había escapado por poco de una muerte segura para poder subir lentamente por entre los rangos de los aventureros, y sin embargo que venga alguien de la nada y salte por entre tantos niveles. Por supuesto que esto haría que otras personas se sintieran insatisfechas.

Si la oportunidad se presentara, él lo empujaría de la escalera, e incluso esparciría rumores falsos para destruir su reputación ante los demás. Era sólo debido a esto que Iguvaruji había decidido viajar con él.

Por tanto, cuando la compañera de Momon vestida en una armadura negra había aparecido, queriendo acabar con el grupo de Iguvaruji, él había escogido huir sin ninguna duda. Incluso ante el miedo que sentía había podido ponerse en acción mucho más rápido que cualquier otra persona, ya que estaba impulsado por las maliciosas intensiones de reportar las malas noticias de Momon, no, las malas noticias de Ainz al Gremio tan pronto como le fuera posible.

(Te mereces esto. ¡Definitivamente lograré llegar con vida, y haré público todo lo que has hecho!)

Incluso sabiendo que en cualquier momento, esa terrorífica arma podría cortarlo por la espalda. Incluso sabiendo que su vida estaba en peligro, Iguvaruji escondió sus sentimientos en su mente y se burló.

Estaba completamente desinteresado por la supervivencia de sus compañeros. No, si se convertían en escudos humanos para permitir su propia supervivencia, sería incluso mucho mejor.

(Quiero ser el número uno, obtener la clase de orichalcum, la clase de adamantita y convertirme en el héroe del que todos hablen.)

Aparte de sí mismo, no había necesidad de ningún otro individuo poderoso.

Sus compañeros eran todos trampolines para que lograra alcanzar la cima. Se convertiría en un héroe que salvaría al mundo justo como lo habían hecho los Trece Héroes en el pasado. Éste era el sueño que Iguvaruji había tenido luego de oír las leyendas de los héroes de un bardo que visitaba su pueblo.

Destruir este sueño, y sobrepasar a su grupo. Era incluso más imperdonable especialmente porque él era el tipo de persona que hacía trabajos extraños.

Corre, corre y corre.

Ser capaz de correr continuamente a través del bosque sin que le faltara el aliento. Realmente el título de aventurero de clase de mithril era el adecuado para Iguvaruji.

Sin embargo…

Iguvaruji vaciló. Una duda se formó en su corazón, y era una bastante grande.

(¿En dónde estoy? Temía que me hubieran tendido una emboscada… así que debí de haber tomado otra ruda… eh?)

El sentido de dirección de Iguvaruji le decía que estaba en lo correcto, sin embargo, su sexto sentido le indicaba lo contrario. Incluso si ésta fuera la primera vez que visitaba este bosque, él no debería haberse perdido. Sin embargo por razones desconocidas, se encontraba sin saber en dónde se encontraba…

Mis sentidos deben estar equivocados.

Determinó que éste era el caso. Sin embargo, no sentía que sus sentidos estuvieran para nada equivocados. Era algo ominoso pero no tenía otra alternativa más que aceptarlo.

“…¿Estoy perdido? ¿Cómo puede ser posible… que un Acechador del Bosque como yo se encuentre perdido?”

La profesión que había aprendido Iguvaruji era la de ranger, especializado en operaciones de campo. Eso era lo mismo a decir que para él los bosques eran como su patio trasero. Sin embargo, en este momento un sentimiento extraño se había hecho presente, como si este bosque de pronto se hubiera transformado en las fauces de una bestia carnívora.

“Es justo como un laberinto…”

El bosque supuestamente familiar ahora parecía haber cambiado tremendamente, haciendo que se sintiera inquieto y ansioso desde lo profundo de su corazón.

En ese momento…

Oyó el crujir de unas hojas.

Recordando al guerrero de antes, Iguvaruji frenéticamente volvió la cabeza para mirar hacia el origen del sonido, y vio a un niño mirándolo desde atrás de un árbol.

Era un elfo oscuro, un pariente cercano de los elfos del bosque, una raza que vivía en la profundidad de los bosques.

(¿Por qué estaría un elfo oscuro en este lugar?)

De acuerdo a los rumores, un gran pueblo de elfos oscuros estaba localizado en las profundidades de un gran bosque más hacia el sur, en un lugar jamás visitado por humanos. Los elfos oscuros eran básicamente de ese modo, supuestamente vivían bastante alejados de la civilización. Con respecto a esto, eran muy diferentes a los elfos del bosque que incluso comerciaban con humanos.

Le parecía muy extraño que un elfo oscuro, y para colmo un niño, pudiera aparecer sólo, haciendo que Iguvaruji sintiera desconfianza. En ese momento, el niño se acercó tímidamente.

(Ah, es una niña.)

Su apariencia, vistiendo ropas femeninas y con una expresión de temor en un rostro de incomparable belleza, estimulaba los abusivos deseos de Iguvaruji. Aunque el pensamiento de que esta niña había sido enviada por Momon le cruzó la mente, la diferencia en las actitudes de ambos era simplemente demasiado grande, por tanto sintió que algo así era imposible y rio.

Aún más importante, si esta niña era un elfo oscuro de este bosque, entonces debería conocer una ruta segura. Incluso si la mujer en armadura negra lo estaba persiguiendo, él podría usar a esta niña como escudo humano. Con esto en mente, y entendiendo que tendría que intimidarla para que coopere, Iguvaruji dio un paso hacia adelante.

“…Hey.”

Intencionalmente usó un tono de voz intimidante, asustando al elfo oscuro, que dio un paso hacia atrás.

“E-eso, p-perdón…”

El ver su expresión llena de miedo hizo que Iguvaruji dejara escapar una mueca como una burla, sintiendo que su plan funcionaría sin contratiempos.

“No tienes que disculparte. Hay algo que deseo preguntarte, así que ven aquí un momento.”

“Uh… uh, uh, eso… p-perdón.”

Sin saber por qué se estaba disculpando de nuevo, Iguvaruji estaba desconcertado, pero la varita de madera en las manos de la niña ya se estaba moviendo hacia él.

Como si fueran cadenas, el cuerpo de Iguvaruji fue atrapado firmemente por plantas.

Se encontraba tan alarmado que su cuerpo entero temblaba.

Él era un aventurero de clase mithril, sin embargo ¿no había sido capaz de bloquear la magia que esta niña había usado?

Incluso si usaba toda su fuerza para tratar de liberarse, las plantas no cedían ni un centímetro. Lleno de ansiedad, Iguvaruji gritó un farol:

“¡Tú m-maldita niña! ¡Si no me dejas ir, te mataré! ¡Hey!”

El elfo oscuro con cautela agachó la cabeza y caminó hacia Iguvaruji.

En ese momento Iguvaruji se dio cuenta de que su vestido no era un ítem ordinario. Su ropa y su armadura eran sorprendentes, tanto como para que los considerara ítems que a los que él jamás tendría acceso. Adicionalmente, de sus ojos, débilmente le vinieron a la mente el recuerdo de las palabras de sus amigos elfos del bosque.

Excepto que, justo antes de que aquel recuerdo terminara de formarse, una sombra cayó sobre su rostro.

La niña había golpeado con fuerza hacia abajo usando su varita.

La cara de la niña mostraba una expresión de temor, pero sus ojos no mostraban ninguna emoción. No sentía nada sobre lo que estaba por sucederle a Iguvaruji. Esa actitud tímida parecía sólo un acto que alguien le había ordenado llevar a cabo.

Mentalmente asoció a esta niña a la diabólica mujer en armadura negra de antes.

“¡E-espera un momento! ¿Qué planeas—?”

Albedo llegó justo en el momento en que la varita de Mare descendía sobre la cabeza del hombre. El casco golpeado por la varita se deformó, y el cráneo debajo también formó una grieta, con los ojos aplastados desparramándose debido al poderoso golpe. El cráneo estaba completamente aplastado, justo como al jugar a aplastar la sandía al lado de la playa en verano*.
(*Suikawari – Juego tradicional japonés que consiste en golpear una sandía con los ojos vendados.)

“Te has esforzado bastante.”

“E-eso, Albedo-sama, e-está hecho… ¿e-estuvo bien?”

Albedo, se quitó el casco, sonriendo hacia Mare, que tímidamente levantaba su mirada.

“Excelente. Aunque la ejecución fue un poco desordenada, está muy bien. Ainz-sama también debería elogiarte.”

“¿¡D-de veras!? Jejenes.”

Luego de que el elfo oscuro, que sonreía lleno de alegría, le echara una mirada al cuerpo, Albedo preguntó:

“¿Qué hay sobre la otra persona?”

“Ah, e-eso… ya está resuelto. M-moví… el cuerpo detrás de los árboles.”

“Ya veo. Es un hermoso trabajo. Entonces, Mare, ¿puedes ayudarme a transportar los cuerpos de vuelta a Nazarick?”

“E-entendido.”

Albedo sonrió de nuevo hacia el alegre joven que sostenía una varita ensangrentada en las manos. Honestamente era un buen chico. Sin embargo, sería mejor si fuera un poco más elegante.

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Publicado por

AKNovelas

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