Overlord – Volumen 4: Capítulo 2 (Parte 1)

Serie: Overlord.
Volumen 4: Los Héroes Hombres Lagarto.
Capítulo 2: Reunión de hombres lagarto (Parte 1).
Autor: Kugane Maruyama (丸山くがね).
Ilustrador: So-bin.
Traducción al español: Erb.


Capítulo 2: Reunión de hombres lagarto

Parte 1

Ya había sido medio día de viaje montando a Rororo a través de los humedales. El sol estaba alto en el cielo, sin embargo Zaryusu no había encontrado a los enemigos de los que estaba preocupado y llegó a salvo a su destino.

En los humedales, había diversas residencias construidas de la misma manera que aquellas de la tribu Garra Verde, casas rodeadas de afiladas pinchos orientados hacia afuera en todos los lados. Aunque había espacios libres entre los pinchos, eran suficientemente efectivos en obstruir el paso a criaturas grandes tales como Rororo. Aunque el número de casas era menor al de la tribu Garra Verde, cada una era más grande.

Por tanto no era claro cuál tribu tenía la población más grande.

Cada una de las residencias tenía una bandera ondeando en el viento. Todas las banderas llevaban la marca de la tribu de hombres lagarto, Ojo Rojo.

Correcto, este había sido el primer destino que Zaryusu había planeado, el asentamiento de la tribu Ojo Rojo.

Luego de inspeccionar sus alrededores, Zaryusu suspiró aliviado.

Esto debido a que, afortunadamente para Zaryusu, el lugar de la tribu se encontraba en el mismo lugar de los humedales, consistente con la información obtenida anteriormente. Él originalmente había pensado que ellos se habrían marchado como resultado de la última guerra, en cuyo caso él hubiera tenido que comenzar la búsqueda de la tribu.

Zaryusu miró hacia atrás en la dirección en que venía el viento, y aunque no podía verlo claramente, sólo un poco más lejos de su campo de visión se encontraba su propio pueblo. En este momento, su pueblo debería de estar preparándose vigorosamente. Aunque se había marchado con ansiedad, él podía estar seguro de que por el momento su pueblo estaba a salvo de cualquier ataque.

El hecho de que Zaryusu fuera capaz de llegar aquí a salvo era prueba de ello.

Él no podía determinar si esto era un defecto en el plan del Supremo, o si sus propias acciones se encontraban dentro de sus cálculos, pero en cualquier caso el oponente actualmente parecía no tener intensiones de faltar a su palabra, y no había intentado intervenir en las preparaciones de la batalla.

Por supuesto, incluso si el así llamado Supremo movía su mano para intervenir, lo único que Zaryusu podía hacer era actuar para llevar a cabo lo que creía.

Zaryusu bajó de un salto de Rororo y estiró su cuerpo. Aunque montar a Rororo a través de largas distancia hacía que sus músculos se entumecieran, estirar su espalda hacía que la fatiga pareciera en realidad agradable.

Seguidamente, Zaryusu ordenó a Rororo que se quedara en ese lugar aguardando por él, entonces tomó algunos pescados secos de su mochila para Rororo, para que sirvan como su desayuno y almuerzo.

Honestamente, él quería que Rororo buscase su propia comida en este lugar, pero se contuvo en dar la orden ante la posibilidad de perturbar los campos de caza de la tribu Ojo Rojo.

Luego de acariciar cada una de las cabezas de Rororo varias veces, Zaryusu se marchó solo y procedió hacia adelante.

Si traía a Rororo consigo, la otra parte podría sentir aprehensión hacia la hidra y mostrarse reacios a salir. Zaryusu estaba aquí para formar una alianza, y no deseaba parecer arrogante.

Avanzó mientras hacía sonidos de chapoteo con el agua.

En la esquina de sus ojos, Zaryusu pudo ver varios guerreros de la tribu Ojo Rojo caminando en fila alrededor del perímetro interior de los pinchos. Sus equipos eran exactamente iguales a los de la tribu Garra Verde, sin usar armadura y sosteniendo lanzas hechas de hueso afilado unidos a la punta de un bastón de madera. También, había algunos sosteniendo sogas usadas para hondas de rocas, pero ya que no llevaban rocas, debería indicar que no tenían la intención de atacar inmediatamente.

Zaryusu trató tanto como le era posible de evitar provocar a la otra parte, así que se acercó lentamente hasta que ambas partes llegaron ante la entrada. Dirigió su mirada hacia los vigilantes hombres lagarto y levantó la voz.

“Soy Zaryusu Shasha de la tribu Garra Verde. ¡Hay un asunto que deseo discutir con el Jefe de su Tribu!”

Luego de un tiempo, un venerable hombre lagarto sosteniendo un bastón apareció, cinco fornidos hombres lagarto lo seguían por detrás. El cuerpo completo del viejo hombre lagarto tenía marcas pintadas con pintura blanca.

(¿Es éste el Druida Anciano?)

Zaryusu mantuvo su postura autoritativa.

La persona ante él era un igual en términos de rango, por tanto él no podía mostrar debilidad. Incluso mientras el Druida Anciano observaba la marca en su pecho, Zaryusu no flaqueó.

“Zaryusu Shasha, de la tribu Garra Verde. He venido a discutir un asunto.”

“…Aunque no puedo decir que seas bienvenido, el líder de nuestra tribu está dispuesto a reunirse contigo. Por favor ven conmigo.”

Esta extraña retórica confundió a Zaryusu.

Lo que lo dejó perplejo era por qué el otro individuo no había sido llamado Jefe de la Tribu y también por qué ellos no le habían pedido mostrar el objeto que probaba su identidad. Sin embargo decir cualquier cosa en este momento molestaría a la otra parte, y eso podría significar problemas. Aunque sentía que algo no estaba bien, Zaryusu siguió en silencia detrás de la fila de hombres lagarto.

◆◆◆

Fue llevado a una cabaña hermosa.

Era incluso más grande que la de su hermano mayor. Las paredes estaban pintadas con un patrón extraño, dando prueba de la noble identidad del dueño de esta casa.

Lo que le preocupaba era que no había ventanas, sólo un agujero para la ventilación. Los hombres lagarto podían ver claramente en la oscuridad, pero esto no significaba que disfrutaran de ella.

Entonces ¿por qué alguien querría vivir en una cabaña tan oscura?

Zaryusu tenía muchas dudas pero no podía confiar en nadie en busca de respuestas.

Mirando detrás de él, el druida y los guerreros que lo habían llevado hasta allí, ya se habían marchado.

Cuando aquellos que lo habían traído le dijeron que se marchaban, él sintió que estaban siendo demasiado descuidados y casi quiso preguntar la razón por la que lo hacían.

Pero cuando Zaryusu oyó que éste era el deseo del líder, que actuaba como Feje Interino de la Tribu, su opinión de la persona esperando dentro de la cabaña se elevó.

Aunque le había prometido a su hermano que regresaría a salvo, Zaryusu ya estaba preparado para la posibilidad de que no pudiera ser capaz de cumplir esa promesa. Como tal, verse rodeado de guardias armados para presionarlo hubiera sido ineficaz. De hecho, sólo hubiera sentido decepción por el hecho de que esto era todo lo que podían reunir.

Sin embargo, si la otra parte ya intuía estos pensamientos y mostraba generosidad de todas formas…

(Posiblemente sea un hábil negociador, un oponente difícil…)

Ignorando las miradas furtivas en la distancia, Zaryusu se dirigió de frente a la puerta y anunció en voz alta:

“Soy Zaryusu Shasha de la tribu Garra Verde, y he venido aquí a reunirme con el Jefe de la Tribu.”

Una pequeña voz desde dentro respondió a la vez, la voz de una hembra. Le dio permiso de entrar.

Zaryusu abrió la puerta sin dudarlo.

El interior era oscuro como había imaginado.

Debido a la diferencia en la intensidad de la luz, incluso si tenía capacidad para la visión nocturna, Zaryusu no pudo evitar parpadear unas cuantas veces.

El aire dentro olía a algo parecido a medicina, mezclado con el aroma de hierbas que le irritaban la nariz. Zaryusu se había imaginado a una mujer lagarto anciana, pero esto fue negado por la realidad.

“Bienvenido.”

“Una voz habló desde la oscuridad. Él había tomado por error a aquella voz detrás de la puerta como si perteneciera a una anciana. Pero oyéndola de cerca, contenía la energía de la juventud.”

Finalmente habiéndose acostumbrado al cambio de la luz, una mujer lagarto apareció ante sus ojos.

Blanco.

Esa fue la primera impresión de Zaryusu.

Escamas de color blanco, de una pureza inmaculada. Ojos rojos brillantes y redondos como rubíes, y delgadas extremidades que no pertenecían a un macho, sino a una hembra.

Su cuerpo entero estaba cubierto de patrones rojos y negros, significando que era adulta, capaz de usar una variedad de hechizos mágicos y que… no estaba casada.

Zaryusu había sido una vez acuchillado por una lanza en el pasado.

En ese momento, Zaryusu sintió su cuerpo arder ferozmente como si hubiera sido atravesado por una estaca de hierro y del mismo modo su corazón también acompaño a esto latiendo rápidamente, ambos combinándose para producir una sensación de dolor que recorrería todo su cuerpo.

No había dolor, sin embargo…

Zaryusu quedó sin palabras mientras permanecía de pie sin moverse.

Habiendo interpretado su silencio a su propia manera, ella simplemente mostró una sonrisa de auto-desprecio.

“Parece que soy una visión extraña incluso para el portador de uno de los cuatro tesoros, Frost Pain.”

Los albinos en la naturaleza eran sumamente raros, particularmente porque destacaban demasiado, lo que hacía que les fuera difícil sobrevivir.

Esto era similar incluso para los algo civilizados hombres lagarto. Los albinos eran débiles a la luz del sol y con una visión deficiente. Los hombres lagarto no habían alcanzado un nivel de civilización en el que individuos así de débiles pudieran sobrevivir. Por tanto era extremadamente raro encontrar a un albino adulto. Incluso había casos en los que los mataban apenas nacían.

Era afortunado incluso que los albinos fueran vistos como detestables por los hombres lagarto ordinarios, ya que habían algunos que los veían como si fueran algún tipo de monstruo, esa era la razón detrás de la actitud de burla hacia sí misma.

Sin embargo Zaryusu no era así.

“…¿Qué sucede?”

La mujer lagarto le pregunto sorprendida a Zaryusu que se encontraba inmóvil, de pie junto a la puerta. Sin responder a la pregunta, Zaryusu dejó escapar un grito trémolo.

Oyendo este sonido, la mujer lagarto abrió los ojos y la boca sorprendida, confundida y avergonzada.

Ese sonido no era otro que un grito de cortejo.

Zaryusu recobró sus sentidos y se dio cuenta de lo que había hecho. Y del mismo modo que las orejas de un humano se hubieran tornado rojas, su cola se sacudió repetidamente con inquietud.

“Ah, no, fue un error, espera no fue un error, no es, esto no es lo que yo…”

Los frenéticos movimientos de Zaryusu provocaron que la mujer lagarto se calmara, y le sonriera, lo que dejó confundido a Zaryusu.

“Por favor cálmate. Es preocupante si te mueves tan violentamente.”

“Ah! Lo siento.”

Zaryusu agachó la cabeza, se disculpó y luego ingresó a la habitación. Al mismo tiempo la cola de la hembra lentamente cayó al suelo como si ella finalmente se hubiera relajado. Sin embargo la punta misma de la cola seguía agitándose, indicando que no estaba del todo tranquila.

“Por favor acércate.”

“…Mi sincera gratitud.”

Entrando en la casa, Zaryusu vio que el área que ella le indicaba tenía un cojín tejido de alguna planta desconocida. Se sentó en él, y ella en el lado opuesto a él.

“Ésta es la primera vez que me encuentro ante usted, soy un viajero de la tribu Garra Verde, Zaryusu Shasha.”

“Gracias por tu cortesía. Soy la Jefa Interina de la Tribu, Crusch Lulu.”

Luego de las presentaciones, los dos se observaron el uno al otro como para adivinar las intenciones del otro.

La cabaña se encontraba temporalmente sumergida en el silencio, pero no podían permitir que esto continuara. Zaryusu era un invitado, por tanto debía ser Crusch quien dijera la primera palabra.

“Primero, señor mensajero, creo que no hay necesidad de que seamos tan formales. Me gustaría que hablemos libremente, así que por favor póngase cómodo.”

Aceptando la propuesta de habar sin reserva, Zaryusu asintió.

“Realmente estoy agradecido por eso, ya que no estoy acostumbrado a hablar en un tono tan serio y formal.”

“Entonces, ¿te importaría compartir el motivo de tu visita?”

Aunque ella se lo había preguntado, Crusch ya tenía una idea aproximada.

El misterioso no-muerto que había aparecido en el centro del pueblo. Magia que controlaba el clima, magia de 4to nivel 「Controlar Nube」. Y ahora el hombre lagarto de una tribu diferente, uno al que podría llamársele incluso héroe.

Debido a estas cosas, sólo podía haber una respuesta. Mientras Crusch reflexionaba sobre como ocuparse de la respuesta de Zaryusu , sintió todas sus expectativas desmoronarse.

“…Por favor cásate conmigo.”

¿…?

¡¿…?!

“…¡¿Ah?!”

Por un instante, Crusch dudó de sus oídos.

“En realidad, este no era mi propósito original al venir aquí. Entiendo completamente que esto debería esperar hasta haber completado mi objetivo. Pero no puedo mentirle a mi corazón. Tal vez te rías ante este tonto macho.”

“A… a… ah… ah.”

Estas eran palabras que ella nunca había oído desde el momento de su nacimiento, y que no deberían tener importancia para ella. Sus pensamientos se habían despedazado en una tormenta turbulenta, esparciéndose por todo el lugar por lo cual ella no podía organizarlos.

Hacia una Crusch totalmente nerviosa, Zaryusu reveló una sonrisa forzada y continuó hablando:

“Me disculpo, no sé qué decir, nos encontramos enfrentando una contingencia. Tu respuesta puede esperar hasta que esto haya terminado.”

“Uh, a…a.”

Finalmente habiendo sido capaz de recomponer su psique y exitosamente reanudar sus pensamientos, Crusch recobró la compostura. Sin embargo inmediatamente luego de recordar las palabras de Zaryusu de hace un momento atrás, sus pensamientos nuevamente cayeron en el caos.

Crusch trató de mirar secretamente la cara del macho frente a ella. Tenía una expresión extremadamente tranquila.

(Decirme algo como eso y permanecer tan calmado… ¿¡Tal vez se lo propone frecuentemente a otras personas!? ¿O tal vez ya está acostumbrado a esto al haber recibido propuestas con tanta frecuencia? … Aunque ciertamente es muy galante… Ah, ¿¡en qué estoy pensando!? Esto es parte de su plan, debe de serlo, con la intención de controlarme, proponerme matrimonio y proclamar su amor. P-p-proponerse a alguien como yo…)

Ella que nunca había experimentado ser tratada como una hembra, no podía mantener la calma y no se dio cuenta de que la punta de la cola de Zaryusu se encontraba temblando ligeramente. El hombre frente a ella también estaba usando su fuerza de voluntad para evitar que sus emociones se revelaran.

Era por ello que hubo un periodo de silencio. Ambos individuos requerían este periodo para calmar su euforia.

Casi diez minutos después, pareció posible retomar finalmente el asunto original.

Crusch pretendía preguntarle a Zaryusu nuevamente la razón de su visita, pero recordando las palabras de antes.

(…¡Simplemente cómo pudiste haber dicho eso!)

Con un golpe, la cola de Crusch cayó sobre las tablas del suelo. El macho frente a ella se estremeció, casi como si lo hubiera golpeado a él.

Esta acción fue demasiado descortés, y Crusch entró en pánico por dentro.

Incluso si era sólo un viajero, la otra persona era también un representante de una tribu… y es más, no se trataba de un hombre lagarto ordinario, sino del héroe que blandía Frost Pain. Una descortesía contra una persona así seguramente no sería perdonada.

(¡Pero esto es tu propia culpa! Lo que es más, ¡di algo!)

Zaryusu en realidad se encontraba reflexionando avergonzado por su imprudente acción, y había escogido permanecer en silencio. Sin embargo Crusch, que se encontraba preocupada con sus propias emociones, como si estuviera tratando de cubrir con una tapa un volcán activo, no se dio cuenta de esto en lo absoluto.

El silencio continuó, pero ya que no había solución a la situación actual, Crusch que se había percatado de esto decidió que lo mejor sería cambiar el tema.

“Ya que no temes mi cuerpo, tal vez no es de sorprender que seas un héroe.”

Hacia las hirientes palabras de Crusch, Zaryusu mostró una expresión de confusión que demostraba que no tenía idea de lo que ella le decía.

Crusch también se preguntó que era exactamente lo que había estado pensando ella misma.

“Quiero decir, que no tienes miedo de mi cuerpo albino.”

“…Es como la nieve blanca que cubre la cima de la cordillera de montañas.”

“… ¿Eh?”

“…Un color hermoso.”

Por supuesto, ella nunca había oído esta frase en su vida.

(¡Q-Qué está diciendo este macho!)

La presión interna acumulándose dentro de Crusch llegó a un punto en el que ya no podía ser contenida, y la tapa que evitaba que escapara salió volando con esta sola frase.

Mientras Crusch se encontraba perdida en el caos de sus propios pensamientos, Zaryusu suavemente se estiró y acaricio las escamas de Crusch. Su brillante color era de una belleza reluciente… y en esas frías escamas su mano se movió hacia abajo como el agua en el flujo de un río.

¡Hiss! Era un ruido de advertencia, pero algo más estaba mezclado en su aliento.

Le dio a ambos la oportunidad de recobrar algo de su compostura perdida.

Los dos se dieron cuenta de lo que acababa de pasar y lo que él acababa de hacer inconscientemente. Sus cuerpos enteros temblaron. ¿Por qué hice eso? ¿Por qué se lo permití? La duda se convirtió en ansiedad, y la ansiedad llevó a la confusión.

Como resultado, las dos colas golpearon el suelo violentamente, lo suficiente como para hacer temblar la cabaña.

Entonces ambos se miraron el uno al otro, y confirmaron el estado de sus colas. Como si el tiempo se hubiese detenido, ambas colas dejaron de moverse.

“…”

“…”

La atmósfera era pesada, o tal vez sería mejor describirla como nerviosismo. El silencio cayó sobre los dos individuos, y lo siguiente fueron las miradas que robaban secretamente el uno al otro. Finalmente, logrando poner sus pensamientos en orden, Crusch le preguntó con una fría mirada, determinada a detectar cualquier mentira en sus palabras.

“…¿Por qué tú… tan de repente…?”

Aunque Crusch tenía problemas en expresar sus pensamientos en palabras, Zaryusu pareció haber entendido y respondió honestamente y sin dudarlo.

“Fue amor a primera vista. Además, esta guerra podría resultar en nuestra muerte, y no deseo dejar ningún remordimiento atrás.”

Esta honestidad en sus palabras que no escondían ninguna de sus emociones hizo que Crusch perdiera el habla momentáneamente. Sin embargo había una parte de lo que había dicho con la que ella no se podía relacionar.

“…¿Incluso el portador de la famosa Frost Pain está preparado para morir en batalla?”

“Correcto. El oponente es un enemigo incompresible, uno al que no podemos tomar a la ligera… ¿Has visto al monstruo que actuó de mensajero? El que vino a nuestro pueblo tenía esta apariencia.”

Crusch aceptó la ilustración que Zaryusu le entregó, y asintió luego de un rápido vistazo.

“Sí. Era exactamente el mismo monstruo.”

“¿Sabes qué tipo de monstruo era?”

“No. Incluyéndome, nadie en el pueblo tiene ninguna idea.”

“Entonces es así… en realidad ya me he topado con este tipo de monstruo una vez antes…” —Zaryusu habló hasta este punto y se detuvo a observar la reacción de Crusch mientras continuaba— “…y hui.”

“—Eh?”

“Era imposible de derrotar. No, para ponerlo amablemente, había una oportunidad de morir del cincuenta por ciento.”

Crusch entonces entendió que tan horrible era ese no-muerto, y suspiró aliviada porque la decisión que había tomado de detener a los guerreros en ese entonces había sido la decisión correcta.

“Puede emitir un grito que provoca confusión mental. No sólo eso, tiene un cuerpo etéreo y por tanto es casi completamente inmune a los ataques con armas que no tengan encantamientos mágicos. Usar nuestros números no funcionará. ”

“Entre la magia que los druidas pueden usar, hay un tipo de magia que puede imbuir magia temporalmente en las espadas…”

“…¿Son capaces de defenderse contra ataques mentales?”

“Es posible fortalecer la resistencia pero la protección del estado mental de todos sería demasiado y nuestra fuerza sería insuficiente.”

“Entonces es así… ¿son todos los druidas capaces de usar magia?”

“Si se trata de fortalecer la resistencia, casi todos los druidas son capaces de ello. Pero soy la única en esta tribu que puede proteger la mente de la confusión.”

Crusch se dio cuenta de que la respiración de Zaryusu había cambiado ligeramente. Parecía que él ya se había dado cuenta de que la posición de Crusch no era solamente un título vacío.

Correcto. La mujer lagarto Crusch Lulu era una druida extremadamente hábil. Tal vez incluso por encima de alguno de los otros Druidas Ancianos entre los hombres lagarto.

“…¿Cuál fue el número otorgado a la tribu Ojo Rojo para el ataque?”

“El oponente dijo que éramos los cuartos.”

“Ya veo… entonces, ¿cuáles son tus planes?”

Pasó el tiempo.

Crusch se encontraba meditando si sería beneficioso revelar sus planes. La tribu Garra Verde con seguridad escogería ir a la guerra, y el objetivo de Zaryusu al venir aquí debía ser para formar una alianza y solicitar ir juntos a la batalla. Con esto en mente, ¿Qué debería hacerse para el mejor beneficio de la tribu Ojo Rojo?

La tribu Ojo Rojo originalmente no tenía la intención de formar una alianza. Su opinión había sido buscar refugio. Ir a la guerra contra gente que podía usar magia de 4to nivel era una idea increíblemente tonta. Es más, sabiendo que los no-muertos enviados por su oponente poseían habilidades tan terribles hacia incluso más obvio que no podía haber otra conclusión.

Sin embargo, ¿sería lo mejor revelar con honestidad tales pensamientos?

Hacia Crusch que se encontraba atrapada en sus pensamientos, Zaryusu entrecerró los ojos, y abrió la boca para hablar:

“Déjame decirte lo que en verdad pienso.”

Sin tener la menor idea de lo que iba a decir, Crusch lo miró fijamente sin parpadear.

“Lo que me preocupa es lo qué pasará luego de buscar refugio.”

Ante Crusch, que no era capaz de entender el significado de esta oración, Zaryusu continuó con tranquilidad.

“¿Crees que serán capaces de mantener el mismo estilo de vida luego de escapar de un ambiente familiar en el cual estaban habituados a vivir?”

“Imposible… no, debería ser en realidad difícil.”

Si ellos fueran a dejar este lugar y establecerse en un nuevo hábitat, tendrían que luchar apostando sus vidas, tendrían que ganar la luchar por la supervivencia. La realidad era que los hombres lagarto no eran los únicos ocupantes de este lago, y habían logrado obtener este pedazo de los humedales luego de muchos y cansados años de luchas. Para este tipo de especie, no le era posible ubicarse fácilmente en un nuevo hábitat en un medio ambiente desconocido.

“También hay más que suficientes posibilidades de que escaseé el alimento.”

“Probablemente.”

Crusch, que no era capaz de entender lo que el hombre lagarto frente a ella le decía, respondió con una voz afilada y llena de sospecha.

“Entonces, si las cinco tribus buscaran refugio al mismo tiempo, ¿qué crees que pasará?”

“¡Eso…!”

Crusch quedó en silencio, porque ya había descubierto el verdadero significado detrás de las palabras de Zaryusu.

Aunque el tamaño del lago era bastante amplio, cuando una tribu eligiera un área determinada para servir como un lugar de refugio, esa área debía de ser también el lugar que otras tribus querrían obtener. Por lo tanto, simplemente mudarse a un nuevo lugar podría desencadenar una nueva lucha por la supervivencia, y en las inmediaciones también tendrían oponentes que lucharían por los peces como la principal fuente de alimento. De este modo, ¿qué tipo de situación se desarrollaría? Al final no había ninguna garantía de que se produciría el resultado más temido, que era una guerra justo como la que hubo en el pasado.

“No me digas que… la razón por la quieres luchar incluso aunque no podamos ganar…”

“…Es correcto. Con las otras tribus combinadas, estoy considerando cuantas bocas menos podemos alimentar.”

“¡Para algo como eso!”

Ese era por qué él quería formar un ejército. Para que incluso si perdieran la batalla, hubiera menos hombres lagarto que alimentar.

En una lucha por la sobrevivencia, sería algo extremo pero entendible el pensar que todos a excepción de los guerreros capaces de luchar, los cazadores y los druidas eran prescindibles. No, en el largo plazo tal vez era mejor si el resto simplemente moría.

Menos bocas que alimentar significaban menos requerimientos de comida para sobrevivir. En ese caso, incluso sería posible coexistir.

Crusch frenéticamente intentó pensar en razones para rechazar esta idea.

“Ni siguiera sabes que tan peligrosos serán los nuevos lugares, y sin embargo ¿quieres empezar por reducir nuestros números?”

“Entonces déjame preguntarte esto. Digamos que ganamos fácilmente la batalla por la sobrevivencia, ¿entonces qué? Si los peces escasean, ¿las cinco tribus lucharán entre ellas nuevamente?”

“¡Tal vez podamos atrapar más peces!”

“¿Y si no podemos?”

Ella no podía responder frente al frío bombardeo de preguntas de Zaryusu.

Zaryusu actuaba con lo que debía ser lo más cercano al peor escenario en mente, pero Crusch tenía ilusiones optimistas como premisa. Si se presentaba una situación desfavorable, las decisiones de ella los llevarían al desastre, mientras que las de Zaryusu no.

E incluso si fueran derrotados y el número de hombres lagarto disminuyera, ellos habrían tenido una muerte gloriosa en batalla.

“…Si te rehúsas, tendremos que atacar a Ojo Rojo primero.”

El tono oscuro de su voz provocó que Crusch se estremeciera.

Era una declaración de que ellos no permitirían que sólo Ojo Rojo huyera a nuevas tierras con sus miembros intactos.

Esa era la decisión correcta y razonable.

Si una tribu con miembros reducidos huyera y se refugiara en el mismo lugar que Ojo Rojo, con su fuerza total intacta, lo único que les esperaría sería la ruina. Considerando el peligro, la única medida sería un ataque preventivo. Era una decisión obvia para alguien responsable de toda una tribu. Si ella se encontrara en esa posición, también habría tomado la misma decisión.

“Incluso si perdemos la guerra, creo que una alianza reduciría la posibilidad de que haya derramamiento de sangre entre nuestras tribus en el nuevo hábitat.”

Crusch, incapaz de entender lo que decía, mostró una honesta expresión de confusión en su rostro. Zaryusu explicó lo que quería decir para que sus intenciones reales fueran claras.

“Impondría un sentimiento de camaradería. En lugar de ser tribus diferentes, podremos ser capaces de reconocernos los unos a los otros como aliados que lucharon juntos.”

Eso era cierto.

Crusch repitió las palabras de Zaryusu.

Lo que decía era que era posible que las tribus que hubieran derramado sangre juntas no fueran tan rápidas en luchar entre ellas si la comida escaseaba. Pero las propias ideas y la experiencia pasada de Crusch provocaron que sintiera dudas. Con la cara ligeramente agachada, al mismo tiempo en que iba caer en una profunda reflexión, Zaryusu le hizo una pregunta.

“Por cierto, ¿cómo fue que Ojo Rojo sobrevivió en ese periodo?”

Sintió como si hubiera sido apuñalada por una aguja Antes de darse cuenta, Crusch dio un salto. Viendo su cara de frente, ella pudo ver la sorpresa en el rostro de Zaryusu.

(Ah, preguntó porque realmente no lo sabía.)

Aunque ella lo conocía por poco tiempo, Crusch había percibido la base de la personalidad del macho llamado Zaryusu. Ella intuitivamente se dio cuenta que no era una pregunta hecha para amenazar a su tribu.

Crusch entrecerró los ojos y observó fijamente a Zaryusu. Su mirada era tan afilada que parecía que perforaría un agujero a través de él. Incapaz de entender la razón de esa mirada, ella vio lo indefenso que le hacía sentir. Pero incluso así, Crusch no pudo controlarse.

“¿Hay alguna razón por la que tenga que decírtelo?”

Escupió sus palabras, con un tono lleno de odio. El cambio en Crusch hizo que él dudara de si estaba hablando con la misma persona.

Pero Zaryusu no podía echarse para atrás. Tal vez contenía la respuesta que permitiría la supervivencia de todos.

“Me gustaría oírlo. ¿Fue algún poder de los druidas? ¿O hubo otro método? En ello podría estar nuestra salvación…”

Zaryusu se detuvo allí y cerró la boca.

Si la respuesta realmente se encontraba allí, no había forma de que Crusch se viera tan dolida como lo hacía ahora.

Como si pudiera leer su mente, Crusch resopló como burlándose de todo, incluso de sí misma.

“Tienes razón. No es ninguna salvación.”

Luego de una pausa, mostró una sonrisa cansada y continuó.

“Lo que hicimos fue una guerra fratricida… nos comimos a nuestros muertos.”

Zaryusu fue incapaz de abrir la boca debido a la conmoción que se apoderó de él. Matar a los débiles —reduciendo el número de bocas que alimentar— no era un tabú. Pero comerse a sus muertos era un acto repugnante y un tabú entre tabúes.

(¿Por qué me cuenta esto voluntariamente? Esto es algo que debería llevarse a la tumba. ¿Por qué se lo revelaría a un extranjero, a un enviado? ¿Acaso pretende no permitir que me marche con vida? No, éste no es ese tipo de atmósfera.)

Crusch misma no podía entender porque se lo había contado.

Ella sabía bien que tanto desprecio hacia ellos generaría esto en las otras tribus. Entonces ¿por qué?

Su boca se movió suavemente, como si no fuera suya.

“Ese día, cuando una tribu diferente comenzó la guerra, nuestra tribu también enfrentaba una seria escasez de alimentos y nos encontrábamos en una situación peligrosa. Pero la razón por la que nuestra tribu no participó de la guerra fue debido a que estábamos compuestos de muchos druidas y pocos guerreros. Además nuestros druidas eran capaces de crear comida a través de la magia.”

La boca de Crusch no mostraba signos de detenerse, como si estuviera siendo controlada por una conciencia diferente.

“Pero la comida que nuestros druidas creaban no era suficiente si fueras a compararla con el tamaño completo de la tribu. La única opción que nos quedaba era un camino gradual hacia nuestra destrucción. Entonces un día, nuestro Jefe de Tribu trajo comida. Carne de un rojo brillante.”

(Tal vez quise que oyera… mi pecado.)

Crusch apretó los dientes con fuerza. El macho frente a ella oía en silencio. Incluso si estaba disgustado, lo ocultaba y escuchaba.

Por ello, Crusch estaba agradecida.

“Todos sabíamos vagamente de qué tipo de carne se trataba. En ese momento, hicimos leyes más estrictas y cualquiera que las rompiera era desterrado. Las únicas veces que el Jefe de la Tribu traía de vuelta la carne era después de que alguien había sido desterrado. Incluso así, todos cerramos los ojos y cominos para sobrevivir. Pero algo como eso no podía durar mucho más tiempo. Los agravios se acumularon y de pronto un día todo estalló y tomó la forma de una revuelta.”

Con los ojos cerrados, recordó a su jefe.

“Comimos… lo sabíamos y aun así comimos. Eso nos convierte en cómplices y sin embargo… recordándolo ahora, es ridículo.”

Crusch terminó una plegaria silenciosa y miró de frente a la cara de Zaryusu. Miraba sus silenciosos ojos y vio que no albergaban ningún disgusto. Se sintió sorprendida por la alegría que surgió de algún lugar en su corazón.

¿Por qué se sentía feliz?

Crusch también, vagamente sabía la respuesta a esa pregunta.

“…Mírame. Cada cierto tiempo, alguien como yo nace en la tribu Ojo Rojo. Desde tiempos antiguos, ellos muestran cierto talento. En mi caso era fue el poder de un druida. Esto conlleva a que tengamos una autoridad que casi rivaliza con la del Jefe de la Tribu… Yo estaba al centro de la rebelión que partió en dos la tribu. Ganamos porque teníamos mayores números.”

“¿Y al final, la comida se dividió uniformemente entre los que quedaron?”

“Sí… como resultado nuestra tribu logro sobrevivir. Durante la rebelión, en ese tiempo, el Jefe de la Tribu nunca se rindió. Murió cubierto de incontables heridas. Y cuando recibió el golpe final, me sonrió.”

Como si estuviera arrojado sangre, Crusch continuó hablando.

Era el pus que lentamente se había acumulado en su corazón, desde que había matado al Jefe de la Tribu.

El pus que nunca podría revelar a los miembros de la tribu que confiaron en ella y lucharon contra su jefe, Crusch era apenas capaz de confesárselo a la persona llamada Zaryusu. Era por ello que sus palabras no se habían detenido, como agua vaciándose de un recipiente.

“Esos no eran los ojos de alguien mirando a su asesino. No había odio, envidia, hostilidad, maldiciones, nada de eso. ¡Era una sonrisa tan bella! El jefe siempre actuó enfrentando la realidad directamente y nosotros… nosotros actuamos basados en nuestros ideales y hostilidad. ¡Tal vez era él el que tenía la razón! Eso es algo en lo que siempre pienso. Debido a que el jefe murió —el que era considerado el origen de toda la maldad— nuestra tribu fue capaz de unirse una vez más. Y lo que es más, ya que nuestros números se habían reducido, ¡incluso obtuvimos el regalo de ya no tener problemas con la comida!”

Este era su límite.

Como Jefe Interino de la Tribu, como la que cargó con el pecado, desesperadamente soportándolo todo, la fuerza de su colapso fue tan grande como su lucha. El desbordante torrente lodoso se tragó todo. Sus pensamientos que habían sido partidos en pedazos, eran imposibles de expresar sólo con palabras.

Sollozos leves podían oírse en un sonido como un arrullo, aunque sus lágrimas no cayeron debido a su estructura biológica, mentalmente, estaba llorando.

Era un cuerpo pequeño.

Era un hecho que en la naturaleza, la debilidad era un pecado. Por supuesto, los niños estaban protegidos contra esto, pero ambos, hombres y mujeres lagarto enfatizaban la fuerza como una virtud. En este punto, la hembra frente a él sólo podía ser vista como un objeto de burla. Siendo alguien que existía para mantener unida a la tribu, ¿cómo podía ella mostrar tal debilidad frente a un extraño, uno de una tribu diferente?

Sin embargo, lo que Zaryusu sentía en su corazón era una emoción completamente diferente.

Podía deberse a que era una hermosa hembra. Pero por mucho que lo pensara, él creía que la persona frente a él era un guerrero. Herido, gimiendo, atormentado, pero aun tratando de caminar hacia adelante. Lo que pensó fue que un guerrero de tal calibre sólo mostraba momentáneamente un momento de debilidad.

Alguien que trataba de ponerse de pie y caminar hacia adelante, no era una persona débil.

Zaryusu se acercó y suavemente abrazó los hombros de Crusch.

“No somos ni omniscientes ni omnipotentes. Sólo podemos escoger actuar en el momento. Tal vez yo también habría actuado de manera similar si hubiera estado en la misma posición. Pero no deseo consolarte. ¿En qué lugar podría alguien encontrar una respuesta completamente correcta? Lo único que nos queda es caminar hacia adelante, con las plantas de nuestros pies soportando las incontables heridas de nuestros arrepentimientos y sufrimientos. Tú también, tu única opción es moverte hacia adelante. Esto es lo que yo creo. ”

Mientras las temperaturas de sus cuerpos se transferían al otro, aunque levemente, ellos pudieron sentir el latir de sus corazones a través de sus cuerpos. Y se vieron atrapados bajo la ilusión de los dos corazones igualando su ritmo y lentamente volviéndose uno.

Era una sensación misteriosa.

Zaryusu sintió un calor que nunca antes había experimentado desde el día en que había nacido. No era debido a que estuviera abrazando a una mujer lagarto.

(¿Es debido a que estoy sosteniendo esta hembra, Crusch Lulu?)

Luego de un tiempo, Crusch se separó del cuerpo de Zaryusu.

El calor dejándolo fue lamentable, pero no podía mencionarlo por la vergüenza.

“Te he mostrado algo vergonzoso… ¿me desprecias?”

“¿Simplemente que parte de ello fue vergonzoso? ¿Y me vez como el tipo de macho tonto que despreciaría a alguien que se ha levantado y caminado hacia adelante a través del dolor y el sufrimiento? Eres hermosa.”

“——!——!!”

Una cola blanca golpeaba repetidamente el suelo.

“¿Qué debería hacer?”

No fue capaz de preguntarle a Crusch que significaban sus murmullos, Zaryusu preguntó algo diferente.

“De todas formas, la tribu de ojos rojos ¿no cultiva peces?”

“¿Cultivar?”

“Sí, criar a los peces que se convertirán en comida.”

“No lo hacemos. Los peces son una bendición natural, después de todo.”

El cultivo del que Zaryusu hablaba era una técnica que no le era conocida a ninguna de las tribus de hombres lagarto. La idea de que podían criar su presa con sus propias manos era una idea fundamentalmente diferente de su forma de pensar.

“Esa parece ser la forma de pensar de un druida. ¿No podrías asumir ese compromiso? Criar a los peces con el solo propósito de comerlos. Los druidas de mi propia tribu estuvieron de acuerdo.”

Crusch asintió con la cabeza.

“Entonces les enseñaré como cultivar peces. La parte importante es lo que les das de comer. Puedes darles las frutas creadas con la magia de los druidas. Eso incrementará grandemente su crecimiento.”

“¿Es realmente correcto que compartas eso?”

“Por supuesto. No tiene sentido que lo mantenga oculto. Es más importante que muchas tribus sobrevivan usando este método.”

Crusch agachó profundamente la cabeza y levantó la cola en alto.

“Gracias.”

“Tu gratitud… no es necesaria. A cambio, deseo preguntártelo de nuevo.”

La gratitud desapareció de la cara de Crusch. Viendo su comportamiento, Zaryusu calmó su corazón.

La pregunta que de ningún modo podía ser evitada. Ambos, Zaryusu y Crusch inhalaron al mismo tiempo.

Y él preguntó.

“¿Cuál será el curso de acciones de la tribu Ojo Rojo concerniente a la inminente guerra?”

“…Del consenso de la reunión de ayer, huiremos.”

“Entonces se lo preguntaré a Crusch Lulu, la Jefe Interina de la Tribu. ¿La decisión permanece sin cambios, incluso ahora?”

Crusch no respondió.

Su respuesta determinaría el destino de la tribu Ojo Rojo. Era obvio que tendría dudas.

Sin embargo, no había nada que Zaryusu pudiera hacer aquí. Todo lo que podía hacer era sonreír amargamente.

“…Es tu decisión. La razón por la que el anterior Jefe de la Tribu te sonrió fue probablemente debido a que estaba dejando el futuro de la tribu en tus manos. Entonces ahora es el momento de que lleves a cabo tu misión. Ya he dicho todo lo que había por decir. Todo lo que queda es que tomes una decisión.”

Los ojos de Crusch se precipitaron buscando alrededor del interior de la cabaña. No estaba buscando un escape, ni pidiendo ayuda, simplemente quería obtener la respuesta correcta desde dentro de sí misma.

Cualquier cosa que ella decidiera, Zaryusu lo aceptaría.

“Voy a preguntar como Jefe interino de la Tribu. ¿Cuántos refugiados planean evacuar?”

“Para los refugiados de cada una de las tribus estoy considerando diez guerreros, veinte cazadores, tres druidas, setenta machos, cien hembras, y unos cuantos niños.”

“…¿Y el resto?”

“Dependiendo de la situación, morirán.”

Crusch observaba el espacio sin palabras, entonces de pronto murmuró.

“Ya veo.”

“Entonces dime tu decisión, Jefe Interino de la Tribu Ojo Rojo, Crusch Lulu.”

A Crusch se le ocurrieron incontables ideas.

Por supuesto, matar a Zaryusu era una de las posibles alternativas. Ella personalmente no quería matarlo. Pero como Jefe interino era diferente. ¿Qué sucedería si toda la tribu huía luego de matarlo?

Ella descartó esa idea. Era una apuesta demasiado peligrosa. Y también, no había garantía de que él realmente hubiera venido solo.

Entonces qué tal si se comprometía con él antes de huir.

Esto también podría convertirse en un problema. Si las cosas no iban bien, podría desencadenar una guerra entre ellos y la tribu Ojo Rojo. Y se convertirían en el objetivo de un ataque para reducir sus números. Las intenciones de la otra parte eran la reducción de la población, no importaba quien era el objetivo.

Al final, si él obtenía un no como respuesta, probablemente Zaryusu regresaría a su pueblo y lideraría un ejército de vuelta aquí para exterminar a la tribu Ojo Rojo.

Sin embargo, aunque no sabía si Zaryusu se había dado cuenta, había un agujero en su plan. Al final, el problema de la comida no podría ser resuelto.

Crusch sonrió de pronto. Desde el mismo comienzo no había escapatoria. Desde el momento en que Zaryusu había sugerido formar una alianza, desde ese entonces el plan de acción de la tribu Garra Verde ya había comenzado.

Sólo había un camino para la supervivencia de la tribu Ojo Rojo, y era formar una alianza con los otros y participar juntos en la guerra. Del mismo modo, Zaryusu debía de haber entendido esto.

Incluso así, él había esperado a que Crusch respondiera personalmente. Probablemente quería darse cuenta si Crusch, que estaba al mando de la tribu de hombres lagarto, estaba calificada para convertirse en una aliada.

Todo lo que quedaba era que ella diera a conocer la decisión que había tomado.

Excepto que, luego de decirlo, definitivamente habrían muchos individuos que perderían sus vidas. Sin embargo…

“Déjame primero dejarte algo en claro. No vamos a la guerra con el objetivo de sacrificar vidas, sino a obtener la victoria. Tal vez he dicho cosas que te hayan hecho sentir intranquila. Sin embargo, queremos ser los que queden de pie y reír victoriosamente. Por favor no te equivoques en este punto.”

Crusch asintió para expresar su entendimiento.

Este hombre lagarto era realmente amable. Con tales pensamientos, Crusch dio a conocer su decisión.

“…Nosotros, la tribu Ojo Rojo, cooperaremos con ustedes, porque no deseo ver que la sonrisa del jefe de nuestra tribu se convierta en algo sin sentido, y también porque le otorgará una oportunidad de supervivencia a todos en la tribu Ojo Rojo.”

Crusch agachó la cabeza en una profunda reverencia; con la cola recta y elevada.

“Estoy extremadamente agradecido.”

Zaryusu asintió ligeramente. Esa cola elevada expresaba pensamientos complejos, más intensos que sus palabras.

◆◆◆

Temprano por la mañana.

Zaryusu estaba de pie frente a Rororo, mirando hacia la entrada principal de la tribu Ojo Rojo.

No pudo resistir abrir la boca y bostezar. La noche anterior había sido un espectador invitado a la conferencia de la tribu hasta tarde en la noche, por tanto se encontraba un poco fatigado. Sin embargo no quedaba mucho tiempo, y era necesario visitar a otra tribu ese día.

Zaryusu desesperadamente luchaba contra su somnolencia, pero momentáneamente cayó ante ella y dio otro bostezo, esta vez fue incluso más grande que el primero.

Aunque estar sentado en Rororo no era lo suficientemente cómodo como para dormir, él sintió que ahora podría hacerlo.

Luego de dar un vistazo hacia el sol amarillo que acababa de salir, Zaryusu volvió la vista hacia atrás, hacia la entrada principal, y sintió algo de confusión. Esto se debía a una curiosa cosa que acababa de salir de la puerta principal.

Era un bulto de hierba.

Había malezas creciendo encima de una ropa que había sido tejida de muchos largos retazos de tela y pedazos de ropa. Si uno fuera a observarlo desde lejos en los humedales, se vería como un bulto de malezas.

(Ah, creo haber visto un monstruo similar en algún lugar antes…)

Zaryusu estaba recordando algo que había visto durante uno de sus viajes como Viajero cuando Rororo dejó escapar un rugido de advertencia detrás de él.

Por supuesto Zaryusu entendía quién era en realidad aquel bulto de hierba, y era imposible que estuviera equivocado porque la cola blanca era ligeramente visible.

Mientras miraba sin ninguna expresión a aquella cola moviéndose emocionadamente y al mismo tiempo que calmaba a Rororo, el bulto de hierbas ya había llegado a su lado.

“Buenos días.”

“Oh, buenos días… parece que lograste unificar a la tribu entera sin ningún problema.”

Él volvió su mirada hacia las residencias de la tribu Ojo Rojo. Desde temprano en la mañana, el área de reuniones había estado palpitando de emociones asesinas. Muchos hombres lagarto se encontraban corriendo apresuradamente de un lado al otro. Crusch también se mantuvo de pie a un lado mirando en la misma dirección y respondió:

“Sí, no ha habido problemas. Hoy debería ser capaz de llegar al asentamiento de la tribu Cola de Navaja, y también evacuar a aquellos que ya han terminado de empacar.”

Los druidas dentro del pueblo habían usado su magia para obtener información de la situación. La tribu Cola de Navaja había sido escogida como la primera tribu para ser exterminada. La primera tribu que sería exterminada no era la tribu Colmillo de Dragón, por tanto esto era más ventajoso en términos de tiempo.

“Entonces Crusch, ¿qué quieres al venir aquí?”

“La respuesta es muy simple, Zaryusu, pero antes de darte mi respuesta, primero dime una cosa. ¿Cuáles son tus planes?”

Luego de la reunión de ayer que había tomado lugar desde la noche hasta temprano en la mañana, los dos individuos no sentían reservas e incluso se llamaban usando los nombres de cada uno. La razón era porque se habían vuelto suficientemente cercanos como para que la forma en la que se hablaban el uno al otro hubiera cambiado.

“Lo siguiente que planeo es visitar a otra tribu… a Colmillo de Dragón.”

“Esa es la tribu para la que la fuerza significa todo ¿verdad? He oído que su fuerza de lucha es la más elevada de entre todas las tribus.”

“Ah, tienes razón. Ya que la otra parte es una tribu con la cual nunca nos hemos comunicado antes, debemos prepararnos mentalmente.”

Toda la información sobre la otra parte estaba cubierta de un velo de misterio. Por tanto el solo hecho de dirigirse a su pueblo era un asunto peligroso. Es más, ellos habían absorbido a los sobrevivientes de las dos tribus exterminadas en la guerra pasada. Este hecho elevaba el peligro que se avecinaba.

Para los que habían sido derrotados de esas dos tribus, Zaryusu, quien había jugado un papel activo en la guerra anterior, era un enemigo absolutamente odiado, detestado hasta los mismos huesos.

Incluso así, ellos eran a los que más necesitaban de entre todas las otras tribus para esta guerra.

“Si eso es así… entonces, sería mejor que vaya contigo.”

“¿Qué?”

“¿Es tan extraño?”

El montón de hierba hizo un pequeño movimiento y dejó escapar un leve ruido susurrante. Debido a que no podía ver su rostro, él no podía saber qué era lo que intentaba decir.

“Mi intención no es decir que es extraño… pero será bastante peligroso.”

“¿Hay algún lugar que sea seguro en este momento?”

Zaryusu permaneció en silencio. Estaba pensando con calma, llevar a Crusch consigo sería beneficioso de muchas maneras. Sin embargo como un hombre lagarto macho, todavía sentía recelo de llevar a una hembra, por la cual tenía sentimientos, a un lugar que sabía era peligroso.

“Realmente no estoy lo suficientemente tranquilo.”

Aunque Crusch estaba oculta dentro de la hierba, y su expresión no debía haber podido ser vista, casi parecía sonreír ligeramente.

“…Entonces, déjame preguntarte otra cosa. ¿Qué hay con esa apariencia?”

“¿No se ve bien?”

La pregunta de si se veía bien o no era extraña. Sin embargo, ¿no sería mejor si le hiciera un pequeño cumplido? Zaryusu no sabía cómo responder, y luego de un momento de profunda reflexión, midió la expresión oculta de ella y respondió:

“…Yo diría que se ve bien… ¿cierto?”

“Cómo puede eso ser posible.”

Crusch rechazó esto firmemente. Zaryusu sintió que su fuerza era drenada, eso no podía evitarse.

“Es solamente debido a que soy débil contra el sol, por tanto cuando salgo al exterior, casi siempre me visto de esta manera.”

“Entonces ése es por qué…”

“Ah, no me has dado tu respuesta. ¿Me dejarás viajar contigo?”

Seguir discutiendo sobre el asunto probablemente no le haría cambiar de opinión. Desde el punto de vista de formar una alianza, llevarla consigo sería ventajoso para obtener su objetivo. Ella también había pensado algo similar, esa era probablemente la razón por la que había hecho esta sugerencia. Habiendo dicho esto, no había razón para rechazar su compañía.

“…Entiendo, entonces por favor préstame tu ayuda, Crusch.”

Crusch estaba encantada desde lo profundo de su corazón mientras respondía:

“Entendido, Zaryusu. Déjamelo a mí.”

“¿Ya estás preparada para partir?”

“Por supuesto. Mi mochila ya está llena con todas las cosas necesarias.”

Luego de oír esto, Zaryusu observó sutilmente la región de su espalda y descubrió que había una ligera protuberancia en la superficie de la hierba. Un olor a hierba fresca venía de ese lugar, y también una fragancia concentrada. Ella era un druida del bosque, por tanto debería de haber alguna habilidad relacionada a las hierbas, ése era por qué la mochila debía de estar llena de objetos relacionados.

“Zaryusu, te ves muy cansado.”

“Ah, sí, lo estoy un poco. Los dos días anteriores han sido agitados, es por la falta de sueño.”

En ese momento, una mano de escamas blancas se estiró por debajo del disfraz de hierbas.

“Para ti. Esta es una fruta que recupera la fuerza. Cómela junto con la cáscara.”

La mano estirada sostenía una fruta púrpura. Vacilante, Zaryusu la colocó en su boca y le dio un mordisco.

Su boca se llenó inmediatamente de un sabor intenso y amargo, llevándose consigo un poco de su cansancio. Ciertamente, para elevar el estado de alerta, este efecto era apenas satisfactorio, pero luego de masticarlo de forma continua, múltiples veces, de repente un chorro de sabor explotó desde la parte superior de su lengua. No sólo eso, sino que incluso el aire que exhalaba tenía el mismo sabor.

“Muu, ¿qué es esta sensación refrescante que incluso penetra la cavidad nasal?”

Zaryusu inconscientemente produjo el sonido usual que hacía su hermano. Viendo esta reacción, Crusch no pudo resistir reír.

“¿Sientes que tu somnolencia está desapareciendo lentamente? La verdad es que en realidad no ha desaparecido, por favor no te acostumbres demasiado a esa sensación. Es mejor que encuentres el tiempo para descansar.”

Zaryusu sintió que su mente estaba despejada y refrescada debido a que había inhalado y exhalado y debido a que su cuerpo entero estaba lleno de una sensación refrescante. Sintiéndose satisfecho, Zaryusu asintió y respondió:

“Entonces encontremos algún tiempo y tomemos una siesta rápida sobre Rororo.”

Habiendo dicho esto, Zaryusu subió inmediatamente a la espalda de Rororo, seguido de Crusch subiendo a la cima del mismo modo. La sensación desconocida de tener un montón de hierbas contra su cuerpo hizo que Rororo le diera una mirada de insatisfacción a Zaryusu, pero eventualmente pensó en un método para calmarlo.

“Entonces pongámonos en camino. Ya que el viaje será agitado, agárrate a mí.”

“Lo tengo.”

Crusch abrazó la cintura de Zaryusu, la sensación espinosa de las hiervas le dieron a Zaryusu un poco de picazón.

“…”

La diferencia entre la sensación real y lo que se había imaginado que sería, hicieron que las esquinas de los labios de Zaryusu se doblaran hacia arriba.

“¿Sucede algo?”

“No, nada. Rororo, partamos.”

¿Qué era lo que hacía que ella estuviera tan feliz? La risa extremadamente alegre de Crusch que vino desde atrás de él, hizo que Zaryusu irresistiblemente revelara una amplia sonrisa sobre la espalda de Rororo.

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Publicado por

AKNovelas

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