Overlord – Volumen 4: Capítulo 1 (Parte 1)

Serie: Overlord.
Volumen 4: Los Héroes Hombres Lagarto.
Capítulo 1: Partida (Parte 1).
Autor: Kugane Maruyama (丸山くがね).
Ilustrador: So-bin.
Traducción al español: Erb.


Capítulo 1: Partida

Parte 1

Las montañas Azerlisia, la cordillera de montañas que separaba al Imperio Baharuth y al Reino de Re-Estize, y que también les servía de frontera nacional. El Gran Bosque de Tob cubría el pie de la cadena montañosa en su parte sur y al norte se encontraba un enorme lago.

Este lago enorme tenía un radio de aproximadamente veinte kilómetros, y tenía la forma de una calabaza invertida, que lo dividía en el lago superior y el lago inferior. El lago superior era relativamente profundo, por lo que criaturas grandes se reunían ahí, mientras que el lago inferior estaba poblado de criaturas pequeñas.

Hacia el sur del lago inferior se encontraba una región donde la diferencia entre el lago y los humedales se difuminaba. Múltiples estructuras habían sido construidas en ese lugar, con docenas de pilares de madera que servían de base para cada una.

Una puerta se abrió a un lado de una de estas casas y su dueño salió a la luz del sol.

Era de una raza semi-humana conocida como Hombres Lagarto (Lizardmen).

Los hombres lagarto eran seres que compartían características tanto de humano como de reptil. Específicamente, aparte de sus cabezas que no tenían características humanas, eran lagartos bípedos, con manos y pies hábiles.

Ellos eran considerados como semi-humanos junto a goblins y orcos, y no eran civilizados como los humanos, llevaban un estilo de vida considerado barbárico por otros. Sin embargo, no se podía negar que tenían una cultura propia.

Un hombre lagarto macho adulto tenía una altura de alrededor de 190 centímetros y se sentían orgullosos de sus fuertes músculos, pesando más de 100 kilogramos y con poca grasa en sus cuerpos.

Una cola de reptil que era usada para mantener el equilibrio, crecía desde sus cinturas.

La evolución había provocado que tuvieran pies palmeados para facilitar su movimiento en los humedales. Era también debido a esto que las actividades en tierra les eran inconvenientes, pero esto no representaba un problema para su estilo de vida en general.

Sus escamas de color gris y verde oscuro eran similares a las de los cocodrilos en lugar de las de los lagartos, y eran más duras que los equipos defensivos de bajo nivel usados por los humanos.

Sus manos tenían cinco dedos justo como las de los humanos, pero con garras cortas creciendo desde las puntas.

Las armas que llevaban en ambas manos eran básicamente primitivas. Ya que era imposible para ellos descubrir depósitos de minerales en los humedales, sus armas eran mayormente lanzas hechas de los colmillos de bestias mágicas, o similares a armas contundentes con roca atadas a ellas.

El cielo era de un azul claro, el sol ya se había elevado en medio del aire, y una pequeña cantidad de nubes blancas podía verse formando un patrón peinando el cielo. Era un buen clima, con la cordillera de montañas claramente visible a lo lejos.

El campo de visión de los hombres lagarto era amplio, y la luz cegadora del sol podía verse incluso sin mover la cabeza.

Él, Zaryusu Shasha, entrecerró los ojos y bajó las escaleras rítmicamente, mientras rascaba la marca de una escama negra en su pecho.

Los hombres lagarto tenían una sociedad estrictamente basada en clases, con el jefe de la tribu a la cabeza. Esta posición no era determinada por relaciones de sangre, sino que era alguien elegido por la tribu por tratarse del individuo más fuerte. La elección del jefe de la tribu tomaba lugar anualmente.

Ayudando al jefe de la tribu se encontraba un concejo de ancianos compuesto de hombres lagarto electos de avanzada edad. Debajo de ellos estaba la clase guerrera, seguida por los hombres lagarto machos en general, luego las hembras y los jóvenes. Su sociedad estaba estructurada de esta forma.

Por supuesto, también existían aquellos que no pertenecían a ninguna de estas categorías.

En primer lugar estaban los druidas, que eran guiados por un druida anciano. Ellos contribuían al bienestar de la tribu a través del uso de mágica curativa, predicciones de climas peligrosos y cosas similares.

Los siguientes eran los cazadores, cuyos rangos estaban integrados por rangers, responsables de la pesca y la caza. Ya que los hombres lagarto ordinarios podrían asistir en este aspecto, su trabajo más importante eran las actividades en el bosque.

Los hombres lagarto eran omnívoros, pero su alimento básico era una especie de pez de alrededor de ochenta centímetros de largo, y no consumían muchas plantas o frutas.

A pesar de esto, los cazadores ingresaban al bosque para recolectar madera. Para los hombres lagarto, el suelo firme no era seguro, e incluso la simple recolección de madera del bosque requería de personas profesionales en esa área.

Aunque ellos eran capaces de tomar sus propias decisiones, todavía se encontraban bajo la jurisdicción del jefe de la tribu y tenían que obedecer sus órdenes. Los hombres lagarto por tanto tenían una sociedad explícitamente paternalista con la división de las labores bien definida. Sin embargo, había aquellos que se encontraban fuera de la jurisdicción del jefe de la tribu.

Eran los viajeros.

Oír la palabra viajero evoca la impresión de que se tratara de extranjeros, pero esto era imposible en la sociedad de los hombres lagarto. Los hombres lagarto tenían una sociedad cerrada, y las situaciones en las que un forastero era aceptado en la tribu eran extremadamente raras.

Entonces, ¿Quiénes eran estos viajeros?

Se trataba de los hombres lagarto que deseaban ver el mundo exterior.

Básicamente, a no ser que fuera algo drástico como una escasez de comida, los hombres lagarto no abandonaban su hogar natal. Sin embargo, existía una pequeña posibilidad de que apareciera un hombre lagarto que deseaba ver el mundo exterior.

Cuando los viajeros decidían marcharse, antes de dejar la tribu, recibían una marca especial grabada en sus pechos. Esto era prueba de que habían dejado de estar bajo la jurisdicción de la tribu.

Muchos de aquellos que se marchaban nunca regresaban, morían durante sus viajes, o encontraban un nuevo hogar, o encontraban un destino diferente… sin embargo en raras ocasiones, regresaban a su hogar natal luego de haber visto el mundo.

Los viajeros que regresaban eran respetados por el nivel de conocimiento que habían obtenido. Aunque eran individuos separados de la estructura de poder, todavía eran figuras prominentes en la tribu.

Había aquellos que mantenían su distancia con Zaryusu por respeto, pero su fama era mayor a eso. No sólo se debía a que él era un viajero. La razón era que…

Cuando descendía la escalera más baja hacia la superficie de los humedales, su arma favorita, sostenida en su cintura, chocó con sus escamas, haciendo un pequeño sonido.

La hoja era de color azul y blanco y emitía un ligero brillo. La forma era algo peculiar, la hoja y el mango estaban unidos, dando la impresión de ser un tenedor de tres dientes. Comenzando desde la empuñadura se iba haciendo cada vez más delgada, hasta ser tan delgada como una hoja de papel en la punta.

No había hombres lagarto que no conocieran esa arma. Todas las tribus de hombres lagarto en los alrededores se referían a ella como uno de los cuatros ítems mágicos atesorados: Frost Pain (Dolor Congelante)

Esta era la razón detrás de la gran fama de Zaryusu.

Zaryusu comenzó a moverse.

Tenía dos destinos diferentes. Llevaba cargando en la espalda el regalo que planeaba llevar a uno de esos destinos.

Eran algunos de los grandes peces que eran el alimento básico de los hombres lagarto. Llevando cuatro de estos peces mientras caminaba, el hedor que sentía en su nariz no le causaba ninguna incomodidad. Por el contrario, era un olor que le hacía sentirse bastante hambriento.

Exhaló tres veces aire por la nariz para expulsar el fuerte deseo de comer que sentía. De esta forma, Zaryusu apresuró el paso mientras caminaba sin detenerse a través del pueblo de la tribu ‘Garra Verde’.

Niños, que todavía tenían escamas de color verde claro, corrían por los alrededores y dejaban escapar una risa con un sonido como ‘sha sha’, pero se detuvieron al percatarse de lo que Zaryusu llevaba en la espalda. Eran niños saludables que miraban con detenimiento hacia Zaryusu desde debajo de la sombra de las casas, no, era debido al pescado que se habían reunido juntos. Sus bocas estaban ligeramente abiertas, incluso babeaban. Se quedaron a cierta distancia, pero sus ojos seguían fijos sobre él, con miradas como de niños deseando un refrigerio.

Zaryusu sonrió irónicamente y pretendió no darse cuenta mientras continuaba caminando. Ya había decidido a quien darle el pescado. Era lamentable, pero no era para los niños.

Las miradas de los niños no habían sido causadas porque se encontraban hambrientos. Esto hizo que Zaryusu se sintiera feliz ya que algo así hubiera sido imposible hasta hace pocos años.

Dando la espalda a las miradas desconfiadas, pasó a través del área residencial y llegó a la cabaña que era su destino.

Esta área no se encontraba conectada al pueblo. Si avanzaba un poco más, no habría diferencia con los humedales que tenían una profundidad parecida a la del lago. Esta cabaña, que era más resistente de lo que parecía, estaba construida en este imperceptible borde y era más grande que la casa de Zaryusu.

La característica más extraña era que se encontraba inclinada. Debido a esta razón, aproximadamente la mitad de la casa estaba sumergida en el agua. No es que hubiera colapsado por algún daño, había sido construida intencionalmente de este modo.

Silbando, Zaryusu se acercó a la cabaña mientras hacía ruidos en el agua.

Sonidos quejosos se podían oír desde la cabaña, eso probablemente podía oler el aroma de los peces.

Con un chillido, la cabeza de una serpiente de escamas de color marrón oscuro y ojos con pupilas ámbares apareció desde la ventana. Luego de confirmar que se trataba de Zaryusu, el cuello se extendió y juguetonamente se enrolló en Zaryusu.

“Bien, bien.”

Con un movimiento habitual de su mano, Zaryusu acarició el cuerpo de la serpiente. La serpiente sintiéndose a gustó entrecerró los ojos usando su membrana de protección*. Zaryusu también pensó que sus escamas como de serpiente se sentían bien.
(*Membrana nictitante o ‘tercer párpado’, es una característica fisiológica propia de ciertos animales; se trata de una telilla o párpado translúcido que puede cerrarse para proteger al globo ocular)

Esta criatura era Rororo, la mascota de Zaryusu.

Ya que Rororo había sido criado desde pequeño por Zaryusu, era como si en realidad pudiera entender lo que le decía.

“Rororo, he traído comida. Se bueno y cómela, ¿está bien?”

Zaryusu arrojó el pescado que había traído por la ventana. Sonidos de ‘dang’ y ‘pluck’ se vinieron desde el interior.

“Realmente me gustaría quedarme y jugar, pero en este momento tengo que ocuparme de los peces. Te veo en un rato.”

Rororo probablemente entendió lo que le dijo, y dejó escapar un sonido reacio mientras liberaba lentamente a Zaryusu antes de regresar al interior de la casa. Luego, el sonido de que estaba comiendo pudo ser oído desde el interior.

Habiendo confirmado que Rororo se encontraba bien de salud, juzgando en base a su entusiasmo al comer, Zaryusu dejó la cabaña.

El destino de Zaryusu luego de dejar la cabaña era el lago, que se encontraba bastante lejos del pueblo.

Zaryusu caminaba a prisa a través del bosque. Avanzar nadando por el agua sería mucho más rápido, pero su preocupación de que cualquier problema ocurriría en tierra había generado en él el hábito de patrullar el camino. Era sólo que los arboles bloqueaban su mirada mientras caminaba, por tanto para Zaryusu esta tarea requería de bastante concentración.

Finalmente pudo ver su destino a través un espacio entre los árboles. Zaryusu dejó escapar un suspiro de alivio ya que no había encontrado obstáculos en el camino. Ya que le faltaba sólo una pequeña distancia a través del bosque, Zaryusu apresuró el paso.

Apartando las ramas de árboles como un buceador nadando en el agua, Zaryusu de pronto abrió los ojos con sorpresa. Esto era debido a que había visto la espalda de una persona a la que no esperaba encontrar.

Esta persona era parecida a Zaryusu: un hombre lagarto con escamas negras.

“Hermano mayor…”

“…Oh, eres tú.”

El hombre lagarto con escamas negras volvió la cabeza hacia atrás y observó con una expresión amistosa a Zaryusu. Este hombre lagarto era el actual jefe de la tribu Garra Verde; el hermano mayor de Zaryusu, Shasuryu.

Había ganado la competición para ser el jefe de la tribu dos veces seguidas, y este año había retenido su posición sin necesidad de pelear. Su cuerpo era sorprendentemente enorme. Cuando se encontraba de pie junto a Zaryusu, quien era de una constitución promedio, le hacía parecer pequeño a comparación.

Había una sola cicatriz larga y blanca entre sus escamas negras. Dando la impresión de ser un relámpago atravesando nubes oscuras.

Esta persona llevaba una gran espada en la espalda de una longitud de casi dos metros de largo, era enorme y simple. La espada de acero —la prueba de ser el jefe de la tribu— tenía magia imbuida que incrementaba su filo y prevenía que se oxidara.

Zaryusu y su hermano mayor se quedaron de pie el uno junto al otro a la orilla del lago.

“¿Qué haces aquí?”

“…Hermano mayor, eso debería preguntártelo yo. Éste no el tipo de lugar que el jefe de la tribu debería tener la necesidad de visitar personalmente.”

“Muu-”

Sin saber que decir, Shasuryu emitió el sonido que se había convertido en su frase usual, luego se dio la vuelta y miró al lago frente a ellos.

Había palos que se salían desde el fondo del lago y que rodeaban el área. Y habiendo sido cuidadosamente colocada entre ellos, se extendía una fina malla. Su propósito era obvio a simple vista.

Era una granja de peces.

“Podría ser… ¿estabas robando comida?”

Oyendo las palabras de Zaryusu, la cola de Shasuryu dio un salto y golpeó el suelo con el sonido de una sacudida.

“Muu, de ninguna forma se trata de eso. Sólo estoy aquí para inspeccionar las condiciones de crianza.”

“…”

“Hermano menor, ¿en verdad vez a tu hermano mayor de ese modo?”

Terminando su fase con una fuerte entonación, Shasuryu deslizó un pie hacia adelante. La presión que emitió hizo sentir a Zaryusu como si una pared lo aplastara. Incluso Zaryusu, que era un viajero experimentado y era veterano de muchas batallas, sintió ganas de dar un par de pasos hacia atrás.

Sin embargo, tenía la réplica perfecta.

“Si sólo se trata de inspeccionar las condiciones de crianza, entonces eso significa que no los quieres. Qué pena, hermano mayor. Si se criaban bien, estaba pensando en darte algunos.”

“Muu-”

El sonido de las sacudidas se detuvieron, y la cola parecía haber perdido los ánimos.

“Huelen tan bien. Han engordado mucho debido a los nutrientes que diligentemente les doy de comer, incluso son más gordos que los peces que normalmente son cazados.”

“Oh…”

“Si los dejas en tu boca, fluirá un delicioso jugo. Y morderlos con fuerza también hará que parezcan derretirse en tu boca.”

“Muuu-”

Una vez más su cola se sacudió, y fue incluso más intenso que antes.

La mitad de la atención de Zaryusu estaba completamente fija, la otra mitad se encontraba dirigiéndose hacia su hermano mayor casi como burlándose.

“Mi cuñada también mencionó esto antes. Tu cola es simplemente demasiado honesta.”

“¿Qué? Esa persona horrible, burlándose de su esposo. Además, ¿qué parte es honesta?”

Ante la visión de su hermano mayor respondiendo mientras miraba por sobre su hombro su cola inmóvil, Zaryusu se encontró perdido momentáneamente y no supo cómo responder, antes de decir vagamente ‘correcto’.

“Hmm. Ese persona horrible… Si tuvieras una mujer… entonces entenderías como me siento en este momento.”

“No seré capaz de casarme.”

“Hmm, tonterías. ¿Es debido a esa marca? Es mejor que ignores cualquier cosa que digan los ancianos. Es más en este pueblo no hay ninguna mujer encontraría fastidioso tu afecto… incluso la persona con la cola más hermosa te aceptaría”

Los hombres lagarto almacenaban nutrientes en sus colas, por tanto tener una cola gruesa era un factor importante para el sexo opuesto. En el pasado, Zaryusu hubiera escogido a una hembra de cola gruesa. Sin embargo, ahora que Zaryusu era más maduro, teniendo conocimiento del mundo, no escogería eso.

“Teniendo en cuenta la situación actual en el pueblo, no tengo deseos de mujeres con colas gruesas. Si tuviera que usar las colas como criterio, escogería una mejer con una cola delgada. Personalmente, creo que alguien como mi cuñada también está bien.”

“Por supuesto eso está bien para alguien con tu personalidad… excepto que, no te atrevas a causar problemas. No quiero tener que matar a nadie por alguna tontería. Hablando de ello, también deberías conocer el dolor de estar casado. No es justo que yo sea el único.”

“Hey, hey, hermano mayor… Se lo diré a mi cuñada.”

“Ugh… éste es uno de los dolores de estar casado. Incluso yo, tu hermano mayor y el jefe de la tribu, puedo ser amenazado.”

Las carcajadas resonaron a orillas del pacífico lago.

Luego de que dejaron de reír, Shasuryu miró a los peces en el lago mientras decía con sentimientos encontrados:

“Pero honestamente. Es simplemente genial, tu…”

Zaryusu acudió al rescate de su hermano mayor que había dejado de hablar.

“¿Te refieres a la granja de cría?”

“Correcto, correcto, eso es a lo que me refiero. En el pasado de nuestra tribu nunca tuvimos a un individuo que hiciera algo como esto. Es más, muchas personas ya están enteradas de este éxito. En el futuro, más y más personas sentirán envidia de tus peces y copiaran lo que has hecho.”

“Es todo gracias a ti, hermano mayor. Sé que has dicho todo tipo de cosas sobre mí a todos.”

“Hermano menor, hablar con muchas personas en realidad no cuenta mucho. Ese tipo de cosas es simplemente contar anécdotas. Si no fuera por tu arduo trabajo en esta granja criando a tan deliciosos peces, esas palabras hubieran sido inútiles.”

Los intentos iniciales de las granjas de crianza fallaban continuamente. Esto era de esperarse, ya que habían sido construidas solamente en base a las impresiones que Zaryusu había obtenido de las charlas durante sus viajes. Incluso sólo la construcción de la cerca había estado plagada de dificultades. Luego de un año de pruebas y errores, aunque la granja de peces había sido creada, todavía había más trabajo por hacer.

Los peces no se podían dejar desatendidos. Era necesario obtener comida para alimentarlos.

Los peces en el lago habían muerto muchas veces al experimentar con una gran variedad de comida con el objetivo de encontrar el tipo de alimento más indicado. Había habido también ocasiones en las que la cerca circundante había sido destruida por monstruos, dejando escapar a todos los peces.

Hubo algunos que lo criticaban a su espalda por ‘tratar a los peces capturados para servir de comida como si fueran juguetes’. Hubo también aquellos que decían que él no era más que un tonto. Sin embargo, sus esfuerzos finalmente habían dado frutos.

En la superficie del lago se reflejaban las enormes sombras de los peces nadando. Comparando su tamaño con el de los peces cazados, se encontraban entre los más grandes, y ningún hombre lagarto creería que habían sido criados completamente desde su nacimiento, aparte del hermano mayor de Zaryusu y de su cuñada.

“…Simplemente sorprendente, hermano menor.”

Ante la misma visión, el hermano mayor de Zaryusu dijo esto en voz baja. Eran palabras llenas de emoción.

“Esto es también gracias a ti, hermano mayor.”

La respuesta del hermano menor también contenía esas emociones en su tono de voz.

“Huh, ¿Qué fue lo que hice yo?”

En realidad, su hermano mayor no había hecho nada. Sin embargo, esa era sólo su postura oficial.

Cuanto la salud de los peces se deterioraba, los sacerdotes de pronto aparecían en este lugar. Cuando recolectaba materiales para construir la cerca, hubo muchos individuos que acudieron para ayudar. Cuando se repartían los peces cazados, hubo peces vivos. Adicionalmente también hubo frutos que fueron traídos por los cazadores para ser usados de alimento para los peces.

Las personas que vinieron a ayudarle se negaron a revelar a quien le hacían el favor. Sin embargo, incluso la persona más tonta se hubiera dado cuenta de quién era el que tiraba de los hilos, incluso si la persona se negaba firmemente a revelar el nombre.

Esto debido a que no era apropiado que el jefe de la tribu se preocupara con un viajero, que había sido apartado de la jerarquía de la tribu.

“Hermano mayor, espera que crezcan un poco más, entonces llevaré algunos a tu casa primero.”

“Hum. Entonces estaré esperando por ello.”

Volviéndose, Shasuryu dio un paso alejándose del lugar, y luego dijo en voz baja.

“Lo siento.”

“…Qué estás diciendo, hermano mayor. No has cometido ningún error.”

Estas palabras pudieron o no haber sido oídas por su hermano mayor. Zaryusu simplemente miró en silencio la espalda de Shasuryu alejándose de la orilla del lago.

Habiendo confirmado la condición de los peces del lago y regresado al pueblo, Zaryusu de pronto tuvo un extraño presentimiento, miró hacia el cielo y sin embargo ahí no había nada fuera de lo ordinario. El cielo era completamente azul, con una delgada capa de nubes en las montañas hacia el norte.

Era el paisaje habitual.

No había cambios. Justo en el momento en que pensó que se había equivocado, una extraña capa de nubes apareció en medio del cielo.

Casi al mismo tiempo, unas nubes negras que bloqueaban la luz del sol de pronto aparecieron en medio del pueblo. Eran gruesas nubes tormentosas que proyectaban sombras sobre el pueblo entero.

Todos se encontraban sorprendidos y miraban al cielo.

Los druidas habían dicho que el cielo estaría despejado todo el día. Los sacerdotes hacían predicciones del clima usando tanto magia como sus muchos años de conocimientos acumulados a lo largo de sus vidas, por tanto la exactitud de sus predicciones era extremadamente alta. Como tal, cualquier cosa que no había sido predicha era una sorpresa para todos.

Sin embargo lo más extraño era que no habían otras nubes aparte de las nubes oscuras cubriendo el pueblo. En resumen, era como si alguien hubiera invocado estas nubes y las hubiera puesto sobre el pueblo.

Además apareció otra cosa extraña.

Mientras las nubes se arremolinaban con el pueblo como epicentro, también se expandían a un ritmo constante. Era como si el cielo estuviera siendo invadido por la terrible potencia de las ominosas nubes oscuras.

Los guerreros alrededor se pusieron rápidamente en alerta. Los niños huyeron apresuradamente hacia sus casas. Zaryusu se agachó, observando los alrededores mientras tomaba a Frost Pain.

Las nubes oscuras cubrieron el cielo completamente, y el azul del cielo sólo podía ser visto lejos a la distancia. Era como si las nubes oscuras tenían como objetivo este pueblo.

A partir de ahí, un clamor se elevó desde el centro del pueblo. El viento llevaba un sonido agudo producido por las cuerdas vocales de los hombres lagarto.

Era un sonido de alarma, uno que alertaba de que había enemigos formidables y que aconsejaba a los otros huir de acuerdo a la situación.

Zaryusu que oyó este sonido salió disparado por entre los humedales a una velocidad que era considerada rápida para los hombres lagarto.

Corriendo. Corriendo. Seguía corriendo.

Moverse entre los humedales era extremadamente difícil, requería que la cola se usara como contrapeso. A una velocidad que era imposible de alcanzar para un humano —aunque los pies de los hombres lagartos eran más adecuados para este tipo de entorno— Zaryusu llegó al origen de la alarma.

En ese lugar, Shasuryu y los guerreros de la tribu se encontraban en una formación circular, observando al centro del pueblo. Siguiendo sus miradas, Zaryusu también observó hacia el mismo lugar.

Los ojos de todos estaban centrados sobre el monstruo que parecía que había sido creado a partir de una neblina oscura.

Dentro de la neblina, numerosos rostros aterrorizados aparecían y desaparecían rápidamente. Aunque los rostros de varias razas podían verse, lo único que tenían en común eran sus expresiones de agonía.

Llevados por el viento se oían sonidos de llantos, lamentos, gritos llenos de dolor, y jadeos antes de morir que se mezclaban para formar un coro. El resentimiento reunido en estos sonidos avanzó congelando la columna de Zaryusu, y éste no pudo evitar temblar de miedo.

(…Esto no es bueno… debimos haber hecho que toda la gente del pueblo escape, dejando sólo a mi hermano y a mí para encargarnos de esto, pero si ese fuera el caso…)

Los hombres lagarto alrededor eran todos los guerreros de élite de la tribu, pero el oponente era uno ante el que incluso Zaryusu se sentía aterrorizado: un poderoso no-muerto. En esta situación, los únicos dos que eran capaces de dar una lucha adecuada serían Zaryusu y su hermano mayor. Aún más importante, Zaryusu sabía que estos no-muertos tenían habilidades especiales.

Apartando su atención ligeramente, se dio cuenta que la mayoría de hombre lagarto presentes se encontraban respirando con dificultad en pequeñas respiraciones cortas y rápidas, como si fueran niños pequeños asustados, a pesar de que todos eran de la clase guerrera.

El monstruo que se encontraba de pie al centro del pueblo no hizo ningún movimiento.

Luego de que pasara algún tiempo, mientras mantenían una atmósfera tensa y estando conscientes de que cualquier pequeño disturbio desencadenaría una feroz batalla, los guerreros lentamente acortaron la distancia. Resistieron la fatiga mental y entraron en acción.

Usando su visión periférica para confirmar que Shasuryu había tomado su arma, Zaryusu también tomó rápidamente su espada. Si había una lucha, él pretendía lanzar un ataque sorpresa más rápido que nadie.

(Es necesario que les diga a los otros sobre la habilidad especial de ese tipo, por tanto, no puedo actuar precipitadamente.)

La tensión en la atmósfera se volvió más espesa. De pronto, los sonidos de resentimiento se detuvieron.

Los sonidos emitidos por el monstruo se mezclaron, formando un solo sonido, diferente a las maldiciones ininteligibles anteriores. Ahora tenía un claro significado:

“Escuchen bien. Sirvo de mensajero al Ser Supremo y he venido a anunciar su decreto.”

Todos se miraron los unos a los otros. Sólo Zaryusu mantuvo el contacto visual.

“Proclamando su sentencia de muerte, el Supremo ha enviado su ejército para exterminarlos. En su misericordia, les ha permitido a ustedes mortales tiempo para montar una resistencia inútil. En ocho días a partir de ahora, la tribu de hombres lagarto de este lago se convertirá en el segundo sacrificio.”

Zaryusu reveló un rostro sombrío, mostrando sus afilados dientes y emitiendo un sonido intimidatorio.

“Resistan tercamente, mortales. Permitan que el Supremo se deleite con su muerte.”

Como humo que cambia constantemente de forma, el monstruo perdió su forma gradualmente y flotó hacia el cielo.

“No lo olviden. Ocho días.”

Como si nada bloqueara su camino, voló en el cielo hacia el bosque, mientras era observado por muchos hombres lagarto. Zaryusu y Shasuryu se encontraban mirando en silencio al cielo lejano.

AnteriorÍndiceSiguiente

Publicado por

AKNovelas

Las novelas publicadas por este usuario son meras recopilaciones. Todos los agradecimientos a sus respectivos traductores. Gracias.

Deja un comentario