Overlord – Volumen 4: Capítulo 3 (Parte 5)

Serie: Overlord.
Volumen 4: Los Héroes Hombres Lagarto.
Capítulo 3: Ejército de la muerte (Parte 5).
Autor: Kugane Maruyama (丸山くがね).
Ilustrador: So-bin.
Traducción al español: Erb.


Capítulo 3: Ejército de la muerte

Parte 5

Rororo corría incansablemente. Podría ser enorme, pero ya que estaba atravesando los humedales, su velocidad era comparable a la de los hombres lagarto. Ondas de agua salpicaban ruidosamente por todos lados.

Sus ojos color ámbar se habían tornado blancos por las altas temperaturas y dos de sus cuatro cabezas habían perdido las fuerzas.

A pesar de eso corría.

Otra 「Bola de Fuego」 golpeó a Rororo de lleno en el cuerpo. El calor dentro de la 「Bola de Fuego」 explotó en un instante, penetrando todo su ser. El dolor que sintió fue equivalente a ser golpeado con el puño en todo el cuerpo. Tenía los ojos resecos al mismo tiempo que el ardiente aire quemaba sus pulmones.

Con quemaduras por todo su cuerpo, las alarmas de dolor que se disparaban sin cesar por todo su cuerpo le advertían a Rororo que moriría si era golpeado nuevamente.

Incluso así… corrió.

Corrió.

Y corrió.

No dejó de avanzar ni detuvo sus pies. Las altas temperaturas habían arrancado sus escamas, deformando la piel debajo de ellas y provocando que la sangre brotara a chorros. A pesar de eso, siguió corriendo.

Las bestias sin inteligencia definitivamente hubieran escapado, pero Rororo no lo había hecho.

Rororo era un tipo de monstruo llamado hidra.

Había todo tipo de monstruos, entre ellos los que sobrepasaban la inteligencia humana, y aquellos que no eran diferentes a animales. Rororo pertenecía al segundo grupo.

El hecho de que Rororo, que era sólo tan inteligente como un animal normal, continuara avanzando al filo de la muerte, hacia Iguva que estaba provocándole tanto dolor, era increíble y difícil de comprender.

De hecho, incluso su enemigo, Iguva, se encontraba perplejo, y sospechaba que Rororo estaba siendo manipulado por magia.

Pero eso no era así.

Así es, esa no era la respuesta.

Iguva probablemente no podría entenderlo nunca.

Rororo, que sólo tenía la inteligencia de una bestia, estaba corriendo por el bien de su familia.

Rororo no conoció a sus padres, aunque no fue debido a que las hidras fueran del tipo de monstruos que abandonan a sus crías. Antes de llegar a cierta edad, debería de haber vivido con uno de sus padres para aprender cómo sobrevivir a través de éste. ¿Pero por qué Rororo no había hecho esto?

Eso se debía a que Rororo había sido una cría deforme. Las hidras normales nacían con ocho cabezas que se incrementarían mientras se hacían mayores hasta un máximo de doce cabezas.

Pero Rororo había nacido con sólo cuatro cabezas, por eso sus padres lo abandonaron y se alejaron con sus otros hermanos.

Aunque las hidras se convertían en poderosas criaturas al llegar a la adultez, sin la protección de sus padres durante su infancia, era sólo cuestión de tiempo antes de que Rororo muriese en el duro entorno de la naturaleza.

Si no fuera por el hombre lagarto que había pasado de casualidad y que lo había regido.

Y así, Rororo había obtenido una familia, una persona que era tanto padre, como madre y amigo cercano.

Rororo estaba por perder la conciencia por el dolor cuando pensó en una pregunta que siempre se había hecho.

¿Por qué su cuerpo era tan grande? ¿Por qué tenía tantas cabezas?

Había pensado sobre esto cuando había mirado a su padre adoptivo. Y Rororo mantenía la creencia de la antigua conclusión a la que había llegado.

Algunas de sus cabezas caerían con el tiempo, sus extremidades crecerían como la hierba, y terminaría pareciéndose a su padre adoptivo.

Si Rororo realmente se transformaba de ese modo… ¿Qué le pediría a su padre?

Eso es. No habían dormido junto por largo tiempo, eso es lo que le pediría. Ellos debían dormir separados porque Rororo se había hecho muy grande, lo que hacía que se sintiera un poco solo.

Las llamas parecieron alejar los pensamientos de Rororo y cubrieron su campo de visión mientras un increíble dolor golpeaba todo su cuerpo. Gemía débilmente mientras todo su cuerpo palpitaba de dolor.

Un dolor que era comparable a ser golpeado incontables veces con un martillo.

Dolía tanto que ya no podía pensar más.

Las piernas de Rororo enviaban señales en forma de espasmos para que detuviera su avance.

Pero incluso así…

Pero incluso así… Rororo no dejó de moverse.

El avance de Rororo se había tornado más lento. Sus músculos estaban quemados y rígidos, no podía mantener su velocidad usual al correr.

Incluso dar un paso adelante era difícil.

Le era difícil respirar y sentía dolor cuando inhalaba, sus pulmones probablemente habían sido dañados por el calor.

Sólo una de sus cabezas podía moverse, las otras ahora eran sólo una carga. La imagen del no-muerto conjurando una bola de fuego en su mano apareció vagamente en los ojos nublados de Rororo.

Su instinto de ser vivo le dijo una cosa.

Si era golpeado nuevamente, definitivamente moriría. Pero Rororo no sentía miedo e inquebrantable siguió avanzando desafiante.

Ese había sido el pedido de su padre y amigo, era por ello que él no se detendría.

Mientras Rororo usaba todas sus fuerzas —aunque estaba exhausto— y se tambaleaba hacia adelante con unos pocos pasos, una bola de fuego roja voló de la mano del no-muerto nuevamente, cortando a través del aire hacia Rororo.

Este golpe definitivamente le quitaría la vida, ese era un hecho innegable.

Le esperaba la muerte.

Este era el final…

Si…

Así sería… Si ese hombre lagarto no estuviera ahí.

¿Ese hombre lagarto permitiría que Rororo muriese antes sus ojos?

¿Observaría tal injusticia desarrollarse frente a él?

Eso era imposible.

“¡「Ráfaga Helada」! (Icy Burst)”

Zaryusu que había estado corriendo detrás de Rororo dio un salto a un lado y gritó al mismo tiempo que blandía Frost Pain.

El aire frente a la espada pareció congelarse instantáneamente, formando una pared blanca de neblina delante de Rororo. Ésta era una ráfaga de aire extremadamente frío.

Era una de las habilidades de Frost Pain.

Una poderosa habilidad que sólo podía usarse tres veces al día… 「Ráfaga Helada」, podía congelar instantáneamente cualquier cosa dentro de su rango y producir una gran cantidad de daño.

La pared de neblina helada bloqueó la inminente 「Bola de Fuego」 como si se hubiese tratado de una barrera sólida. La ardiente bola de fuego y la pared helada, de acuerdo a la teoría mágica, era sabio contraatacar la una con la otra.

Golpeó…

La bola de fuego estalló en llamas, luchando poderosamente contra la neblina blanca.

Ambos lados eran como dos serpientes, roja y blanca, luchando y devorándose la una a la otra. Luego de luchar entre ellas por un momento, las dos energías desaparecieron.

El no-muerto estaba perplejo y desconcertado. Era la reacción más natural luego de ver su hechizo disipándose.

Aún había algo de distancia entre los dos grupos, pero estaban lo suficientemente cerca como para distinguir las expresiones del otro, y sus acciones. Una distancia imposible había sido cubierta gracias al esfuerzo y determinación de Rororo, trayendo a los tres hombres lagarto hasta tan lejos sin daños.

“Rororo…”

Zaryusu no sabía qué decir. Al final, escogió una frase simple y clara del millón de expresiones que tenía en la mente.

“¡Gracias!”

Luego de expresar su gratitud, Zaryusu corrió a toda velocidad sin mirar atrás. Crusch y Zenberu estaban justo detrás de él.

Un débil grito, casi inaudible, vino desde atrás. Eran las vivas por la familia de uno.

◆◆◆

Atónito. Su 「Bola de Fuego」 fue negada, haciendo que expresara su incredulidad con palabras.

“¡Imposible!”

Iguva usó 「Bola de Fuego」 una vez más. No estaba dispuesto a reconocer que el hombre lagarto que se aproximaba a toda velocidad hacia él había disipado su magia.

Una 「Bola de Fuego」 salió disparada como un cohete hacia los tres hombres lagarto.

Pero fue bloqueada por una pared de neblina conjurada por el hombre lagarto a la cabeza usando su espada. La bola de fuego desapareció junto con la pared. Así era, era la misma situación de antes.

“¡Inténtalo todo lo que quieras! ¡Bloquearé todos tus ataques!”

El furioso rugido del hombre lagarto llegó a sus oídos.

Iguva chasqueó la lengua con una expresión de desagrado.

(¡Qué un simple hombre lagarto haya podido bloquear la magia que lancé, yo que fui creado por el Ser Supremo Ainz-sama!)

Iguva suprimió su furia con todas sus fuerzas.

Era muy probable que la 「Bola de Fuego」 ya no fuera efectiva, pero ya que habían tenido que esconderse detrás de la hidra al momento de acercarse, debía de haber un límite a la cantidad de veces que esa defensa podía usarse. Tal vez eran diez veces, o tal vez sólo consumía algo de estamina con cada uso, y podía usarse indefinidamente luego de que uno se recuperara lo suficiente.

(¿Cómo debería encargarme de ellos? Si fuera posible, quisiera poner a prueba sus palabras…)

Iguva podía disparar muchas más bolas de fuego, pero era difícil juzgar si las palabras del hombre lagarto eran ciertas.

Iguva y los hombres lagarto estaban separados por menos de cuarenta metros.

Los hombres lagarto que se aproximaban parecían ser guerreros y siendo él un encantador mágico, quería evitar un combate cuerpo a cuerpo.

En esta situación, no podía usar 「Bola de Fuego」. Iguva no era tan tonto como para confirmar cuantas veces podía bloquear su hechizo. Si no se hubieran escondido detrás de la hidra y acortado la brecha, Iguva podría ponerlo a prueba. Pero esa oportunidad había sido destruida por esa maldita hidra.

“Maldición… una simple hidra.”

Luego de escupir estas palabras, Iguva decidió su siguiente plan de acción.

“Entonces, ¿Qué tal esto?”

Coincidentemente los tres corrían en una sola fila. Iguva apuntó su dedo hacia los hombres lagarto que se estaban acercando. Su dedo se cubrió de electricidad.

“¡Prueben mi 「Relámpago」!”

Un destello blanco de relámpago emergió y…

Incluso desde esa distancia, la luz blanca en el dedo de Iguva podía ser vista… 「Relámpago」.

La 「Ráfaga Helada」 de Frost Pain podía bloquear ataques elementales de fuego o hielo. Pero Zaryusu nunca lo había usado antes contra ataques de relámpago y no estaba seguro si funcionaría.

¿Deberían probar su suerte, o separarse para minimizar el daño que sufrirían?

Zaryusu apretó la empuñadura de Frost Pain con fuerza.

El aire zumbaba con electricidad estática, demostrando que un ataque de relámpago era inminente.

“¡Déjame esto a mi…!”

Zenberu tomó la decisión antes que Zaryusu y saltó hacia adelante dando un grito. El hechizo fue lanzado al mismo tiempo.

“「Relámpago」.”

“¡Warrghhh— 「Resistencia Masiva」 (Massive Resistance)!”

Cuando el relámpago parecía que perforaría a Zenberu, los músculos de su cuerpo se hincharon, bloqueando el arco eléctrico que se suponía que golpearía a los otros dos detrás de él.

Resistencia Masiva.

Una habilidad de los monjes, que le permitía a uno reducir daños mágicos al dispersar el Qi del cuerpo en un instante.

Esta era la habilidad que Zenberu había aprendido como Viajero luego de su derrota contra la 「Ráfaga Helada」 de Frost Pain. Aunque ésta era una técnica de área amplia, la técnica de Zenberu funcionaba contra cualquier magia que produjera daño.

Ambos, sus aliados y su enemigo, gritaron, pero Zaryusu y Crusch que confiaban en su compañero no se sorprendieron demasiado. Por tanto, los hombres lagarto se acercaron más mientras que el no-muerto estaba estupefacto.

Mientras Zaryusu corría, finalmente se dio cuenta de algo.

Si él hubiese usado 「Ráfaga Helada」 durante su duelo con Zenberu, éste probablemente lo hubiera bloqueado con esta habilidad, entonces Zaryusu hubiera quedado abierto a un ataque y hubiera perdido. Ésta era probablemente la razón por la que Zenberu insistía en que Zaryusu use la habilidad de la espada.

“¡Jaja! ¡Demasiado fácil!”

El tono despreocupado en la voz de Zenberu hizo que Zaryusu sonriera, pero su cara se tensó al siguiente momento. Zaryusu notó rastros de dolor en su voz.

Incluso un hombre lagarto como Zenberu no podía suprimir completamente el dolor que sentía, sus heridas debían de ser serias. Lo que es más, Zenberu no hubiese estado de acuerdo con esconderse detrás de Rororo si esta técnica fuese perfecta.

Zaryusu observó hacia adelante, el enemigo estaba a menos de veinte metros. Esa distancia imposible había sido reducida hasta este tramo final.

Con la distancia reduciéndose cada vez más, Iguva juzgó que el grupo ante él eran enemigos fuertes que no debían ser subestimados. Podían defenderse de sus hechizos, su fuerza era digna de admiración. Por supuesto, Iguva tenía otros medios de ataque, pero también necesitaba considerar sus defensas.

“No está mal para la ofrenda del sacrificio, suficientemente digno para que pueda mostrar mi poderío.”

Iguva activó su magia con una fría sonrisa de desprecio.

“「Invocar No-Muerto de 4to Nivel」 (4th Tier Summon Undead)”

Los humedales burbujearon y cuatro cuerpos esqueléticos sosteniendo escudos y cimitarras, emergieron para proteger a Iguva. Eran no-muertos conocidos como Guerreros Esqueleto 「Skeleton Warrior」, mucho más poderosos que los esqueletos normales.

Él podía invocar otros no-muertos, pero escogió a estos esqueletos por su resistencia contra ataques de frío. Tanto Iguva como los monstruos hechos de huesos eran inmunes ésa clase de ataques.

Bajo la protección de sus guardias, Iguva observó altivamente a los enemigos aproximándose. Era la postura de un rey ante sus retadores.

La distancia disminuyó.

Sólo quedaban… 10 metros.

Eso era todo lo que quedaba. Luego de ver que los no-muertos no mostraban signos de atacar, Zaryusu observó hacia atrás.

Observó la distancia que habían recorrido. Ésta era una distancia corta para una carrera de velocidad, pero estos cien metros eran un campo de muerte sin ningún lugar en donde ponerse a cubierto. Si no hubieran tenido a Rororo, a Frost Pain, a Zenberu o a Crusch, no habría habido forma de que lo lograran. Pero habían llegado hasta tan lejos y el enemigo se encontraba a su alcance.

Habían superaron esta distancia.

Zaryusu se sintió aliviado de ver que Rororo era cargado de vuelta al pueblo por los otros hombres lagarto. Luego se maldijo a sí mismo por relajarse y observó fijamente al no-muerto.

Zaryusu admitió que era un oponente formidable.

Si él no lo hubiera conocido bajo tales circunstancias, Zaryusu definitivamente ya hubiera escapado. Sus instintos le decían que escape sólo con verlo cara a cara, e incluso su cola estaba erizada por el miedo. Zaryusu podía ver por el rabillo del ojo que las colas de Zenberu y de Crusch mostraban la misma reacción.

Los dos debían estar pensando casi lo mismo que Zaryusu. Así es, ellos estaban haciendo todo lo posible para suprimir los deseos de escapar mientras enfrentaban al no-muerto.

Zaryusu dio un golpecito en la espalda de los dos con su cola.

Los dos miraron a Zaryusu con sorpresa.

“Podemos ganar si trabajamos juntos.”

Eso fue todo lo que dijo Zaryusu.

“Así es, podemos ganar, Zaryusu.”

Crusch acarició su espalda que había recibido el pequeño golpe de Zaryusu y respondió esto.

“¡Ah, las cosas se están poniendo interesantes!”

Zenberu respondió con una sonrisa arrogante.

Los tres cubrieron el tramo final.

Estaban separados por ocho metros.

El grupo de Zaryusu, que había corrido todo el camino hasta aquí, estaba sin aliento. En contraste, los no-muertos no necesitaban respirar. Los dos grupos cruzaron miradas y el no-muerto habló primero.

“Soy un Lich al servició del Ser Supremo, Iguva. Si se rinden ahora, les concederé una muerte sin dolor.”

Zaryusu no pudo evitar sonreír. Podía adivinar que este no-muerto llamado Iguva no entendía absolutamente nada.

Sin importar cuanto lo pensara, sólo había una respuesta.

Aunque Zaryusu sonreía, Iguva no se sintió descontento y esperó en silencio por una respuesta. Él sabía que era fuerte y tenía confianza en que podía deshacerse del grupo de Zaryusu. Era por eso que mostraba la arrogancia de los poderosos, e incluso estaba agradecido porque le habían evitado la molestia de caminar todo ese trecho.

“Oigamos tu respuesta.”

“Jaja, realmente necesitas una…”

Zaryusu levantó a Frost Pain, sosteniéndola firmemente. Zenberu levantó los puños y asumió una postura especial de batalla. Crusch no hizo ningún movimiento en especial, sólo se concentró en el mana en su interior, lista para lanzar un hechizo en cualquier momento.

“Entonces te daré la respuesta… ¡de ninguna manera!”

Los Guerreros Esqueleto juzgaron que esta respuesta era hostil y pusieron en alto sus cimitarras y protegieron sus cuerpos.

“Entonces tendrán una muerte terriblemente dolorosa. Lamentarán haber rechazado mi misericordiosa oferta final.”

“Sólo quiero decirte… no-muerto, ¡vuelve de vuelta al infierno! ¡Iguva!”

En ese momento, la batalla que decidiría el resultado de esta guerra, dio comienzo.

◆◆◆

“¡Atácalo! ¡Zaryusu!”

Zenberu que salió disparado más rápido que cualquiera de los otros estiró su brazo gigante y atacó a un Guerrero Esqueleto

No le importó cuando el Guerrero Esqueleto bloqueó con su escudo, usando su fuerza bruta para obligarlos a retroceder. El escudo se abolló, y el Guerrero Esqueleto se tambaleó hacia atrás chocando con otro Guerrero Esqueleto y perdió el balance. Al mismo tiempo, Zenberu usó su cola para golpear a otro Guerrero Esqueleto, pero falló.

La formación de los Guerreros Esqueleto había caído y Zaryusu usó esta oportunidad para escabullirse.

“¡Deténganlo!”

Dos Guerreros Esqueleto blandieron sus cimitarras hacia Zaryusu luego de oír la orden de Iguva.

Zaryusu podía esquivarlos, también podía usar a Frost Pain para bloquear sus ataques si quisiera. Pero no hizo ninguna de estas cosas. Esquivarlos significaría que sería más lento y Zaryusu no quería hacer ningún movimiento innecesario frente a Iguva.

Y más importante aún, alguien ya se había encargado de ello…

“「Atadura de Tierra」 (Earth Bind)”

La tierra se movió como látigos, inmovilizando a los dos Guerreros Esqueletos. Los látigos hechos de barro eran como cadenas de acero, restringiendo los movimientos de los dos Guerreros Esqueleto mientras que Zaryusu corría hacia la brecha de su formación.

Cierto, Crusch también estaba presente.

Zaryusu no estaba luchando solo, él simplemente debía confiar en sus camaradas.

Incluso la magia de Crusch no podía restringir completamente sus movimientos. Las cimitarras de los Guerreros Esqueleto de todas formas rozaron a Zaryusu. Pero no era nada grave, su sangre hirviente le hacía inmune al dolor.

Zaryusu corrió a zancadas ligeras.

Se lanzó hacia Iguva que estaba apuntándole con el dedo. Incluso si era golpeado por un hechizo, Zaryusu debía soportarlo y enfrentarse a su objetivo. Se movió con una determinación de hierro.

“¡Tontos! ¡Conozcan el temor verdadero! ¡「Susto」! (Scare)”

La visión de Zaryusu se sacudió y se vio confundido sobre el lugar en el que se encontraba. Un extraño malestar se esparció en su corazón y sintió que había algo alrededor de él que podría atacarlo.

Sus piernas perdieron la velocidad lentamente hasta que se detuvieron. La mente de Zaryusu se encontraba sobresaltada debido al efecto del hechizo 「Susto」 y sus piernas no le respondían. Aunque mentalmente les decía que se muevan, su corazón se lo impedía.

“¡Zaryusu! ¡「Corazón de León」! (Lion’s Heart)”

En el momento en que Crusch gritó, el miedo que sentía se desvaneció instantáneamente y su voluntad brotó desde su interior incluso más fuerte que antes. El hechizo le había otorgado coraje para vencer su miedo.

Iguva miró molestó hacia Crusch y apuntó un dedo hacia ella.

“¡Qué molesta! ¡「Relámpago」!”

“¡Hyaa!”

Crusch gritó.

Zaryusu que había comenzado a correr de nuevo casi fue consumido por el odio, pero al final logró controlarse. El odio era una buena arma en algunas ocasiones, pero frente a un enemigo poderoso, sólo sería un obstáculo. Lo que necesitaba cuando enfrentaba a un enemigo fuerte era un corazón feroz como el fuego y una mente fría como el hielo.

Zaryusu nunca volvería la cabeza.

Iguva había atacado a Crusch justo ahora, pero eso significaba que Zaryusu podía usar esta oportunidad para cerrar la brecha entre ellos. El rostro de Iguva mostraba consternación, sabía que había cometido un error. Esta reacción hizo que Zaryusu, cuya amada hembra había sido herida, mostrara una sonrisa de burla.

“¡Tch! 「Luz…」”

“¡Demasiado lento!”

Frost Pain cortó desde un lado y golpeó el dedo de Iguva.

“¡Ugh!”

“¡Un guerrero te ha alcanzado, encantador mágico! ¡Debes saber que tus hechizos son inútiles ahora!”

Sin contar a los magos legendarios, los encantadores mágicos que estaban dentro del rango del combate cuerpo a cuerpo podían ser impedidos de usar sus hechizos.

Incluso un poderoso encantador mágico no-muerto como Iguva no era excepción.

Zaryusu entrecerró los ojos, sintió que algo no andaba bien. Se sintió extraño cuando había cortado a Iguva, éste debía de tener algún tipo de defensa contra armas físicas.

Pero no era invulnerable. Cierto, si tenía resistencia contra daños, Zaryusu sólo necesitaba seguir haciendo más daño.

Lo que debía de hacer era seguir atacando.

Decirlo era simple, pero hacerlo sería difícil. Zaryusu sabía esto también. Pero siendo un simple guerrero, eso era lo único que podía hacer.

“¡No me subestimes, hombre lagarto!”

De pronto, tres flechas de luz volaron hacia Zaryusu del cuerpo de Iguva. Las flechas de luz había aparecido sin ninguna acción preparativa ni ninguna señal por parte de Iguva lo que hizo que Zaryusu las bloqueara por reflejo, pero las flechas mágicas atravesaron su arma y golpearon su cuerpo, provocándole un dolor punzante.

Esto era 「Magia Silenciosa: Flecha Mágica」. La 「Magia Silenciosa」 no requería ninguna acción preparativa, así que su lanzamiento no podía ser interrumpido. No solo eso, 「Flecha Mágica」 era también un tipo de hechizo que no podía ser evadido, así que Zaryusu no pudo evitar ninguno tampoco.

Zaryusu apretó los dientes y golpeó con fuerza hacia Iguva con Frost Pain.

“¡Ughh! ¡Bichos! ¡Son sólo simples hombres lagarto!”

Tal vez no era posible evadir la 「Flecha Mágica」, pero el daño que producía también era bajo. Alguien como Zaryusu, que había soportado un duro entrenamiento, no sería tan débil como para ser incapacitado de seguir luchando por este pequeño daño mágico.

Las Flechas Mágicas golpearon a Zaryusu una vez más, el dolor atravesó su voluntad y su corazón. Zaryusu soportó el terrible dolor y contraatacó.

Luego de intercambiar varios golpes, los movimientos de Zaryusu se hicieron lentos. El agudo dolor evitaba que se moviera con agilidad, lo que contrastaba con el no-muerto que no conocía el dolor.

Iguva y Zaryusu, que entendían este punto, mostraron expresiones completamente diferentes.

Los débiles caerán y los fuertes prevalecerán, esa era la ley natural de este mundo. El resultado de un duelo de uno contra uno entre los dos era obvio. Pero también era un hecho que la unidad de los débiles les otorgaba una oportunidad de luchar a la par de los fuertes.

“「Curación de Heridas Media」 (Middle Cure Wounds)”

El dolor de Zaryusu desapareció con esta voz y recobró su vitalidad nuevamente.

El calmado Iguva se enfureció por el hechizo de curación que había venido desde atrás y gritó:

“¡Malditos hombres lagarto!”

Zaryusu luchaba junto a los compañeros en los cuales confiaba. Crusch, Zenberu y…

“Rororo… ¡No perderé!”

“Imbécil… ¿¡Cómo podría perder yo siendo una creación del Ser Supremo!? ¡Qué tontería!”

Iguva les dio una mirada asesina a los tres hombres lagarto con sus venenosos ojos. Él no había usado ningún hechizo de invocación ya que los no-muertos que había invocado antes seguían alrededor. Mientras esos no-muertos estuvieran aún en los alrededores, él no podía invocar a otros. Por tanto, Iguva continuó lanzando 「Magia Silenciosa: Flecha Mágica」 mientras Zaryusu golpeaba el cuerpo de Iguva, esta monótona pelea seguía repitiéndose.

Se sentía como si esta batalla nunca llegaría a su fin.

En ese caso, la tarea de romper este empate descansaba sobre los hombros de aquellos detrás de ellos. En el momento en que una de las dos partes recibiera refuerzos, el encuentro se decidiría en un instante.

Ambos, Zaryusu e Iguva, estaban seguros de eso.

Soportando el dolor del ataque de relámpago que atravesaba su cuerpo. Crusch se sobrepuso y lanzó 「Invocar Bestia de 3er Nivel」 (3rd Tier Summon Beast).

Con un ‘dong’, apareció un cangrejo gigante de alrededor de 150 centímetros, un cangrejo con una gran garra derecha.

Parecía como si todo este tiempo hubiera estado esperando órdenes debajo de los humedales, pero en realidad era una bestia de la naturaleza invocada por 「Invocar Bestia de 3er Nivel」.

La bestia avanzó al lado de Zenberu y golpeó a un Guerrero Esqueleto con su garra gigante.

Zenberu, que había recibido un inesperado refuerzo, sonrió. Zenberu, que había soportado un ataque desde todos los lados para proteger a Crusch, estaba contento de recibir ayuda.

“¡Hey! ¡Extraño cangrejo! ¡Te dejaré a esos dos de allá!”

Reconociendo la tarea encargada, el cangrejo gigante —’Agarre a Presión’ (Snap Grasp)— agitó su garra más pequeña como respuesta y se movió hacia los Guerreros Esqueleto.

(Cómo decir esto… La situación tal vez sea grave… pero los dos son tan parecidos.)

Crusch pensó sobre algo en lo que no debería estar pensando en un momento como ese y sonrió. Pero detuvo su sonrisa inmediatamente e inspeccionó la batalla, respirando hondo para regular su respiración.

Ella había estado lanzando efectos defensivos y magia curativa sobre Rororo cuando se habían dirigido hacia aquí. Además también había lanzado efectos de apoyo sobre Zenberu, extralimitándose a sí misma.

El uso consecutivo de hechizos y de la magia de invocación encima de ello la habían agotado, y en este punto Crusch ya no podía siquiera permanecer de pie sin tambalearse.

Ni siquiera tenía la energía suficiente para curarse a sí misma. Pero analizando la situación con calma, Crusch llegó a la conclusión de que su valor como combatiente había caído y que curarse a sí misma sería un desperdicio de mana.

Incluso así, si ella caía, esto provocaría que Zaryusu y Zenberu, que estaban luchando al frente, se sintieran preocupados. La sangre cayó por la comisura de los labios de Crusch mientras mordía el interior de su boca para mantenerse consiente.

“¡「Curación de Heridas Media」!”

El hechizo de curación voló hacia Zaryusu que estaba combatiendo encarnizadamente contra Iguva.

Sus piernas perdieron las fuerzas y su visión tembló. Podía sentir la sensación del agua sobre su toda su piel.

Crusch no podía entender qué había pasado, por qué y cuándo es que había caído al lodo.

Pero entendió inmediatamente que no había sufrido ninguna herida, así que probablemente se había desmayado momentáneamente.

Crusch se sintió aliviada, no porque seguía con vida, sino porque aún podía luchar.

No se obligó a ponerse de pie. No, ella no tenía la energía para lograrlo, así que decidió conservar sus fuerzas.

En su borroso campo de visión, pudo ver a Zaryusu y a Zenberu luchando. Las espalas de sus compañeros durante este corto tiempo juntos. Zenberu, que luchaba contra cuatro Guerreros Esqueleto, y Zaryusu, que luchaba contra los ataques mágicos de Iguva, estaban cubiertos de heridas.

Crusch ajustó su respiración y lanzo un hechizo.

“¡「Curación de Heridas Media」!”

Curó las heridas de Zenberu.

“¡「Curación de Heridas Media」!”

Curó las heridas de Zaryusu.

“Huff, huff…”

Crusch jadeaba con fuerza.

Pero su respiración seguía siendo trabajosa, sentía que el aire no le llegaba incluso aunque se esforzaba tanto para respirar.

Estos eran probablemente los síntomas del agotamiento de mana. Crusch sintió los temblores de un violento dolor de cabeza. Incluso así, se esforzó para abrir los ojos.

Habían sacrificado tanto por esta batalla, ¿cómo podía ella ser la primera en retirarse del campo?

Crusch usó todas sus fuerzas para abrir los ojos y lanzó un hechizo.

“¡「Curación de Heridas Media」!”

◆◆◆

Zenberu golpeó el cráneo de un Guerrero Esqueleto con el puño cerrado. La sensación de él haciendo una ligera abolladura se convirtió en la sensación del cráneo destrozándose. Y así, mató a un Guerrero Esqueleto.

“Ése es el segundo. Huff… ahh.”

Liberó el aire de su cuerpo en un intento de expulsar la fatiga, y observó a los Guerreros Esqueletos restantes. El cangrejo invocado por Crusch no estaba por ningún lado. Zenberu sólo había logrado derrotar a los otros dos gracias a que el cangrejo había mantenido ocupado a estos dos enemigos.

Él sólo había logrado mantenerse de pie gracias al apoyo de Crusch.

Faltaban dos más. Luego sería el turno de Iguva.

Flexionando su grueso brazo derecho, Zenberu confirmó que todavía podía moverlo.

Su brazo izquierdo estaba tan gravemente herido que no podía hacer fuerza. Zenberu había usado su brazo izquierdo como escudo y había exagerado un poco. Observó el brazo que colgaba flácido.

“No importa, sólo piensa en ello como si les estuvieras dando ventaja.”

Zenberu miró fijamente a sus molestos enemigos. Intentó mover su brazo izquierdo, pero el dolor que atravesó su cuerpo no fue el que esperaba sólo por mover los dedos.

Esto no era nada. Uno de sus camaradas había seguido avanzando incluso luego de que sus cabezas se hubieran convertido en cargas pesadas. Zenberu no quería que se burlen de él.

Zenberu entendía qué tan fuertes eran los Guerreros Esqueletos contra los que estaba luchando. Dos de ellos podían luchar a la par de Zenberu. Eran así de fuertes.

Si él hubiera enfrentado a cuatro al mismo tiempo, sus oportunidades de ganar hubieran sido escazas.

(Gracias, cangrejo gigante. No volveré a comer cangrejos de lodo por un largo tiempo para agradecértelo.)

Luego de darle las gracias a su amada comida, Zenberu enfocó sus intenciones asesinas sobre los dos Guerreros Esqueleto que se acercaban a él.

Apretó su puño.

Todavía seguía de pie, aún podía luchar.

Para ser honestos, Zenberu estaba sorprendido de que pudiera seguir luchando.

“¡Deja de pensar sobre cosas tontas!”

Sólo debía haber una razón.

Zenberu se burló de su yo pasado.

Detrás de los Guerreros Esqueleto se encontraba la espalda de Zaryusu. La figura que no retrocedía ni un solo paso mientras enfrentaba a la poderosa existencia, Iguva.

“Esa espalda es realmente ancha…”

Realmente…

Zaryusu, Crusch y Rororo. Habían luchado juntos todo este tiempo, era por ello que aún podía seguir.

“Hey hey Zaryusu, tienes heridas por todos lados. ¿No estás incluso peor que cuando luchaste contra mí?”

Zenberu mandó volando a un Guerrero Esqueleto con su enorme brazo, y usó su brazo izquierdo para bloquear la cimitarra del otro Guerrero Esqueleto.

Pero falló en esquivar la espada, lo que provocó otra herida en su abdomen. Ése era el lugar que Crusch había curado con magia.

“Crusch se encuentra soportando una gran carga, ¿y ahora haces esto?”

Nuevamente fue curado por el hechizo de Crusch y la herida se cerró lentamente. Zenberu no se volteó para verla, pero su voz había venido desde cerca a la superficie del agua. Era fácil imaginar en qué tipo de postura se encontraba mientras lanzaba el hechizo. Incluso así, ella no había dejado de usar su magia.

“…Ésa es una buena mujer.”

Si alguna vez obtenía una esposa, sería grandioso si fuera una mujer así.

Pensando sobre eso, Zenberu sintió envidia de Zaryusu.

“No quiero ser el primero en caer y ser el hazmerreír.”

Haciendo una finta con su enorme brazo, atacó con su cola. Zenberu rio. Soy mayor que esos dos.

Los dos Guerreros Esqueleto ocultaron sus cuerpos detrás de sus escudos y se acercaron. Los escudos le bloqueaban la vista de Zaryusu, evocando fuertes emociones en Zenberu.

“¡No bloqueen el camino! ¡De esa forma no puedo ver la espalda de ese gran hombre!”

Zenberu rugió y cargó hacia adelante…

◆◆◆

El combate parejo entre Iguva y Zaryusu continuaba. Sus caras se reflejaban en los ojos del otro y Zaryusu vio que Iguva apartaba la vista ligeramente de él. De pronto el rostro inexpresivo de Iguva se retorció horriblemente. Lo que sucedió luego congeló tanto la mente como el cuerpo de Zaryusu.

Oyó el sonido del chapoteo del agua detrás de él. Alguien había caído.

“¡Mira! ¡Tu compañero ha caído!”

Él no podía voltear. Tal vez fuera cierto, tal vez no. Le surgieron pensamientos que hacían que sus escamas se erizaran, pero el enemigo ante él tenía una fuerza abrumadora. No podía darse el lujo de volver la cabeza para averiguarlo. En el momento en que voltease, la pelea terminaría. Zaryusu no había luchado todo este tiempo sólo para perder por alguna razón estúpida.

Zaryusu había luchado para asegurarse firmemente la victoria.

Sin embargo, si Iguva estaba diciendo la verdad, no sería bueno si él no se encargaba pronto de los refuerzos del enemigo.

Zaryusu se preparaba a sí mismo para soportar el siguiente ataque mágico cuando oyó el sonido de alguien levantándose del agua y de huesos rotos.

“¡Zaryusu! ¡Ya nos encargamos de este lado! ¡El resto… depende de ti!”

“「Curación de Heridas Media」”

Zenberu había rugió con gran dolor y el sonido de él cayendo al agua llegó a los oídos de Zaryusu.

Luego se oyó la voz de Crusch como un gemido, y las heridas de Zaryusu se curaron lentamente.

“¡Muu—!”

El rostro de Iguva mostraba molestia. Sin mirar atrás, Zaryusu sabía que los otros dos habían completado sus tareas a la perfección. Lo que quedaba era…

“¡Es mi turno!”

Iguva usó su bastón para esquivar el ataque de Frost Pain que se dirigió hacia él.

“Kukuku… Soy el Lich Iguva, no me subestimes sólo porque no soy muy hábil en el combate cuerpo a cuerpo.”

Aunque había dicho eso, Iguva sabía que sus posibilidades de ganar eran bajas.

En una pelea de uno contra uno, Iguva podía ganar usando sus atributos físicos superiores. Pero la mujer lagarto blanca de atrás seguía curando al hombre lagarto frente a él, volteando la situación en términos de la vida que le quedaba a cada uno.

Sólo uno de cada tres golpes era bloqueado. Los otros dos desgarraban el cuerpo de Iguva. Incluso aunque éste poseía resistencia contra ataques cortantes del mismo modo que los esqueletos y aunque el daño adicional de hielo que hacía la espada era negado, la situación de Iguva era crítica.

Iguva comenzó a entrar en pánico.

(Soy una creación del Ser Supremo, Ainz Ooal Gown, y el comandante de este ejército. ¡No puedo fallar!)

Quería invocar soldados no muertos para que actuaran de escudos, pero Iguva era atacado cada vez que intentaba lanzar un hechizo. Era difícil hacerlo con un enemigo justo frente a sus ojos.

Él perdería si esto seguía así.

Iguva decidió mostrar su última carta. No era un gran plan, dependiendo de las circunstancias, esto podría ocasionar su perdición, pero era la única alternativa que le quedaba.

De pronto Iguva se volvió y corrió. Zaryusu se sorprendido, pero aun así aprovechó para cortar la espalda de Iguva y habiendo recibido el corte, éste se tambaleó, pero no cayó. Zaryusu chasqueó la lengua ante la aparentemente ilimitada salud de Iguva, y corrió con todas sus fuerzas para alcanzarlo.

Iguva se dio la vuelta para mostrarle su rostro de no-muerto lleno de rabia, pero parecía estar contento por algo.

Una esfera de luz roja apareció en la mano de Iguva. Era una 「Bola de Fuego」.

(¿Realmente planea usar un ataque de área amplia a esta distancia? Quiere matarse a sí mismo. ¡No!)

Dándose cuenta de que Iguva no lo estaba viendo a él, Zaryusu se llenó de miedo. Iguva estaba mirando detrás de Zaryusu. Estaba enfocándose en Crusch y en Zenberu, que se encontraban tendidos en el suelo.

(¿Qué debo hacer?)

Zaryusu pensaba frenéticamente.

Está era una gran falla. Si abandonaba a los otros dos, podría darle el golpe final a Iguva. Si no hacía eso, entonces no habría forma de decir como terminaría la batalla. Con ambos bandos bajos en salud, cualquier error sería fatal.

Para derrotar a Iguva, ¿No habían ellos luchado a través de todo esto sólo con ese propósito? Tantos hombres lagarto habían dado sus vidas por este objetivo.

Entonces debía sacrificar a los otros dos. Ellos definitivamente se lo perdonarían con una sonrisa. Si él se encontrara en su lugar, Zaryusu querría que los otros hicieran lo mismo.

Incluso así.

Zaryusu no era alguien que abandonaría a los camaradas que habían luchado a su lado.

Sólo quedaba una alternativa. Salvarlos a los dos y luego destruir a Iguva.

Las cosas fueron simples una vez que había tomado la decisión.

“¡「Ráfaga Helada」!”

Zaryusu creó una barrera de aire frio en el suelo cerca a sus pies.

“¡Gaarrgghh!”

La ráfaga de aire frío congeló el cuerpo de Zaryusu, y un dolor que sólo podía describirse como intenso, se esparció a través de todo su cuerpo.

Observó fijamente a Iguva con la mirada aguda, e incluso aunque estaba a punto de perder la conciencia, Zaryusu soportó ese dolor paralizante.

A pesar de sus mejores esfuerzos, no pudo evitar sino gritar mientras la niebla fría envolvía los alrededores.

El aire frío y blanco lo cubrió todo e Iguva rio siniestramente porque su plan había funcionado.

(Kuku, hubieras podido ganar si abandonabas a tus camaradas.)

Iguva era completamente inmune al frío y a la electricidad. Él, que se encontraba completamente bien dentro de la ráfaga de aire, disipó la 「Bola de fuego」 en sus manos. Si la hubiera lanzado, hubiera chocado con la niebla blanca alrededor suyo y hubiera provocado una explosión.

Él podría darle el golpe final a los otros dos luego de que la niebla se disipara. Lo más importante era que debía acabar con el hombre lagarto que seguía de pie. Mientras miraba alrededor, el rostro de Iguva frunció el ceño. No había calculado bien una cosa.

“Entonces… ¿Dónde está?”

Ésta era una neblina que bloqueaba la visión de todo.

Iguva tenía la habilidad de ver en la oscuridad, pero sus ojos no podían ver a través de objetos que los oscurecían de esta forma. No tenía idea de donde estaba el enemigo.

Pero ese no era un gran problema. Por la forma en que el hombre lagarto había gritando hace un momento, parecía que había sufrido daños graves. Él había estado usando el aire frío para contrarrestar la 「Bola de Fuego」, así que el daño que había sufrido debía ser del mismo nivel que ser golpeado por la bola de fuego.

Ya que ya había tenido heridas graves, el haber recibido estas nuevas heridas tal vez sería fatal. Lo único que quedaba por hacer era aplastarlo lentamente.

¿No sería lo primero alejarse de este brumoso lugar?

Luego de considerarlo, Iguva decidió no hacerlo.

Si él se movía ahora, tal vez podía revelar su posición.

Lo más importante era invocar guardias no-muertos. Con esos escudos de carne, la victoria sería suya incluso si ese hombre lagarto seguía con vida.

Iguva estaba a punto de lanzar su hechizo cuando oyó el sonido del chapoteo del agua.

Uno de los cuatro tesoros de los hombres lagarto, Frost Pain.

Un arma hecha del hielo extraída del lago, en aquella única ocasión en la que éste se había congelado. Albergaba tres poderes mágicos.

Número uno, la espada era imbuida con energía fría, provocando daño de hielo a los enemigos que atacaba.

Número dos, la poderosa habilidad que podía usarse sólo tres veces al día, Ráfaga Helada.

Número tres…

El sonido del aire siendo cortado hizo eco en los alrededores.

Antes de entender lo que estaba sucediendo, Iguva vio la punta de un objeto filoso.

La cabeza de Iguva fue golpeada por un poderoso ataque.

La espada se clavó en el ojo izquierdo de Iguva. Éste, entendiendo finalmente lo que estaba sucediendo, gritó.

“¡Hyaaa! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué no estás muerto?!”

Frost Pain atravesaba profundamente la órbita ocular izquierda de Iguva, él podía sentir su salud disminuir drásticamente.

Frente a Iguva, que se tambaleaba de pie con la espada atravesada en la cabeza, se encontraba Zaryusu, cubierto de escarcha.

Iguva no podía entender por qué Zaryusu seguía de pie luego de recibir el poderoso ataque de hielo.

La tercera habilidad de Frost Pain.

Le otorgaba al usuario resistencia contra ataques de hielo.

Incluso aunque Frost Pain ofrecía resistencia contra el frío, no podía negar completamente una poderosa habilidad de ataque como lo era 「Ráfaga Helada」. El daño por el frío había congelado a Zaryusu hasta los huesos. Estaba a punto de colapsar, respirando con dificultad y moviéndose más lentamente. Su cola había caído lentamente hasta tocar el agua. Era casi imposible luchar cuando uno tenía dificultades con sólo respirar. Ese ataque no había sido preparado con precisión, sino que era un golpe hecho con el instinto, usando todas sus fuerzas.

Había sido un golpe de suerte.

Zaryusu luchaba por mantener los ojos abiertos.

Había dado todo de sí para asestar este golpe final a Iguva, y podía sentir que era un golpe fatal.

Zaryusu, que ya no tenía más energía para luchar, miró a Iguva con un atisbo de esperanza.

Iguva temblaba. No podía mantener su cuerpo intacto al mismo tiempo que su piel se caía de su cara y sus huesos se cubrían de grietas. Incluso sus ropas se podrían y desaparecían. Era sólo cuestión de tiempo antes de que desapareciera. En el momento en que Zaryusu estuvo seguro de haber logrado la victoria…

Una mano esquelética cubierta de piel tomó del cuello a Zaryusu.

“Yo… Yo fui creado para servir al Ser Supremo… ¡Cómo pude… ser vencido de este modo!”

Iguva ni siquiera lo estaba sosteniendo con fuerza y Zaryusu podía escapar fácilmente, pero—

“¡Ahhhh—!”

Zaryusu gimió mientras un dolor intenso se filtraba en todo su cuerpo.

La energía negativa fluía al cuerpo de Zaryusu, robándole la vitalidad. Incluso Zaryusu, que había sido entrenado para soportar el dolor, no podía soportar el sentimiento de dolor causado por el frío que parecía estar siendo inyectado directamente en sus venas.

“¡Muere—! ¡Hombre lagarto!”

Partes de la cara de Iguva cayeron, desintegrándose en el aire.

La vida de Iguva también se estaba deteriorando, pero su intensa lealtad hacia su amo hacía que se aferre desesperadamente a la vida.

Zaryusu luchaba con todo lo que tenía, pero fue vencido por el miedo al mismo tiempo que su cuerpo se negó a moverse como él deseaba,

No le quedaba mucha vida. La energía negativa que Iguva estaba inyectando en él estaba drenando toda su fuerza vital.

La mirada de Zaryusu tembló y su visión se volvió borrosa.

El mundo parecía estar cubierto de una delgada niebla.

Iguva, que se aferraba vigorosamente a su conciencia tenía una sonrisa victoriosa en el rostro mientras observaba a Zaryusu perder la fuerza lentamente.

Debía matar a este hombre lagarto, y también a los dos detrás de él. Ellos debían ser la elite de los hombres lagarto.

Matar a estos hombres lagarto sería el mejor regalo que podía ofrecerle al Ser Supremo, a su creador.

La expresión de Iguva daba a entender estas emociones fuertemente sin necesidad de palabras, permitiendo que Zaryusu imaginase lo que Iguva estaba pensando.

“¡Vete al infierno!”

Su cuerpo no le respondía y al mismo tiempo podía sentir que su temperatura disminuía como si un veneno se estuviera esparciendo lentamente a través de su cuerpo. Ya casi no podía respirar, y su mente era lo único que le tenía claro.

Él no podía morir aún.

Rororo, que había corrido con todas sus fuerzas.

Zenberu, que lo había protegido.

Crusch, que agotó todo su mana.

No sólo ellos, él también cargaba con el peso de todos los hombres lagartos que habían sacrificado sus vidas en esta guerra.

Zaryusu que estaba devanándose los sesos buscando una forma de escapar, oyó un susurro.

…La voz gentil de Crusch.

…La voz cordial de Zenberu.

…Los gemidos juguetones de Rororo.

Sonidos que para él, debían de ser imposibles de escuchar.

Crusch había perdido la conciencia y Zenberu también debería de haberse desmayado.

Rororo debería estar siendo curado lejos de aquí.

¿Acaso Zaryusu estaba oyendo esas cosas mientras perdía la conciencia? ¿Imaginando la voces de los camaradas que había conocido por menos de una semana? ¿El llamado de su familia?

No.

Cierto, esta forma de pensar era equivocada.

Todos estaban aquí con él…

“¡—Ahhhh!… ¡Ahhhhhh—!”

“¿…? ¿Aún te queda tanta fuerza?”

Zaryusu, que estaba a punto de desmayarse, rugió y pudo oír la sorprendida voz de Iguva.

Zaryusu movió la vista y miró fijamente a Iguva. Sus ojos estaban llenos de una voluntad indomable, haciendo difícil de creer que esos mismos ojos habían estado mirando desenfocados sólo hasta hace unos cuantos momentos. Esta escena hizo que Iguva tensara el rostro.

“¡Crusch! ¡Zenberu! ¡Rororo!”

“¡Qué estás haciendo! ¡Sólo muere—!”

¿De dónde venía tal vitalidad? La inmensa cantidad de energía negativa inyectada al cuerpo de Zaryusu drenaba su fuerza vital constantemente. Zaryusu también sentía que sus extremidades eran pesadas y que su cuerpo estaba tan frío como el hielo.

Incluso así, Zaryusu se sintió más cálido con cada nombre que había gritado. Esta calidez no se originaba por su fuerza vital.

Venía de dentro de su pecho, de su corazón.

Estalló el sonido de los músculos al tensarse. Venían del brazo derecho de Zaryusu, mientras éste apretaba el puño. Estaba reuniendo todas las fuerzas que le quedaban en él.

“Imposible… ¡Cómo puedes seguir moviéndote! ¡Monstruo—!”

La escena de Zaryusu moviéndose a pesar de todo, era difícil de creer.

Acaloradas emociones aparecieron en la mente de Iguva, pero las suprimió.

Él era Iguva, el comandante de campo del ejército de la Gran Tumba de Nazarick. Y más importante aún, él era un no-muerto creado por el gran rey de la muerte, Ainz Ooal Gown.

No podía permitir que su poderoso ser perdiera esta pelea…

“¡Muere—!”

“¡Se acabó monstruo!”

Zaryusu fue un paso más rápido.

Así es, su golpe con todo su poder fue un instante más rápido que la inyección de energía negativa de Iguva…

El puño apretado con fuerza golpeó la empuñadura de Frost Pain…

El puño sangró. Luego de soportar tan poderoso golpe, Frost Pain, que estaba clavada en su ojo izquierdo, atravesó hasta el fondo el cerebro de Iguva.

“¡Oooowwwwww!”

Iguva era un no-muerto que no podía sentir dolor, pero… aún podía sentir su vida negativa disipándose.

“Esto… esto… imposible… Ainz… sama…”

Los ojos de Iguva reflejaron que entendía lo que era el fracaso. En el momento en el que el cuerpo de Zaryusu cayó, como una marioneta con las cuerdas cortadas, un gran sonido de chapoteo pudo oírse en el agua.

“…Por… favor… Perdone-… me…”

El cuerpo de Iguva cayó al mismo tiempo que se disculpaba con su amo.

◆◆◆

El cuarto estaba en silencio. La escena reflejada en el espejo era increíble y nadie dijo una palabra. Excepto por la sirvienta, Entoma.

“Cocytus-sama, Ainz-sama ha convocado su presencia.”

“…Entendido.”

Cocytus, que había agachado la cabeza, se volvió lentamente hacia Entoma.

Bajo las miradas de preocupación de sus subordinados, apretó los dientes por la vergüenza.

Pero, por otro lado, quería felicitar a los hombres lagarto.

Fue una batalla magnífica.

Habían vuelto posible lo imposible y habían logrado una inesperada victoria. El lich había cometido algunos errores, pero a pesar de ello era más que capaz de ganar la batalla.

“…Espectacular. Absolutamente espectacular.”

Cocytus siguió repitiendo esta frase que reflejaba como se sentía en realidad.

Los hombres lagarto habían superado este inmenso obstáculo.

“…Es una pena.”

Cocytus suspiró mientras observaba a los hombres lagarto vitoreando y bailando en celebración.

Los guerreros reflejados en el espejo tal vez eran débiles, pero estimulaban el espíritu de lucha de Cocytus.

“Ah… Qué lástima…”

Cocytus vaciló. Escogió el peor escenario que podía imaginar, pensó sobre ello y llegó a una conclusión.

“…Partamos.”

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AKNovelas

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